HellSlave II: Judgment of the Archon, indie de combate por turnos
Tuve la oportunidad de jugar anticipadamente a HellSlave II: Judgment of the Archon (Steam), título del que os hablé durante el Steam Next Fest de junio, entre otros tantos. Sale hoy mismo a la venta y tras completarlo, me dejó unas sensaciones muy similares a su demo… pero potenciadas. Tanto las buenas como las malas.
Aquí vamos a tocar ambos aspectos para que sepáis si os podría interesar el juego, porque no es para todo el mundo. Habrá algunos (como es mi caso) que lo disfruten por sus evidentes fortalezas y otros que lo dejen a un lado debido a sus claras flaquezas. Así que… ¡vamos a ello!
¿De qué va HellSlave II?

El juego es básicamente un RPG muy enfocado en sus combates por turnos . Nos personalizaremos a nuestro protagonista y, guiados por una cumplidora historia de fantasía oscura, recorreremos ese sencillo mundo mientras superamos decenas de exigentes batallas. La clave de la experiencia es su jugabilidad, poniendo el foco en la misma medida en sus peleas estratégicas y la progresión del personaje.
Por lo que viví en su nivel de dificultad normal (hay también uno fácil y otro difícil) es importantísimo ojear pronto las múltiples habilidades disponibles para empezar a perfilar nuestro estilo de juego cuanto antes. Una de las virtudes de HellSlave es que existen varias formas de personalizar al protagonista en batalla, pero quedarse a medias o subir talentos a lo loco sería contraproducente.
Es muy satisfactorio ir mejorando al personaje y comprobar la efectividad de tu «build», permitiéndote superar los encuentros sin muchos problemas. Pero también podría volverse frustrante (o muy lento y repetitivo) avanzar con unas habilidades mal elegidas. El juego propone muchísimos combates contra monstruos y jefazos para los que resulta esencial actualizar y optimizar constantemente nuestro equipo.
Si entiendes esa propuesta, gustándote la fórmula de progresión y batallas por turnos (con toque de aleatoriedad entre esquives, críticos, bloqueos y compañía), HellSlave te entretendrá más de 15 horas. Al acabar la trama principal ofrece unas cuantas mazmorras desafiantes extra, por si te quedaste con ganas. Pero si no es eso lo que buscas, me resultaría imposible recomendar el juego solo por su historia.
Una presentación muy mejorable

La primera vez que descubrí el estilo visual de fantasía oscura de HellSlave me gustó, es lo que me llamó la atención del juego. Me recordaba al típico cómic occidental, con una temática demoníaca que suelo apreciar. Por desgracia su puesta en escena no cumple al nivel que esperaba. Esto incluye la narrativa, los diálogos, efectos de sonido y en especial, la misma exposición de las viñetas.
A pesar de que tiene varios momentos que serían potentes y con ilustraciones decentes para representarlos, la falta de dinamismo en las escenas o efectos de sonido que las acompañen consigue que se sientan vacías o incompletas. Es algo que contrasta bastante con lo cuidados que están los combates, que sin ser obras maestras, lucen muy bien para ser un juego por turnos en primera persona.
Entiendo que la historia es solo la excusa para enfrentarnos a hordas de enemigos y jefes, pero el potencial está ahí. La aventura necesitaba un protagonista fijo que incluir en sus viñetas, con algo de movimiento y apoyo sonoro en varios momentos. No es imprescindible para el estilo de experiencia que ofrece, pero podría haber sido mucho mejor cuidando este apartado.
Conclusiones

Se nota que la mayor parte de HellSlave II lo desarrolló una sola persona, lo cual tiene un mérito enorme, porque el juego como tal es muy entretenido. Sus combates por turnos me engancharon desde el primer momento y cuando me los tomé en serio, orientando al protagonista a mi estilo de combate favorito, me gustó todavía más. En mi caso, dependía del robo de vida y el sangrado, y me funcionó muy bien.
Sin embargo, me apena sentir que el juego se quedó a medias. ¡Ojalá haber disfrutado de una trama que consiguiese acompañar el buen nivel de la jugabilidad! En la versión que jugué encontré algún que otro bug durante el viaje, así que quién sabe, quizá la cosa mejore con unas cuantas actualizaciones. En mi caso, la aventura con HellSlave acaba aquí… ¡de momento!
