Mis juegos vendeconsolas, los responsables de cada inicio
Me apetecía algo improvisado y este es un tema curioso, distinto según al jugador que le preguntes. Y es que aquí hablaré de mis juegos «vendeconsolas», aquellos títulos que me impulsaron a adquirir un nuevo sistema. Obviamente, las compras propias pude hacerlas cuando empecé a trabajar, ¡las primeras de la lista son el resultado de tener unos padres tolerantes!
Otro dato es que aquí expondré todas las consolas que tuve hasta ahora. Jugué en algunas más, pero no incluiré aquellas prestadas que nunca fueron mías (Game Boy Advance y Cube, por ejemplo). Bastante claro, ¿no? ¡Empezamos!
PlayStation

Aquí era muy pequeño para haberla pedido por mi cuenta y además, ya la teníamos en casa. Sin embargo, teniendo en cuenta mis gustos, ¿para qué os pensáis que la usaba? ¡Efectivamente, para Final Fantasy! Primero fue el VII, pero los que más exploté sin cesar fueron el VIII y el IX. En especial, como supondréis, la aventura de Squall.
Con el de Cloud me reconcilié más tarde, como enlacé ahí arriba. De los otros dos tengo recuerdos bonitos de cuando buscaba la forma de avanzar en ambos. El VIII tenía un diseño peculiar con la progresión de niveles y magia; era el que más me costaba y aun así, siempre fue mi favorito. Admito que superar el último disco por primera vez me hizo sentir como un genio, ¡con esa mazmorra y jefes finales!
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En honor a la verdad, también debo destacar Spyro the Dragon, una saga que fue muy importante para mí, aunque no llegase al impacto de Final Fantasy. Ofrecía algo distinto; me lo pasaba genial con el dragoncito y siempre quise algún muñeco suyo. ¡Nunca lo tuve, dicho sea de paso! Al gozarme su regreso con la Reignited Trilogy, allá por 2019, recordé lo mucho que significó para mí en su día.
Game Boy

Como tantísimos otros niños de mi generación, en cuanto vi esto quise mi propia consola con el juego y me cayó en navidad, si no recuerdo mal. ¡Qué ilusión! Luego llegó la Game Boy Color, pero viene a ser casi lo mismo: el inicio de una sana costumbre que se mantuvo en el tiempo. El Pokémon de turno es una de mis razones principales para querer un sistema de Nintendo en casa.
Para esa edad en concreto, me atrevería a decir que Pokémon tuvo un impacto incluso mayor que los Final Fantasy que mencioné antes. Cuando fui creciendo, la saga de Square conquistó al completo mis gustos videojueguiles… pero de pequeño nada superaba el hecho de elegir a mi Charmander y emprender la aventura. Y luego Pikachu, y más tarde Cyndaquil… ya me entendéis.
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Esta saga, por mucho que se infravalore desde ciertos sectores, fue clave para que muchos empezásemos a descubrir y apreciar el estilo JRPG al que luego se sumaron tantas otras. La accesibilidad es algo fundamental para un público primerizo, que llegan para quedarse si la experiencia resulta estimulante. Y Pokémon logró ese objetivo muchísimas veces a lo largo de su trayectoria.
Nintendo 64

La importancia de The Legend of Zelda: Ocarina of Time es indiscutible y resulta lógico que exista tantísima gente que lo tenga en un pedestal. En su día fui uno de ellos, apropiándome de esta consola casi exclusivamente para jugar y rejugar este mítico clásico de Nintendo. Con el tiempo llegaron otros para tomar su ejemplo y superarle, pero nadie olvidó de dónde veníamos.
A mi niño interior jamás se le olvidará su adoración por Zelda, la admiración que sentí por Sheik y el pavor que generaba el imponente villano que era Ganondorf. Todo ello vivido en la piel de un protagonista que no podía ser más icónico, por muchos años que pasen. No sé si los más jóvenes de hoy en día podrían entender lo que supuso esta experiencia para los críos de antaño. Fue el inicio de muchas cosas.
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Jefes que me daban miedo
Luego llegó Majora’s Mask, aunque a esa edad no lo aprecié tanto. De todas formas, si tuviera que destacar otro juego al que le eché muchas horas, ese sería Super Smash Bros. Nunca fui el mayor fan de la saga, pero el primero me maravillaba. ¿¡Cómo que podía pegarme con Link, Mario o Yoshi controlando a un adorable Pikachu!? Espectacular.
PlayStation 2

¡Si a alguien le sorprende, es que no estuvo prestando atención! Tras la obra de arte que fue Final Fantasy IX y con lo que tuvo detrás, resultaba imposible que los fans no estuviésemos ardiendo en deseos de jugar la próxima entrega. En mi caso y el de tantos otros, al estar más mayores, pudimos apreciar mucho mejor lo que se nos vino encima. ¡Estábamos preparados!
Ni siquiera sé cuántas veces he llegado a pasarme Final Fantasy X, una de ellas incluso con la infame búsqueda de los eones negros, la cual no repetiré en la vida. Es la única entrega que me hizo plantearme si me gustaba más que el VIII y aunque nunca llegó a destronarlo como mi favorito, sé que es mejor juego. Y en ciertos momentos de mi vida, estoy cerca de preferirlo o mínimo al mismo nivel.
Sé que muchos, que no conectan tanto con el juego, consideran que exageramos su calidad. Sin embargo, para mí este fue el insuperable del JRPG que convirtió la PS2 en una máquina que adoré. No me extraña que siguiese porteándose hasta el día de hoy, que tiene hasta versión de Nintendo Switch 2. La inclusión de Final Fantasy X-2 en el típico pack concuerda con la norma de que nada es perfecto.
El verdadero protagonista de Final Fantasy X
Obviamente, en esta consola jugué muchas otras joyas. Adoré los juegos anime de Naruto o el mítico Dragon Ball Budokai Tenkaichi 3. Si tuviera que destacar solo uno, me decantaría por Baldur’s Gate: Dark Alliance. Es una experiencia mucho más sencilla, pero a mí me enganchaba y lo superé una y otra vez. Y lo hacía tanto solo como en cooperativo local, opción que siempre aprecié del juego.
El regreso de Baldur’s Gate: Dark Alliance
Xbox 360

A pesar de que la consola fue un caos estropeándose constantemente (por lo menos a mí), yo siempre la quería tener ahí para jugar y rejugar Fable II. Es un juego que no envejeció demasiado a día de hoy y sigue siendo disfrutable. En su época estábamos ante una maravilla muy innovadora y sorprendente del RPG occidental.
Mis cinco protagonistas mudos favoritos
Aunque ya teníamos joyas del rol imperecederas como Baldur’s Gate II, Fable II proponía una aventura muy personal e inmersiva, con ese toque de simulación de vida, pudiendo trabajar, adquirir inmuebles y tener tu propia familia. Siempre lo tuve en un altar, por encima de su precuela y secuela respectivamente, por mucho que ambas también me encanten.
Años más tarde, con la 360 previsiblemente rota, adquirimos una Xbox One X y la Series X, siendo ambas para mí «las máquinas donde puedo jugar Fable». Y si tuviese que destacar otro juego que exploté en la propia 360, ese sería The Elder Scrolls IV: Oblivion. ¡Otro que me pasé muchísimas veces! No me gustó tanto como Fable, pero ahí estaba, dando la talla.
PlayStation 3

Admito que la memoria me falla un poco en este punto, porque ahí jugaba varios tipos de juegos. También tiene mucho que ver que la primera versión gozaba de retrocompatibilidad, así que podía continuar disfrutando de mis viejos títulos. Y es que soy de los que se aferran y rejuegan con frecuencia sus favoritos; ese rasgo mío siempre estuvo ahí.
Justo por eso, dudo que tuviese una preferencia especial por los juegos más pioneros de la propia PlayStation 3. Si acaso, cuando tuve que comprar otra, lo hice mucho más tarde y fue para poder exprimir el flamante pack-trilogía de Mass Effect, así como Tales of Xillia, The Elder Scrolls V: Skyrim, los Naruto Ultimate Ninja Storm, El Poder de la Fuerza de Star Wars y el mítico Metal Gear Rising.
Finales de Mass Effect, ¿con cuál nos quedamos?
Me decanté por destacar Mass Effect porque es sin duda lo que más jugué y una trilogía merecedora de adquirir cualquier consola para poder jugarla. Sin embargo, si tuviese que elegir lo más agradecido de mi primera PS3 sería la retrocompatibilidad, así en resumen. Una pena que se perdiese en esas futuras versiones y su siguiente generación.
Nintendo 3DS

Por esa época ya andaba con una DS prestada y la utilizaba para jugar Pokémon, en especial SoulSilver y las ediciones Blanco y Negro. Por lo tanto, cuando salió la 3DS, tomé la decisión de comprar la mía propia y sí, para seguir disfrutando de juegos de su anterior máquina. Y fue una elección perfecta, no solo por Pokémon, también porque me abrió la puerta a otra de mis sagas favoritas.
De todas formas, Blanco y Negro fue mi juego vendeconsolas con su puesto bien merecido. Más adelante incluiría también los de la propia 3DS, porque en gran parte la pillé para disfrutarlos según fuesen saliendo. Los X e Y, esos remakes de Zafiro y Rubí, Sol y Luna, e incluso el genial Mundo Megamisterioso. Esta Nintendo fue una máquina increíble para la saga Pokémon, quizá su mejor época.
En general, es consola de mis favoritas. Pude descubrir Fire Emblem con Awakening, me fascinó el primer Bravely Default, rejugué Ocarina of Time en HD, exploté Mario Kart 7, viví The Legend of Zelda: A Link Between Worlds… También tuvo chucherías muy entretenidas como Senran Kagura o Dragon Ball Fusions, y sorpresas que descubrí más adelante como los Persona Q. Lo dicho: en mi top personal de consolas.
Mi top 10 de Nintendo 3DS (2020)
Cuando salió la New 3DS, la compré en su edición Fire Emblem Fates, aunque fue para renovar una vieja consola que ya había explotado incluso demasiado. Y esa es la que conservo.
Wii U

Otro caso de continuidad de anterior generación. Tuvimos la Wii en casa, que me permitió jugar al magnífico The Legend of Zelda: Twilight Princess. Un día me quedé sin esa consola, que en realidad me gustaba solo por ese juego. Más adelante quise volver a jugarlo, descubrí que existía la Wii U y… cayó, sí, por un juego que ya tenía. ¡Mi Zelda favorito de ese momento!
Más allá de eso, no fue al que le eché más horas. Ese puesto lo ocuparía pronto Hyrule Warriors, el primero de los fanservice musou que me gocé al máximo durante muchísimas horas. Otro buen pedazo de tiempo se lo llevó Xenoblade Chronicles X, un genial RPG para su época. Hasta Pokkén Tournament, que me pareció una curiosidad entretenida.
Rejugando Xenoblade Chronicles X
De todas formas, el catálogo no era muy amplio y yo mismo dejé pasar varias joyas como Muramasa, detalle que espero solucionar pronto en su relanzamiento.
PlayStation 4

De mis consolas favoritas a pesar del palo inicial por prescindir de retrocompatibilidad. Eso y que cuando se calentaba parecía que iba a despegar, ¿verdad? Lo curioso de mi juego vendeconsolas aquí es que está lejos de mi zona de confort. Mi razón inicial para jugar Destiny era disfrutarlo con familiares y amigos, algo de lo que creí que me arrepentiría. ¿Yo, con un shooter en primera persona?
Sigue siendo algo en lo que no estoy del todo cómodo, pero fue una experiencia que me duró años y se reivindicó con cada partida. El estilo cooperativo online y la propuesta RPG de Destiny encajaron a la perfección, con el vicio de los asaltos y las bandas de varios jugadores. Siempre recordaré las derrotas de Crota como enfrentamientos icónicos de este entretenimiento.
Dejando Destiny a un lado, sería imposible destacar la enorme cantidad de juegazos que jugué aquí. Digimon Story: Cyber Sleuth, Ys VIII Lacrimosa of Dana, Tales of Berseria o Dragon Age Inquisition. Exclusivos o no, PlayStation 4 se convirtió en un bastión para descubrir una enorme cantidad de experiencias inolvidables.
Nintendo Switch

Las consecuencias de mi enamoramiento por Fire Emblem Awakening dieron como resultado que quisiera comprarme la próxima consola de Nintendo al ver que la saga continuaría ahí. En esa época podría haber prescindido, no sin dolor, de Pokémon y Zelda. ¿Pero del inminente Three Houses? ¡No estaba dispuesto a dejarlo pasar!
Mis 10 juegos favoritos de Nintendo Switch (2023)
Tenía pensado comprármela a la salida del Fire Emblem en 2019, pero como lo iba a hacer de todas formas, adelanté la adquisición a 2018 y mi primer juego fue Pokémon Let’s Go Pikachu. Me pareció disfrutón, aunque ese sí que no justificaría la consola por si solo. Sin embargo, la llegada de Three Houses confirmó y revalidó mi compra. Tremendísimo juegazo.
¿Por qué me gusta tanto Three Houses?
A estas alturas he hablado sobre mi amor por Three Houses más que de sobra para demostrarlo. El verdadero vendeconsolas, uno de esos títulos plagados de contenido de valor por los que vale la pena adquirir un sistema. Y lo mejor es que también dio paso a Three Hopes, uno de mis musou favoritos, que complementa a la perfección la experiencia base.
De todas formas, aunque tenga mis reservas con la propia máquina (y sus dichosos Joy-Con), Nintendo Switch lució un catálogo increíble. Los nuevos Zelda y sus musou, el mítico Triangle Strategy, Bayonetta 3, Shin Megami Tensei V y la revisión de Tokyo Mirage Sessions… Hay muchos juegos y muy variados, por lo que resulta complicado que alguien se arrepienta de comprar la consola.
PlayStation 5

Tardé tiempo en tener mi propia PS5, en parte por el stock, pero la razón principal es que sus exclusivos no eran tan llamativos y preferí esperar. Los pocos que salían y quería jugar, como Ratchet and Clank o el DLC de Final Fantasy VII Remake, podía experimentarlos en una máquina prestada. ¿Quién cambió esto? Pues la única saga que podía hacerlo.
VII Rebirth o XVI, ¿cuál es mejor Final Fantasy?
Lo más importante fue Final Fantasy XVI y también la posibilidad de jugar la trilogía completa de Final Fantasy VII Remake en dicha máquina. Los considero merecedores de llamarse vendeconsolas y en realidad, son de los pocos que lo ameritarían en su selección de exclusivos. ¡Y ya no lo son, así que…! Disfruto mucho de mi PlayStation 5, pero su catálogo propio no es el mejor.
Afortunadamente, pudimos seguir jugando lo que teníamos en PS4 y sacaron algún exclusivo potente más como Ghost of Yotei, que incrementaba un poco el valor propio del producto. No me arrepiento por las infinitas horas de diversión que me otorgó, pero tanto en el caso de Series X como de PS5, pienso que son las consolas que menos valió la pena comprar… y más comparándolas con lo que ofrece el PC.
¿Será la última consola de la marca que adquiera? El futuro parece indicar que hasta aquí llegaron este tipo de máquinas, ¡ojalá reflexionen y remonten de este punto tan bajo!
Nintendo Switch 2

Acabamos con la última apuesta, pues todavía no salió el juego por el que compré mi Nintendo Switch 2, ¡está muy cerca! En septiembre sabré si mi inversión fue correcta… o eso diría si no hubiese disfrutado ya muchísimo de esta consola. A diferencia de la primera, estoy utilizando Switch 2 más que para sus exclusivos y agradezco la buena experiencia que ofrecen.
Entre que es mejor consola y la función de retrocompatibilidad, estamos ante un salto lógico de la primera Switch si queremos renovar la máquina, ¡que ya tenía sus años! Para algunos, el salto se justificaría con Donkey Kong Bananza, Mario Kart World o alguno de los títulos potentes que solo podemos jugar aquí. En mi caso, ya estoy contento, pero espero mi revalidación en Dagda.
Mis sensaciones previas con Fire Emblem: Fortune’s Weave son similares a las de Three Houses: le tengo fe y estoy más emocionado según se acerca la fecha. Todo tiene muy buena pinta. Espero que, entre este y los que quedan por llegar, Nintendo Switch 2 consiga superar a su predecesora. Lo tendrá difícil en cuestión de catálogo, pero quien sabe.
