Ruta de Águilas Negras, rejugando Fire Emblem: Three Houses

Admito que nunca me sentí satisfecho con el análisis que le dediqué a Fire Emblem: Three Houses en 2019-2020. No refleja el cariño que desarrollé por el que es ahora uno de mis juegos favoritos. Y aunque no vengo a solucionar eso aquí, sí me apetecía escribir un poco más sobre mi rejugada en la ruta de las Águilas Negras, también la primera que jugué en ese entonces.

Como en la mayoría de repasos de rejugadas, aviso que utilizaré SPOILERS para hablar de cada aspecto que me apetezca destapar, en especial lo relacionado con la historia, ¡que será casi todo! También debéis tener presente que no hablaré de la gran decisión que divide la ruta en dos alternativas. Para eso ya escribí una entrada dedicada a la elección y otra, hace tiempo, sobre las rutas en general.

Aunque suelo preferir centrarme en la historia en este tipo de textos (y eso haré), quiero empezar dedicándole un apartado a valorar la jugabilidad. Y es que con tantísimas horas jugadas a Three Houses, siendo esta mi quinta partida, debería haberme cansado, ¿verdad? Pues… no.

Propuesta jugable de Fire Emblem: Three Houses

El bucle perfecto

Ruta de Águilas Negras Fire Emblem: Three Houses Rhea hora té

Una de las quejas recurrentes de los detractores del juego es la estructura que nos «obliga» a pasearnos por nuestra base antes de cada batalla, además de mejorar a los personajes con un sistema de aprendizaje que a muchos se les antoja pesado a la larga. Y admito que podría hacerse cuesta arriba en rejugadas inmediatas, pero no para la primera partida o un regreso al juego pasado un tiempo.

El recorrido en Garreg Mach sería mejorable a día de hoy, aunque sigo creyendo que las sencillas actividades que nos proponen son amenas de completar, además de opcionales. A mí me encanta pasearme por el monasterio y hablar con cada personaje, porque todos aportan su punto de vista sobre lo que ocurre durante la historia o nutren de contexto sobre el trasfondo de Fódlan.

Quizá lo más pesado sea recoger los objetos perdidos y devolvérselos a sus respectivos dueños, porque la mayoría lo completa por ensayo y error. Lo entiendo, porque es una tarea que abordas la primera vez, cuando todavía no conoces a los personajes, y ya no vuelve a ser necesaria. En mi caso, con la rejugada, me divirtió bastante intentar adivinar a quién pertenecía cada objeto perdido. Y comprobé satisfecho que acerté la mayoría de veces.

En cuanto a las tutorías de clase para subir habilidades de los personajes en una u otra especialización, sigue pareciéndome muy buena progresión. Nos permite controlar mejor en qué convertir a cada unidad en el campo de batalla y plantea experimentos muy interesantes. Ningún personaje está anclado a su clase por defecto y podemos probar combinaciones atípicas, algo que siempre se agradece.

Combatiendo en Three Houses

Si bien las batallas continúan resultando muy divertidas de completar, es cierto que aquí envejece un poco peor en comparación al más nuevo de la saga. De hecho, el reciente Fire Emblem: Engage propone combates bastante mejores. «Volver atrás» con Three Houses se nota, aunque no tanto como varios detractores aseverarían, claro.

Para mí, el mayor defecto está en los escenarios, pues varios de ellos no presentan variaciones interesantes ni un terreno que altere el desafío. Esto se nota más en las batallas secundarias, por supuesto, donde la mayoría son arenas de combate planas. A mí no me molesta, porque las tomo como un entrenamiento, pero la carencia está ahí.

Sin embargo, sería falso decir que Three Houses no tiene grandes batallas. Sin ir más lejos, la segunda mitad de la ruta de las Águilas Negras presenta un buena sucesión de combates, en especial cuando toca lidiar con el Reino y la Iglesia. Ahí no nos ponen las cosas fáciles; los obstáculos del escenario suponen un problema y debemos buscar la mejor forma de organizarnos para obtener la victoria.

La gran estrella es, sin duda, su última fase. La batalla de Fhirdiad contra Rhea, los caballeros de Serios y los supervivientes del Reino es tan feroz como espectacular. Me encantó revivirla, avanzando con cuidado por el terreno incendiado y despachando a rivales tan potentes como Catherine antes de lidiar con la Furia Blanca. Eso sí, Rhea como jefe no es muy variada en sus mecánicas.

Historia: el ascenso del Imperio

Ritmo narrativo

Hablando ya de la propia historia, está claro que empieza con calma para presentar todos sus detalles, el mundo de Fódlan y el funcionamiento de Garreg Mach. Además, necesitamos esos primeros capítulos para ir conociendo a todos los personajes, entendiendo el conflicto que está desarrollándose y los matices que nos harán empatizar con uno u otro bando.

Algunos lo considerarán lento, pero yo lo veo apropiado. Los capítulos iniciales más importantes para la trama de las Águilas son los de la rebelión de Lonato y el episodio de Miklan respectivamente. Nos sirven para que seamos testigos del estricto control de la Iglesia de Rhea y del sufrimiento de aquellos afectados por el sistema de emblemas, además del peligro que suponen.

Una vez la trama está totalmente en marcha con el rapto de Flayn, el resto explota durante el episodio de Remire, una aldea que toca de cerca a Byleth y Jeralt. Ahí nos situamos en el capítulo 8, para justo después tener la muerte del padre del protagonista, seguido de la unión con Sothis y poco después, el asalto al Sepulcro que lo cambia todo.

Hasta ahí, para mí el ritmo narrativo y la gestión de cada suceso es excelente. Aun así, tras el ataque de Edelgard y compañía a Garreg Mach, tenemos el «time-skip». A partir de ese momento, despiertan a nuestro durmiente Byleth en plena guerra. Considero que habrían hecho falta más capítulos de guerra, porque nos quitamos muy rápido a la Alianza del medio y por bueno que sea el final contra el Reino y la Iglesia, se saltan la confrontación de las Serpientes.

Protagonistas de la ruta de las Águilas Negras

La emperatriz

No es un secreto que Edelgard es mi personaje favorito de Fire Emblem y me reafirmo tras volver a completar su ruta. Sé que es polémica por su revolución y los métodos que utiliza, pero si prestamos atención a la construcción del Fódlan en el que vive, pocas opciones tenía. Tras su tormentoso pasado, el único objetivo que tiene en mente es cambiar la estructura de ese mundo.

El problema es que la doctrina de Seiros somete a los humanos con un sistema clasista muy rígido y echarlo abajo no es fácil, ni mucho menos. Lejos de las soluciones idílicas de otras historias, aquí Edelgard se fuerza a colaborar con las peligrosas Serpientes para competir con el poder de la Iglesia. Y en su temerario plan no existe hueco para la debilidad.

Solo una persona con la enorme determinación de Edelgard sería capaz de liderar un movimiento tan masivo que sea capaz de desestabilizar los cimientos de ese Fódlan. Está obligada a no mostrar ni un ápice de duda y aceptar sacrificios por un bien mayor que solo puede vislumbrar en un horizonte bastante lejano. Lo curioso es que, pese a su empeño, ella sola no lo habría logrado.

La pieza fundamental de su victoria es Byleth, y no solo por su tremenda habilidad para cambiar las tornas de cualquier batalla. Nuestro protagonista es un soporte moral esencial, tanto para ella como para el resto de las Águilas Negras. Sin embargo, su apoyo a Edelgard es el más significativo, ya que se convierte en el ancla que le permite continuar siendo ella misma tras la máscara de la emperatriz.

El colaborador necesario

Hubert es otro personaje esencial en la ruta y sin el que Edelgard jamás habría podido recorrer ese camino. Pese a que la emperatriz se mancha las manos en más de una ocasión, sus principios y emociones podrían llegar a desviarla del camino. Son varias las ocasiones en que nos cuentan que su consejero consigue que continúe en la senda de la victoria, como cuando ella no tolera a las Serpientes.

De hecho, las acciones y diálogos del propio Hubert nos aclaran que él actúa a la sombra de Edelgard y sin su consentimiento. El personaje es de los más interesantes precisamente por eso: su devoción a la emperatriz tiene raíces bien profundas y llega al límite de obrar por lo que cree que es el beneficio de su protegida, incluso en contra de los deseos de la propia gobernante.

En sus diálogos de apoyo, Edelgard acaba enterándose de que su consejero le oculta secretos y le exige compartirlo todo con ella, algo a lo que él se niega, aunque se arriesgue a perder la cabeza. La prioridad de Hubert es que Edelgard alcance sus objetivos y está dispuesto a sacrificarse hasta a si mismo para lograrlo. Pero su apoyo no es precisamente perfecto, y eso es otra muestra de buena escritura.

Por muy comprometido que esté Hubert, facilitando el camino a la victoria de su emperatriz, el resto de rutas prueban más que de sobra que es incapaz de lograrlo él solo. De hecho, por excelente que cumpla su papel de subalterno, no es capaz de entender y cuidar a Edelgard en el aspecto emocional. Y justo por eso, aunque tenga a Hubert de su lado, cae en la oscuridad si no está Byleth para completar el trío.

Su inevitable antagonista

Ruta de Águilas Negras Fire Emblem: Three Houses Furia Blanca Rhea

No puedo dejar de destacar el papel de Rhea como villana, porque me parece bastante sólido a pesar de su aparente simpleza si solo la vemos en la ruta de Edelgard. Con el contexto del camino de la Iglesia, conocemos hasta qué punto llega la necesidad y desesperación de Seiros por recuperar a Sothis. Y si nos aliamos con el Imperio, vemos a una Rhea totalmente consumida por sus obsesiones.

A fin de cuentas, el verdadero odio de Rhea no se centra en Edelgard, sino en el propio Byleth. Él representaba la esperanza de tener a su madre de vuelta, pero al darle la espalda, se convierte en todo lo contrario: el traidor que le arrebató a Sothis. En su cabeza se convierte en algo peor que Némesis y entendiendo toda esa situación, encaja que acabe trastornándose.

Aquí no tiene tantas apariciones como me gustaría, pero sí las suficientes para reflejar todo eso si conocemos el contexto. El punto álgido de su desesperación la lleva a incendiar toda una ciudad con tal de obtener su venganza, sin importarle lo más mínimo las víctimas inocentes que se cobra por el camino. Su caída en ese último tramo es ya definitiva y aunque me apene, se merecía esa derrota.

Además de eso, Rhea en esta ruta actúa como representante de la rígida estructura que Edelgard derrumbar. Lo interesante del asunto es que la emperatriz, apoyada por Byleth, no está dispuesta a sacrificar tanta gente para alcanzar su victoria como la propia Rhea. Ahí tenemos, una vez más, la diferencia que el juego nos destaca: la importancia de nuestro papel como protagonistas.

Mejores momentos de Lady Rhea

El gran final de Byleth

Ruta de Águilas Negras Fire Emblem: Three Houses Edelgard Byleth

Aunque también me parecen correctos los finales que Byleth alcanza en las otras rutas, para mí sigue siendo mejor el que vemos aquí. La ruta está salpicada de simbolismos que se aúnan en el protagonista, alguien casi siempre inexpresivo cuyo corazón no latía desde su nacimiento. Esto es, por supuesto, porque la propia Rhea lo condicionó desde el principio.

Al final, cuando nos enfrentamos y derrotamos a la Furia Blanca, Byleth pierde su poder y el emblema de fuego que reposaba junto a su corazón. Y parecerá una tontería, pero que el órgano volviese a latir, junto al regreso del color original del pelo del protagonista, me pareció una magnífica conclusión para él. Una que su padre habría recibido con los brazos abiertos, dicho sea de paso.

Byleth luchó por recorrer su propio camino y consiguió tomar las riendas de su vida, deshaciéndose de lo que otros habían preparado para él. Esa victoria está en total sintonía con el espíritu de la ruta y la rebelión de la propia Edelgard, que busca devolver la libertad a los humanos. En su conjunto, el objetivo era que los valorasen por sus actos y no por quiénes son al nacer, Byleth incluido.

Con todo eso y pese a que soy muy fan de la hipotética pareja de Edelgard y Dimitri, me parece casi imprescindible que el romance de la emperatriz aquí sea Byleth. Y es que todo está tan bien conectado que resulta satisfactorio que ambos alcancen su futuro juntos. Para mí es la mayor victoria de Three Houses, aunque luego dejen lo de las Serpientes a nuestra imaginación. Confiaremos en que Jeritza y Hubert se ocupen del asunto, supongo.

Y sí, el escuadrón del Águila Negra

No quiero entretenerme mucho en ellos o lo alargaría demasiado, pero debo reivindicar a mi clase favorita. Y es que el grupo de las Águilas Negras me parece el más entretenido y sólido de los tres que nos presenta el juego. Todos ellos son interesantes y juegan un papel clave en cada aspecto de la historia tras las cámaras, aunque en algunos no se aprecie a simple vista.

Tenemos a Petra, ni más ni menos que la princesa de Brigid, una prisionera de guerra forzada a vivir en el Imperio. Ferdinand, siempre intentando superar a Edelgard, pero aquejado por los problemas del duque Aegir, algo que veremos mejor enfocado en Three Hopes. O Dorothea, que tomaría como una representante de esos plebeyos con potencial al que el nuevo sistema de Edelgard beneficiará.

Por su parte, Caspar simboliza a aquellos desplazados por la nobleza que la propia Edelgard intenta destacar por sus méritos y no por su posición en la escala social. Con Lindhart tenemos a un perezoso genio que su emperatriz, pese a todo, trata de ubicar en el mejor lugar posible. Y Bernadetta que, bajo esa apariencia de niña chillona, esconde una situación familiar ciertamente perturbadora.

A mí me encantan, del primero al último. Conectan muy bien entre ellos y encaja genial que se conviertan en un escuadrón de élite. Quizá esté influenciado porque fueron mis primeros compañeros de Three Houses, quién sabe.

¡Últimos comentarios!

Mis parejas finales

Ruta de Águilas Negras Fire Emblem: Three Houses Ferdinand Bernadetta

Además del evidente romance entre Byleth y Edelgard que ya comenté, decidí dejar el resto de «uniones» al azar. Eso sí, un inciso: debieron cuidar mejor los diálogos de apoyo de rango A, porque la mayoría son insinuaciones románticas o directamente de matrimonio.

Lo mejor hubiese sido dejarlos para un rango S opcional, o quedan cosas tan raras como Ferdinand queriendo casarse hasta con tres o Dorothea secretamente enamorada de varios. ¡Cómo se nota que esto mejoró en Three Hopes! En fin, que aquí me quedaron estas parejas:

Ferdinand y Bernadetta: matrimonio que me hace gracia porque estuvieron prometidos por sus padres, pero Ferdinand lo rechazó asustado por esos rumores que circulaban sobre la niña. Ahora, en la conversación de apoyo, se lo confiesa y asegura que se alegra de haberla conocido de esta forma. Que acaben casados es bonito; una pareja que no esperaba ni pretendía, pero me gustó mucho.

Hubert y Petra: sus apoyos eran correctos y que Petra se haya ganado el afecto de Hubert me resulta creíble, especialmente porque su unión solidifica la alianza de Brigid con el Imperio, algo que el consejero aprobaría. Además, nos cuentan que tienen muchos hijos, por lo que deduzco que funcionaron bien. Creo que el tipo necesitaba a alguien que no fuese Edelgard para difuminar un poco sus obsesiones con ella. Otra pareja que me sorprendió pero en absoluto me disgusta.

Hapi y Constance: va, ellas no son una pareja romántica, lo sé. Quería destacarlas porque me gusta mucho su amistad y aprecio bastante que continuasen unidas tras el conflicto.

Caspar y Dorothea: unión amorosa extraña, quizá creíble, pero no me entusiasma demasiado. Hay parejas mejores para ambos (prefería a Caspar y Petra, por ejemplo, igual que Dorothea y otros tantos). Mi menos favorita de lo que me quedó.

Reclutamientos extra

Además de las Águilas Negras originales, quería reclutar a unos pocos personajes concretos, pero no lo logré con todos. Aun así, me quedó algo interesante:

Félix: el primero que quería y lo conseguí antes del «time-skip». Su unión a las Águilas representa el camino de máxima rebeldía que aparentaba querer seguir y, para sorpresa de nadie, no parece del todo cómodo con ello. Él es como es y sigue hacia delante, sin dudas en el campo de batalla frente a Sylvain o Dimitri… pero se le nota el sabor amargo durante los descansos en el monasterio. Su final no es feliz y en cierto modo, me recordó a Jeritza.

Lysithea: siento que es la que mejor encaja con las Águilas Negras y en particular con Edelgard. Se unió a mis filas tras perdonarle la vida en la batalla contra Claude y se nota que el mejor lugar para ella era este. Es algo que también querría la propia Edelgard, porque se llevan bastante bien.

Leonie (¡fracaso!): ¡admito que lo intenté, quería que la fanática número uno de Jeralt colaborase con Byleth! Sin embargo, no lo conseguí y me gustó que nos llamase traidor. En realidad, tiene sentido, porque para ella la muerte de Jeralt la provocó este bando. Y no está del todo equivocada… Eso sí, dejé que sobreviviera.

Mercedes (¡fracaso!): en mi primera partida de 2019 no estaba Jeritza como personaje jugable, por lo que intenté que esta vez la mujer se uniera para ver cómo interactuaba con él. Por desgracia, no lo conseguí. Y me sorprendió mucho que, en su enfrentamiento en Tailtean, Jeritza le pidiese que se apartase y fuese la propia Mercedes quien insistiera en luchar, alegando que ambos habían elegido su camino. Admito que me dolió.

Extras: más allá de los mencionados, que son los que consideraba interesantes para la ruta, también recluté a otros: Alois por Jeralt y Manuela por Dorothea. Y bueno, también a Shamir esperando que hubiese interacciones interesantes con Catherine, pero al final se quedó en nada.

Conclusiones

Ruta de Águilas Negras Fire Emblem: Three Houses Edelgard romance final

¡Hasta aquí! Estuvimos un buen rato, pero quería exponer mis opiniones finales sobre este genial regreso a Three Houses en mi ruta favorita. Podría haber profundizado más en ciertos sucesos y personajes, pero no quería que se hiciese eterno, ¡quizá para otra entrada! La conclusión es que refresqué lo que sabía de la historia y la disfruté al máximo.

Sé que ya estoy más que listo para enfrentarme a Fortune’s Weave en septiembre, pero no descarto que acabe cayendo en repetir la ruta de Dimitri o merodear por mi querido Three Hopes. Y es que sí, Fódlan y sus habitantes se ganaron mi corazón con todos los méritos. Estoy deseando que la gente de Dagda esté, como mínimo, a la altura. ¡Me fiaré de tus compatriotas, Shamir!

Mi primera partida en Three Hopes
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