Warcraft III: Reino Olvidado, de lo mejor y lo peor de Blizzard
Uno de los anuncios más sorprendentes de la pasada BlizzCon fue el lanzamiento sorpresa de Warcraft III: Reino Olvidado (Forsaken Kingdom en inglés), la nueva expansión para Reforged que ofrece una campaña adicional situada entre The Frozen Throne y el inicio de World of Warcraft. Y yo, a pesar de mis dudas, no podía perdérmela: soy demasiado fan de este juego.
Esta novedad incluye tanto aciertos como errores, y algunos difíciles de justificar. Para empezar, la expansión cuesta 30 euros, un precio bastante alto para lo que trae y si hacemos memoria, es justo lo que pagamos de salida por el propio Warcraft III Reforged. Empezaremos por la parte negativa de este lanzamiento antes de pasar a comentar la campaña como tal.
Re-Reforged a medias

Lo primero que llama la atención de la actualización de «Reino Olvidado» es que no utiliza el estilo gráfico de las campañas originales de Reforged. En su lugar, presenta el llamado «Definitive Edition», que es algo así como una revisión modernizada del aspecto clásico. Y seamos sinceros, esto genera una discrepancia visual muy extraña en la estética, ya que ni podemos jugar la nueva campaña con los gráficos originales de Reforged, ni las antiguas con el nuevo estilo.
Seré mal pensado, pero más que una decisión artística, parece algo hecho rápidamente y con el menor esfuerzo posible. Mi opinión se potencia con el hecho de que, a día de hoy, la nueva campaña ni siquiera trae doblaje a otros idiomas y solo escucharemos las voces en inglés. A mí no me molestó, ya que juego en ese idioma, pero si lo queríais en español aquí de momento no lo encontraréis.
En ese sentido y en otro tantos, parece un producto hecho a medias o sacado con prisas para ver la reacción del público y actuar en consecuencia. Durante mi partida encontré algunos errores que podían bloquearte la campaña obligándote a reiniciar un capítulo o cargar partida, además de errores de traducción en los textos o fallos de la cámara durante el juego. Se nota que les faltaba probarlo más y pulirlo, o simplemente lo dejaron para luego.
Si a eso sumamos que se promocionó como una campaña de 30 horas de duración… Yo la completé y, efectivamente, no es tan larga. De hecho, en ciertas secciones abunda el relleno jugable, los largos paseos por el mapa y las secundarias insustanciales, detalles molestos que alargan artificialmente la partida. En fin, espero que lo mejoren con el tiempo, aunque yo no tendría fe.
Más RPG que RTS

Hablando de la campaña jugable como tal, estamos ante una aventura más similar a la de Rexxar que a las originales de Warcraft III. Esto significa que se centra en los héroes protagonistas y su progresión hasta nivel 20. De paso, presenta un inventario muy ampliado, equipo para los héroes e incluso talentos, acercándose más a una aventura RPG que a la estrategia como tal.
Admito que yo mismo nunca fui un gran fan de la campaña de Rexxar y en ese sentido, considero la de Reino Olvidado superior a dicha propuesta. Cuenta con una historia más interesante, buenos personajes principales y mecánicas mejor implementadas. Y también otros detalles clave, como la presencia de jefes desafiantes que nos obligan a estar muy atentos al combate.
De todas formas, el diseño de la nueva campaña es un tanto irregular. Tiene buenas secciones, siendo el prólogo y los últimos dos capítulos sus mejores partes, mientras que el primer episodio está plagado de relleno que respeta muy poco el tiempo del jugador. ¡Y eso por no hablar de la absurda cantidad de botín o la ahorrable gestión del inventario! La dificultad tampoco se siente del todo afinada, con claros altibajos y momentos en los que el reto resulta inconsistente.
En resumen, la experiencia jugable está alejada de la solidez y equilibrio de las campañas originales, careciendo de fases tan memorables como las muchas que tuvimos ahí. Sin embargo, tampoco podemos decir que esté mal y sin duda supera la larga experiencia con Rexxar. Para mí lo mejor es su historia; sobre eso, sorprendentemente, no tengo ninguna queja y es por lo que vale la pena jugar.
Orgullo Renegado

Solo iniciar el prólogo nos queda claro que la nueva campaña recupera sin problemas la esencia y narrativa clásica de Warcraft III, con unos personajes sencillos que adquieren valor según avanzamos y jugamos con ellos. El protagonista absoluto es Garek, un soldado de Lordaeron cuya aventura empezará justo en el ocaso del reino, con todo el tema de Arthas.
Tras el potente prólogo, viviremos una aventura totalmente centrada en la facción de Sylvanas, los Renegados. Jugaremos con dos protagonistas nuevos que recorrerán Entrañas y sus alrededores apoyando a la facción, además de lidiar con sus enemigos directos: la Plaga y la Cruzada Escarlata. Por supuesto, veremos a personajes principales y secundarios que ya conocemos de sobra.
En mi opinión, fue un acierto crear nuevos protagonistas para esta campaña y dejar a los veteranos como cameos o aliados temporales. De esta forma, la campaña del Reino Olvidado se siente muy bien integrada en la historia, ofreciendo algo novedoso e interesante en un espacio donde había hueco para contar algo, todo ello sin estropear ni entorpecer la trama contada hasta ahora.
Si os soy sincero, a mí me encantó Garek y no lo considero inferior al resto de protagonistas de Warcraft III en su propio juego, ¡está a la altura! Su trama se desarrolla con naturalidad, cuenta con detalles geniales y la profundidad justa, con los diálogos correctos y manteniendo la coherencia del personaje hasta el final. Lo mismo que tuvimos con Maiev, Kael’Thas, Grom y compañía: puro Warcraft.
Conclusiones

A pesar de parecerme muy caro de lanzamiento, sentirse a medias y presentar errores e irregularidades, no puedo esconder que disfruté mucho de Warcraft III: Reino Olvidado. Exceptuando buena parte del relleno de su primer capítulo, me encantó casi toda la campaña, que además está centrada en mi raza favorita de este universo: los Renegados. Adoré que se respetase dicha esencia.
Por lo demás, Blizzard siendo Blizzard en el mundo de Warcraft y entregándonos productos que en ciertos ámbitos parecen haber invertido el mínimo esfuerzo posible. La BlizzCon nos dejó claro que pueden generar ilusión y frustración a partes iguales, presentando novedades potentes y unas políticas de precios y recortes sinceramente cuestionables.
De todas formas, igual que señalo la parte negativa sin cortarme demasiado, no tengo problema en apreciar muchísimo el contenido narrativo de la campaña. Me llevó atrás en el tiempo, a una mejor época de Warcraft, donde la historia importaba y te enganchaba sin giros maquiavélicos ni alardes excesivos que solo pretenden llamar la atención. Así sí.
Al final, Forsaken Kingdom es un poco el reflejo del buen y mal hacer de la empresa con el universo Warcraft. Si adoráis el juego original, la historia de este mundo o los Renegados en concreto, yo os lo recomendaría incluso a este precio. De lo contrario o si podéis esperar, me parece más recomendable comprarla de oferta, cuando quizá sus asperezas estén ya suavizadas.
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