Diablo IV: Lord of Hatred, la mejor expansión de la saga
Quizá sea un poco precipitado, pero jugué la expansión de Diablo IV: Lord of Hatred hasta completar su campaña y experimentar parte de su «endgame» con la nueva clase que me faltaba probar, el brujo. ¡Y obviamente, seguiré haciéndolo! Sin embargo, me apetecía publicar la opinión sobre el contenido que nos ofrece. ¡Aquí no habrá «spoilers»!
Valoración inicial de Diablo IV
Impresiones Vessel of Hatred
Repaso a la saga Diablo
Para empezar diré que Lord of Hatred es bastante superior a Vessel of Hatred en varios sentidos y si me preguntáis a mí, ambas podrían haber formado una gran expansión. Pese a ello, os adelanto que me vais a ver deshaciéndome en halagos con la nueva. Sinceramente, me ha dejado muy satisfecho con la fe que siempre deposité en Diablo IV.
Por fin, un cierre en Blizzard

Una de mis mayores inquietudes cuando acabé el juego base, allá en 2024, fue la manía de Blizzard por acabar tramas con sus clásicos «cliffhanger». Repitieron el tema de dejar cabos sueltos en la primera expansión, así que asumí que sería la estructura que utilizarían en lo sucesivo. ¡Menos mal que me equivoqué! Y celebro que así sea.
Lord of Hatred concluye la historia que empezamos con nuestro protagonista hace un par de años, cuando inició su viaje tras ser salvado por el misterioso Lobo Sangriento y vincularse con Lilith. La trama de esta expansión me encantó porque utiliza casi todo lo que tiene a mano, interviniendo nuevos y viejos personajes, explicando el pasado cuando se necesita y dando resolución a todo lo que debía tenerla.
El inicio ya resulta bastante chocante, con la espectacular cinemática en la que vemos reflejada la crudeza de la saga y esa brizna de esperanza habitual que nos empuja hacia delante. A partir de ahí, la historia no tiene freno en nuestra lucha contra el Señor del Odio. El tramo final es simplemente épico, satisfactorio y deja la sensación de haber terminado una gran aventura.
En esos momentos donde la historia se ralentiza mientras vamos de un lado a otro de la magnífica Skovos, se aprovecha para contar piezas valiosas del trasfondo de la saga y los personajes implicados. Bajo mi punto de vista, la expansión es un regalo muy agradecido para cualquier amante del «lore» de Diablo. En especial, por supuesto, de Mefisto y todo lo que le rodea.
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Así se trata a un Demonio Mayor

Parece mentira que hayamos pasado de esas fugaces escenas y el enfrentamiento que tuvimos con Mefisto en Diablo II, a la genial exposición que tuvo en la cuarta entrega y sus expansiones. Por fin siento que un Demonio Mayor recibe el trato que merece, más allá del propio Diablo. La evolución de la saga es una locura a nivel narrativo, por mucho que también aprecie el estilo clásico de antaño.
Si bien siempre podríamos seguir tirando del hilo por la clase de entidades que son Mefisto, Diablo y Baal, siento que este juego y sus dos expansiones hicieron justicia a la forma en que imaginaba la guerra contra un gran Mal de este universo. No solo se explotaron los personajes relacionados con la aventura, se puso el foco en el concepto del «Odio».
Además de eso, siento que las batallas contra Mefisto y Lilith son los mejores enfrentamientos de la saga. El que tenemos aquí me parece sublime, porque resulta exigente en términos jugables (dependiendo de la dificultad y tu equipo, claro) y hace buen énfasis en lo narrativo. El combate final de la expansión se siente increíble. Pronto tendré que actualizar mi lista de mejores jefes…
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El dúo de clases que merecíamos

Las expansiones de Diablo siempre han sido maravillosas en varios aspectos y una de las claves son las clases que añaden. Vessel of Hatred tuvo una buena adición con el espiritualista, ¡pero solo era una! Se sentía lejos de la icónica Lord of Destruction de Diablo II, con la asesina y el druida, o incluso del cruzado en Reaper of Souls. Por suerte, ahora se redimieron.
Lord of Hatred añade al paladín y al brujo, dos clases muy divertidas que el juego necesitaba. En especial el paladín, que es quizá mi favorita por su acertada mezcla entre el cruzado del III y el paladín clásico de Diablo II. No la he probado en la propia expansión, pero la jugué a fondo durante la temporada anterior y me encanta.
Por su parte, al brujo (la que estoy exprimiendo ahora mismo) lo siento como una «demonización» de lo que fue el médico brujo de Diablo III, lo cual es un acierto. Tienes magias infernales, convocas demonios para atacar y puedes transformarte en uno para potenciarte con nuevas habilidades. Hasta ahora, las variantes que probé me gustan mucho y mi favorita es la de invocador.
Y eso no es todo, ya que el resto de clases recibió una revisión de talentos, añadiendo más opciones de personalización y alternativas que no teníamos hasta ahora. El nivel de rejugabilidad que suma esto es perfecto, tanto para ahora mismo como de cara a futuro, cuando vayan añadiendo nuevas temporadas. En resumen: Lord of Destruction fue superado, algo que yo no esperaba.
Top clases favoritas de toda la saga
Reestructuración del «endgame»

Si bien todavía estoy sumergido en las actividades disponibles tras alcanzar el nivel máximo, ya puedo decir que me parece otro de los grandes aciertos de la expansión. ¡Y no lo digo tanto por las novedades propiamente dichas! Lo que supone un avance en el «endgame» es la reestructuración de tareas, que ahora podemos organizar mejor y trazarnos un recorrido más variado.
Las actividades cuentan con su propia progresión, pudiendo elegir nosotros mismos qué potenciar en las recompensas que ofrece cada una de ellas según las subimos de nivel. Todavía me falta experimentar más para sacar todo el jugo a esta característica y ver qué me depara en los grandes niveles de Tormento. De momento, me está convenciendo sin reservas.
Me falta muchísimo por explorar para sacar conclusiones finales, pero como ya me gustaba el «endgame» de antes y ahora parece que solo mejoró… ¿qué puedo decir? Estoy encantado y seguiré jugando, como siempre hago con este Diablo IV.

Valoración final
100/100
¡Ya me tocaba dar otro pleno! Nada es perfecto y en mi caso, tengo pequeñas quejas con ciertas conveniencias de guion muy concretas. De todas formas, nada de eso ensombrece la maravillosa experiencia que he vivido con la expansión de Lord of Hatred. Y eso lo extendería a todo Diablo IV en general, convirtiéndose en uno de mis juegos favoritos sin lugar a dudas.
De paso diré que, pese a no dedicarle una sección completa, me fascinó la ambientación de Skovos con los distintos paisajes que vemos durante la aventura. A eso le puedo sumar los vídeos previos de «lore» sobre los personajes y la banda sonora que ofrece esta expansión, con temas que he disfrutado mucho. Te sumergen por completo en el clímax de este conflicto.
Por supuesto, esta es mi opinión entusiasta y subjetiva como gran fan de la saga, uno que está muy satisfecho de que la desarrolladora mantuviese la calidad de su precioso proyecto. Eso sí, dudo que los que tenían reticencias con Diablo IV vayan a encontrar la panacea a su decepción con Lord of Hatred. Pero debo recordar que quien no tuviese la primera expansión, aquí la recibe gratis, lo cual suma más historia y una tercera clase, el espiritualista.
En definitiva, que me tienen muy contento. Me gusta que las grandes aventuras tengan un inicio y un final, algo que cada vez es más difícil de encontrar, especialmente en «juegos como servicio». Ahora tenemos la duda de qué ocurrirá con Diablo IV, ¿habrá más expansiones o dejarán el futuro de la saga en una hipotética quinta entrega? Sea lo que sea, tenemos ya algo bonito y concluido que vale la pena disfrutar.
