Mis juegos abandonados, top 5 títulos que dejé a medias

Hace tiempo que no me ponía «negativo» con los top, como un par de años atrás con mis cinco decepciones en videojuegos. Aquí vamos con una lista improvisada similar, pero a su vez, algo diferente. Y es que mis juegos abandonados no tienen porqué haberme defraudado especialmente. Son solo eso: títulos que dejé a medias por una u otra razón.

Eso sí, como es un top, irá de menor a mayor gravedad. Quien me conozca sabe que no suelo dejar juegos tirados a no ser que me disgusten con claridad… o pase demasiado tiempo sin tocarlos. Y no esperéis obviedades, como que no completé el último Gran Turismo o que abandonase un Halo. Aquí encontraréis juegos que deberían gustarme por su propuesta o temática.

Empezaremos por el caso menos flagrante, que en algún momento de mi vida espero solucionar.

-5-
Black Myth: Wukong

El frenético juego del mono me va a servir como «representante» de aquellas experiencias que estoy jugando con tranquilidad, pero que acabo apartando por cualquier circunstancia y nunca acabo de retomar. Recuerdo justo eso allá en 2024; estaba disfrutando moderadamente del título, surgió algo que ni siquiera recuerdo y lo dejé de lado.

Me extrañaba que más adelante nunca volviera a él, porque llevaba ya unas cuantas horas y fases superadas. La respuesta se me ocurrió tras reflexionar al respecto y era simple: no me motivaba a avanzar. Cuando me ponía con Black Myth Wukong, no me empujaban unas ganas genuinas de superarlo. Sin dejar de parecerme entretenido, me di cuenta que tomaba el completar cada escenario como si tachase tareas en una lista.

Sospecho que, a medida que envejeces, el hecho de «jugar por jugar» va seduciendo cada vez menos. En primer lugar, hay demasiados videojuegos interesantes por descubrir o experiencias ya conocidas que siempre apetece revivir. Y luego, por muy completista que sea yo, tampoco veo con buenos ojos el empezar a tratar mi pasión como si fuera un trabajo.

De todas formas, el juego está bien y quizá algún día vuelva. Claro que lo mismo dije sobre el primer Dark Souls, Immortals Fenyx Rising y otros títulos que también considero decentes, pero que nunca retomo a pesar de tenerlos a medias o casi completados. Si utilicé Black Myth Wukong como ejemplo es porque tiene más posibilidades de solucionarse que los demás, ¡y así me sirve como recordatorio!

-4-
Dragon’s Dogma 2

Aquí tenemos otro ejemplo similar al anterior, pero ya empezamos a ponernos críticos. Y es que Dragon’s Dogma 2 me gustaba mucho por su ambientación, la propuesta general y el sentimiento de aventura que supone ponerte a los mandos. Sin embargo, a diferencia de Black Myth Wukong, la jugabilidad sí suponía un problema serio.

Tal como le ocurría al primer juego de la saga, existen ciertas mecánicas tediosas que van restándote las ganas de seguir jugando. Ya sabéis, cuando un juego empieza a plantear obstáculos que generan más pereza que desafío. Entendí que el primer Dragon’s Dogma pecara de esto, pero que el nuevo también conserve ese tipo de elementos… me acabó aburriendo y lo dejé.

A las molestias ocasionales del viaje, gestión de inventario o tonterías de tus peones, se sumó el problema de la historia. Tan básica e irrelevante como la del juego que lo precedió; está lejos de motivarme a avanzar para seguir descubriéndola. De vez en cuando me surgen las ganas y pienso en retomarlo… pero luego recuerdo ciertos detalles y lo dejo en la estantería.

-3-
Jeanne d’Arc

Mis juegos abandonados Jeanne d'Arc

Otro juego que debería gustarme, ¡y lo estaba consiguiendo! Siempre me fascinó la leyenda de Juana de Arco y revivirla en formato fantasía-anime viejuno estaba convenciéndome. No me parecía brillante, pero tenía un encanto particular y eso me hacía seguir jugando. Por lo menos hasta que las batallas empezaron a resultar un fastidio para mi gusto.

Cuando la dificultad (que tampoco es mucha) se hacía notar y debías planear con cuidado los movimientos de tus personajes, toda la diversión se diluye. Sale a relucir el desangelado sistema de progresión, así como la lentitud de sus combates más largos. Me encantaban las transformaciones, pero gestionarlas se acabó volviendo tan prioritario para la victoria que dejaron de resultarme disfrutables.

Llegó un punto en el que me bloqueé mentalmente y por mucho que me apetecía acabarlo, sabía que sería más por completismo que por gusto. Me apetecía ver cómo acababa la odisea de Jeanne planteada por Level-5, pero era más eso: quería verlo, no jugarlo. Y como me niego a «jugar» por Youtube o similares, lo dejé pendiente para otro momento. Momento que nunca llega ni parece cercano.

-2-
Xenoblade Chronicles 2

¡Mi viejo primer puesto cada vez que hablaba de este tipo de títulos! Sé que el juego tiene mucho fan y ojalá me perdonen, pero es que yo no puedo con él. Le eché más de 20 horas y lo retomé dos veces, obligándome a avanzar para comprobar si ese «algo» especial se encontraba más adelante. Pero nada, sigue sin gustarme. Y me fastidia, porque soy consciente de que muchos disfrutan la saga al completo y querría ser uno de ellos.

Quizá es algo personal y subjetivo. Ni la trama ni los personajes, con la excepción de Nia, me interesaban en lo más mínimo. Rex me parecía aburrido, Pyra genérica y superflua… y del resto ni me acuerdo. Además la jugabilidad tenía algo que no me atrapaba. ¡Y eso que yo me he completado dos veces el X y jugué con gusto a Xenoblade 3!

Tengo pendiente una rejugada al primer Xenoblade, porque no recuerdo demasiado la época en que lo jugué y tampoco sé si llegué a completarlo. Por mi cariño al X y al 3, quizá le dé una última oportunidad al 2… pero es algo que llevo planteándome mucho tiempo. Y la oportunidad no llega porque, en realidad, se la di demasiadas veces sin éxito. Simplemente no es mi juego, por mucho que me fuerce.

-1-
Final Fantasy Tactics

Mis juegos abandonados Final Fantasy Tactics

La gravedad que supone el caso de Xenoblade Chronicles 2 solo podía superarse por el único juego de mi saga favorita que no me gusta. Y sí, sé que para muchos es uno de sus favoritos e incluso el mejor, comentarios que he leído a lo largo de los años y me empujaron a darle una oportunidad. Lo empecé por fin a principios de 2026 y… ¡uf! Es la primera vez que un Final Fantasy me parece malo.

Pasé incluso por una etapa de negación, evitando creer que estuviera disgustándome tanto. Pero así era: ni la historia ni sus personajes conseguían motivarme. Sentía predecible y poco interesante su trama política, quizá por haber jugado ya obras más modernas y en mi opinión, mejores. El propio Triangle Strategy, que imagino se inspira en este juego y similares, me parece absurdamente superior.

Y la cosa no queda ahí, porque visualmente me parece feo (lo siento) y la música olvidable hasta donde llegué. Pero nada supera el absoluto tedio que me parecía jugarlo. El sistema de batalla es antiguo, pesándole los años una barbaridad, y ni siquiera eso es lo más grave. Lo peor es que el juego sugiere que «farmees» para superar los desafíos principales. En un juego táctico… ¿en serio?

No soy sospechoso de odiar la estrategia por turnos. Fire Emblem: Three Houses y Baldur’s Gate 3 son de mis juegos favoritos, entre tantos otros que disfruté muchísimo y son menos conocidos, como King Arthur: Knight’s Tale, Rogue Trader y compañía. Quizá fuese un referente en su época, pero para mí, Final Fantasy Tactics se quedará para siempre en mi lista de pendientes. Aquí no veo luz al final del túnel.

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