Denshattack!, recorriendo Japón en tren y a lo loco
Puede que estemos ante una de mis mayores sorpresas del año: Denshattack! (Steam, NSW, PS, Xbox) Un juego de… ¿carreras, patinaje? ¡¿Plataformeo!? No sabría definir su género, porque tiene un poco de todo. A mí me recordó a las fases de velocidad de algunos Sonic, mezclado con el estilo de puntuación y trucos aéreos que realizamos en juegos de skate.
Lo curioso es que aquí lo haremos montados en un tren, con una sucesión muy variada de fases con diferentes mecánicas. Os adelanto que soy absolutamente novato con este tipo de juegos; nunca me llamaron la atención o los jugué a ratos, poco más. Sin embargo, esta locura sobre raíles me llamó la atención desde su demo y tuve la suerte de que me permitieran probarlo de forma anticipada.
¿De qué va Denshattack!?

Aunque podríamos dar por sentada su premisa y centrarnos solo en la jugabilidad, aquí no tenemos porqué hacerlo. Y es que en el juego vivimos la odisea de Emi, una chica que pasa de repartir ramen a competir en feroces competiciones de trenes que se disputan en Japón, «deporte» conocido como Denshattack. ¡Suspended vuestra credibilidad con esos mecha-trenes voladores!
Un punto positivo de la trama es que evita conversaciones superfluas y va muy directa al tema, pero dejando algo de espacio a cada protagonista para lucirse con su particular carisma. Y es que Emi irá haciendo amigos y enemigos en una Japón bastante diversa, con un repertorio de diseños de personaje peculiares y llamativos.
El apartado narrativo no será el punto fuerte del juego, ya que gran parte de su encanto reside en la jugabilidad. Aun así, agradezco ese esfuerzo en presentar una historia funcional, con personajes decentes pese a profundizar poco en ellos, y una explicación del conflicto que justifica la aventura junto a una correcta resolución de la misma. Además de muchos datos adicionales que iremos desbloqueando y añaden contexto.
El juego también le pone ganas a su presentación ofreciendo varias escenas estilo cómic que se agradecen. Quizá donde flojee es en el estilo 3D de sus personajes, pero deben ser conscientes de ello, ya que se muestran muy poco y de lejos. Por lo demás tenemos voces en diálogos durante las cinemáticas, tanto en japonés como en inglés.
¡Y sí, una música que acompaña genial a la propuesta jugable! Tiene temas muy buenos dedicados a ciertos jefes. Pero yo no soy un entendido en música, como sabéis si soléis leerme, así que solo puedo destacar que me gustó y ya. Mis disculpas a los lectores musiqueros.
Frenetismo sobre raíles

Ahora sí, esta es la razón por la que Denshattack se ganará sus fans: la jugabilidad. La aventura está dividida en nueve capítulos con múltiples fases que motivan a ser rejugadas para mejorar nuestras puntuaciones. Completar por primera vez todo el recorrido me llevó unas 8 o 9 horas, pero os recuerdo que yo soy bastante torpe en este estilo de juego.
El caso es que, incluso siendo inexperto, la propuesta jugable engancha fácilmente. Las primeras fases son relativamente simples, mostrando sus mecánicas jugables más básicas. En Denshattack pondremos en marcha nuestro tren con un botón y a partir de ahí, nuestro trabajo será sortear multitud de obstáculos para no descarrilar, todo ello mientras ejecutamos diversos trucos para subir nuestra puntuación.
Al principio parecería sencillo, pero el juego escala capítulo a capítulo, añadiendo nuevas mecánicas a los circuitos que refrescan constantemente la experiencia. Llegamos a tener un amplio repertorio de movimientos entre cambios de raíles, deslizamientos laterales, saltos, aterrizajes forzosos, el buen uso de los frenos en las curvas… ¡hasta juegan con la gravedad en las últimas fases!
A todo eso debemos añadirle varias partes únicas de ciertos episodios, con propuestas tan locas como conducir sobre una noria o un cohete. Y claro, es imposible dejar de destacar de las espectaculares batallas contra jefes, las carreras en las que descarrilar a nuestros rivales o esos circuitos en los que completaremos libremente ciertos objetivos. Es un juego que casi siempre busca sorprenderte.
¡Circuitos para rato!

Solo con completar su campaña ya me parecería una experiencia recomendable, pero no debemos olvidar que el juego funciona con un sistema de puntuación en cada circuito. Esto significa que podemos repetir las fases que queramos para superarnos e intentar alcanzar el rango oro en cada carrera. Y creedme, no es tarea sencilla.
En todas las fases tenemos un buen puñado de objetivos opcionales, como realizar ciertos trucos seguidos o ejecutar acciones en momentos específicos. Todo suma puntos, junto al tiempo que tardemos en completar el circuito y la puntuación total que alcancemos. Al final, entre evitar chocarnos, interiorizar los múltiples trucos y tener en cuenta cada obstáculo, la proeza requiere bastante memoria y reflejos.
Yo no me escondo: mis máximas puntuaciones fueron de rango bronce, ¡y doy gracias cuando las consigo! Soy un soñador de plata en este juego. Aun así, pese a mi falta de habilidad, lo paso muy bien completando circuitos e intentando hacerlo mejor en cada intento. Quizá nunca sea mi tipo de juego, pero me alegra cuando disfruto jugando algo fuera de mi zona de confort.
Dicho eso, debo comentar que encontré algún que otro error o imprecisión a la hora de chocar o aterrizar en ciertos tramos y circuitos, pero seguro que irán puliendo esos pequeños detalles que puedan haberse escapado. A fin de cuentas, ninguno de ellos me estropeó la experiencia. Además, algo que me gustó es que el «reinicio» al descarrilar es instantáneo, evitando romper el frenético ritmo de la partida.
Conclusiones

Me sorprendí gozando de Denshattack, en especial porque el juego no deja de presentar nuevas mecánicas y ofrecer una buena variedad de situaciones distintas a lo largo de los circuitos. Se nota que hubo trabajo tras ese diseño jugable, encajado con la esencia de locura sobre raíles (y lo que no son raíles) que aparenta a simple vista.
Su historia es algo simple y apela un poco a las últimas tendencias, pero nunca molesta y acompaña bien a la parte jugable. Si debo dar mi opinión sin destripes, habría preferido un grupo de personajes más reducido a cambio de que los protagonistas sean menos superficiales. De todas formas, el juego no pretende priorizar su narrativa más allá de resultar agradable durante sus múltiples escenas.
En definitiva, estamos ante un juego refrescante y divertido, con una propuesta poco común, algo que se agradece a día de hoy. Lo he jugado en PC, pero si tuviera que elegir un sistema, me encajaría mejor en una Nintendo Switch (o Steam Deck y similares). Como último apunte fuera de tema, sus desarrolladores (Undercoders) son de Barcelona, ¡y me gusta apoyar a gente de aquí cuando lo merecen!
