Mis razas favoritas de Warcraft, top 5 del MMORPG
Tanto tiempo escribiendo en la web y tras tanto hablar de World of Warcraft, nunca expuse mis razas favoritas de dicho universo. Es cierto que las he ido comentando en alguna que otra entrada, pero nunca les dediqué nada concreto. ¡Vamos a solucionarlo! Eso sí, me limitaré a un top 5 y será algo improvisado; pretendo que sea de esos textos más ligeros de mi repertorio.
Admito que en principio tenía pensado hablar sobre todas ellas; me gusten más o menos, cada una tiene su trasfondo e importancia. Hasta la inclusión de las razas aliadas (con la notable excepción de los Nocheterna), cada una de las que se incluyen en el juego vienen cargadas de contenido y relevancia en el mundo de Warcraft.
De todas formas, tampoco quiero hacer una tesis de las razas de WoW y me centraré en mis favoritas, que casi siempre tuve bastante claras.
Mis cosas favoritas de World of Warcraft
Repaso a las etapas de World of Warcraft
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Orcos

Este quinto puesto es el que más se tambalea, porque se lo disputaban trols, goblin y orcos; las tres me gustan y las he jugado bastante. Al final me decanté por la más icónica de Warcraft, aunque por motivos personales, por supuesto. En primer lugar muchos no lo saben, pero mi personaje principal en todo The Burning Crusade fue una orca chamán. ¡Y cómo la disfruté, tanto en PvP y PvE!
Nunca fui usuario recurrente de la raza orca en Warcraft III, pero sus historias sobre honor y redención me encantan. Y antes de que lo ningunearan, Thrall era todo un icono para cualquier fan de la Horda. Su relato de origen es precioso y lo releí mil veces en la novela de Christie Golden del Señor de los Clanes. Luego, en el juego, es básicamente el héroe por méritos propios.
Por suerte, también tenemos otros guerreros que nos inspiran a ser orcos, como el gran Grom Hellscream y más tarde su hijo Garrosh, marcando una época de Warcraft que para mí estaba siendo un poco oscura. Está claro que las aventuras de los orcos en este universo son de las más importantes y jugar su raza hace que te sientas parte de la Horda. O de la Horda auténtica, como diría cierto tirano.
Con el tiempo, la caracterización de nuestro orco u orca fue expandiéndose, llegando al punto de que los varones pueden caminar erguidos e incluso ofreciéndonos la posibilidad de crear orcos Mag’har. Son detalles que perdemos en las versiones clásicas o en el inminente Forever, y me apena, porque me parecen magníficos a nivel de personalización.
Warcraft III: la invasión de Kalimdor
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Huargen

Muchos se quejan de las múltiples variantes de elfo que tiene Warcraft, ¡pero los humanos no se quedan atrás! Mis segundos favoritos son los gilneanos y la razón inicial es la más sencilla posible: me encantan los hombres y mujeres lobo en la mayoría de mundos de fantasía. Aquí no iban a ser menos y por suerte, se sostiene genial gracias a su trasfondo y la propia historia de Gilneas como tal.
Buena parte del mérito de mi aprecio por la raza la tiene su líder, Genn Cringris, uno de los mejores personajes de la Alianza. Es él quien continuaba sosteniendo la credibilidad de un mundo de razas y culturas tan dispares, y más en una época donde la guerra entre facciones estaba «muerta». Como Horda y Renegado de corazón, debería ser de mis peores enemigos, pero me encanta.
Debo destacar también la zona e historia inicial de los huargen en Gilneas, que es de mis favoritas de todo el juego. Esa trama que vivimos me pareció tan potente como inmersiva para este tipo de MMORPG, y solo con ella te aferran a tu nuevo personaje. Además, te hacen empatizar con Cringris en esa tragedia que luego daría lugar a eventos clave de futuras expansiones.
Como soy más Horda que Alianza, nunca pude priorizar del todo a mis personajes huargen. Por suerte, eso no me privó de subirme unos cuantos y disfrutar mi tiempo con ellos. Mi favorita acabó siendo una guerrera y un caballero de la muerte con el que hice bastante PvP en Cataclysm. Y ahí se quedaron, como una de mis prioridades raciales en caso de jugar en la otra facción.
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Elfos nocturnos

Otra raza absolutamente icónica, con un trasfondo extenso e importantísimo para la historia de su universo. A su favor cuenta con héroes legendarios como Tyrande, Illidan y Malfurion, un trío de personajes muy potente que hicieron maravillas en la trama de Warcraft III. El archidruida se desinfló, pero los otros dos brillaban cada vez que aparecían en el MMORPG. ¡Y Maiev, otra que tal baila!
Mi prioridad por esta raza se remonta al juego de estrategia, como casi todas mis decisiones. Disfrutaba muchísimo de sus mecánicas con las estructuras móviles, los pozos lunares y unidades memorables como las cazadoras, las dríades o los druidas de la zarpa. Los jugaba casi tanto como mi raza favorita, que veréis en primer lugar y no es muy difícil de adivinar.
En World of Warcraft como tal, igual que me ocurre con los huargen, no tuve tantas oportunidades de disfrutar de la raza por mi preferencia hacia la Horda. Aun así, la jugaba de forma ocasional hasta que vino Legion, donde mi cazadora de demonios se convirtió en uno de mis personajes principales durante bastante tiempo. Y sigue encantándome como el primer día.
Si no fuese de la Horda, tengo bastante claro que mi elección canónica habría acabado siendo un elfo nocturno. Tienen una selección de héroes magnífica y quizá sea la raza ganadora en cantidad de personajes icónicos. Mi única queja es que, tras Warcraft III, quedaron relegados de forma conveniente varias veces. Y es que Tyrande y los suyos deberían ser demasiado influyentes para el devenir de Azeroth.
Por cierto, sí, soy uno de esos jugadores que siguen llorando por la ausencia de nagas jugables en el MMORPG.
Warcraft III: el fin de la Eternidad (Tyrande)
El terror de las Mareas (Maiev)
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Elfos de sangre

Los elfos bonitos que llevaron a tantísima gente a World of Warcraft y en concreto a la Horda durante The Burning Crusade. Muchos los juzgan solo por su estética, que sin duda es refrescante y bienvenida para su facción. Sin embargo, es muy fácil apreciarlos todavía más si te fijas en su historia, así como el origen y la raíz de sus conflictos.
Me encantó el concepto inicial de los elfos de sangre, tan dependientes de la magia y de su Fuente del Sol. Su tragedia es otra maravilla más que se gestó durante el ascenso (o caída, como quieras verlo) de Arthas, dando lugar a personajes e historias increíbles. Y la mejor de todas ellas para la facción es la que protagoniza el propio Kael’thas Caminante del Sol.
La destrucción de su tierra y el comportamiento racista de parte de la Alianza alejaron a estos elfos, que evitaron el exterminio y buscaron su lugar por todos los medios posibles. Una historia gris y más compleja que la típica división entre buenos y malos. Y justo por eso me fastidia tantísimo la caída de Kael; debió guiar a esta raza también en World of Warcraft y ser de los mejores líderes.
Curiosamente solo tuve un personaje principal elfo de sangre, pero fue mi primera opción desde Wrath of the Lich King: un caballero de la muerte. Representaba todo lo que me gustaba de Warcraft: la raza base, las historias de no-muertos y una relación estrecha con la tragedia de Arthas. Eso sí, luego disfruté también de una pícara de esta raza y sigue siendo de mis personajes predilectos.
Auge y caída de Kael’thas
Warcraft III: la maldición de los Elfos de Sangre
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Renegados

¡En realidad, estamos ante otra variante de humano! A pesar de que nos liderase una elfa… Los Renegados ya se entienden más como un conjunto en el que coexisten las víctimas liberadas de la influencia de la Plaga. Luego se sumaron los caídos alzados por las Val’kyr de Sylvanas. En definitiva, un grupo de no-muertos que buscan su lugar en un mundo con todo en su contra.
Mis razones para preferir y adorar esta raza (y el concepto de la no-muerte en Warcraft) son tantas que me sería imposible detallarlas todas. Para empezar, su origen encabezado por Sylvanas, quien es de los mejores personajes de este universo. Su estética, el interesante rol que intentan ejercer en su universo, las pequeñas y grandes historias que se desarrollan tras la consolidación de Entrañas…
Siempre fue una de las razas más especiales de WoW y para mí le daba ese toque único que ningún otro MMORPG tenía en sus personajes. Me encantó la reciente trama de Warcraft III: Reino Olvidado porque refleja muy bien esta idea, aunque su protagonista suavice bastante el carácter hostil que solía tener esta raza en los inicios del juego. Al fin y al cabo, son supervivientes en un entorno que quiere volver a matarlos.
Por si alguien lo dudaba, efectivamente, los muertos vivientes eran mi raza de cabecera en Warcraft III. En WoW tuve un pícaro renegado al que adoré durante años, para luego pasar a una guerrera que me dio momentos icónicos, como cuando pude tanquear a Arthas en su banda de Wrath of the Lich King. Y si a eso le sumamos que considero a mi caballero de la muerte como otro renegado más… ¡Puro amor!
Reino Olvidado, la expansión de Warcraft III
Warcraft III: el legado de los Malditos
