Cyberpunk 2077, mi segunda oportunidad a una obra maestra

No todos los videojuegos son para todo el mundo, cada uno tiene su momento y la experiencia cambia según las condiciones en las que juegues. ¡Tales afirmaciones, aunque bastante cliché, son muy ciertas! Todas ellas se aplicaron en mi caso cuando completé Cyberpunk 2077 por primera vez, allá en 2021. Llegué a incluirlo en mi top 10 de juegos fuera de su año, pero preferí no reseñarlo.

Lo dije en su momento: no logré explotarlo tanto como debería. Estaba menos pulido que ahora, mi PC no lo soportaba al máximo, la temática se alejaba de mi zona de confort y su cámara en primera persona me mareaba… Que quisiera completarlo a pesar de tantos contratiempos, opinando al final que fue un gran juego, dice mucho de su calidad general.

Ahora llegó el momento de la rejugada, aprovechando que también quería experimentar Phantom Liberty. A estas alturas, sus problemas están más que solucionados y mi tolerancia a la primera persona es mayor. Y… ¡uf! Qué cambio. Si antes ya pensaba que era una joya, ahora lo disfruté al máximo. Disculpad que la introducción sea tan larga, pero de ahí viene la entrada de hoy.

Ambientación: enfermiza atención al detalle

Cyberpunk 2077 Goro Takemura Johnny Silverhand
Ni caso a la calidad de las imágenes aquí, porque en PC e incluso en consola todo se ve increíble

Si solo tuviésemos que elegir un aspecto para destacar del juego, creo que deberíamos elegir su ambientación: la experiencia respira Cyberpunk por todos lados. Night City es de los mejores trabajos que he visto en juego alguno. Y no lo digo solo por su espectacular apartado visual, que es lo más obvio a primera vista. Todo contribuye, de una forma u otra, a enriquecer ese mundo futurista.

Primero está el doblaje de altísima calidad, con esa mezcla de acentos e idiomas que reflejan el entorno multicultural de la gran ciudad; pocas veces lo vamos a ver en otro juego. Lo que me gusta de la diversidad en Night City es que no está idealizada, como en la mayoría de obras. Aquí se representa con mayor coherencia, con un evidente choque de culturas, egoísmo y conflictos constantes.

Por supuesto, quienes contribuyen sobremanera a enriquecer esa ambientación son los personajes del entorno y las misiones opcionales que lucen a secundarios de todo tipo. Cada misión que decides abordar te cuenta un poco más de la gente de Night City: su forma de vivir, sus vicios y peculiaridades, dependiendo de su posición en la escala social. Cada una aporta algo al trabajo de inmersión.

Quizá podríamos destacar «fallos» menores, como un cuidado menor sistema de interacción con el entorno fuera de las misiones y esa excesiva libertad sin grandes consecuencias para hacer lo que quieras sin preocuparte de la policía u otras bandas, que jamás presentan la peligrosidad que deberían suponer. Esto pedía a gritos mecánicas de reputaciones bien implementadas.

Jugabilidad: un protagonista a tu gusto

Córtales la cabeza, hackea el sistema, invade su red, resuélvelo en sigilo…

Quizá jugándolo solo una vez no llegue a apreciarse la personalización jugable de nuestro protagonista, pero está ahí y se agradece muchísimo. A nuestro V podemos centrarlo en sigilo, hackeos, combate cuerpo a cuerpo o a distancia y especializarlo en distintas armas. Según subamos de nivel, iremos combinando virtudes de cada ramificación de talentos y crearemos a nuestro propio mercenario.

Admito que en mi primera partida no me sentí tan interesado en probar sus múltiples opciones y me centré en fortalecer a mi V espadachín lo suficiente como para superar la historia. Sin embargo, en la segunda vuelta, experimenté más con las múltiples sutilezas que presentan otras ramas, mucho más útiles si decides jugar en dificultad alta sin ir de cara a destrozarlo todo.

Aunque sigo prefiriendo equipar una buena katana e ir de Raiden por la vida, debo destacar la buena sorpresa que me llevé al probar otras vías. Al fin y al cabo, se siente muy satisfactorio combinar tus propios talentos con los implantes que aplicas al cuerpo de V. Además, superar las misiones de forma limpia recompensa con reacciones distintas por parte del resto de los personajes, detalle bienvenido a nivel narrativo.

Con todo, prefiramos un acercamiento netrunner o imitar el estilo de Adam Smasher, esta segunda partida me aclaró que Cyberpunk 2077 es jugablemente más profundo de lo que creí en la primera impresión. Sigue sin ser de mis favoritos por culpa de su cámara en primera persona, pero esta vez lo disfruté muchísimo a los mandos, gozando del reto que ofrece una dificultad más elevada y completando todas las misiones que se ponían a mi alcance.

Historia: llegando a las grandes ligas

Cyberpunk 2077 Rogue Afterlife
Creo que fue un error darnos opciones de diálogo a los mandos de Johnny; debió ser algo prefijado por la historia

Centrando la crítica ahora en la trama principal, me gustaría colmarla de halagos. La premisa del ascenso en Night City unido al problema del engrama de Johnny Silverhand es bastante potente. No obstante, la primera vez me pareció normalita y esta segunda entendí porqué: por las inconsistencias en su avance narrativo.

La aventura tiene un inicio maravilloso junto a Jackie y varios finales que, revisándolos de nuevo, me parecen muy decentes. Es cierto que podrían ser más satisfactorios, pero dudo que el objetivo de Cyberpunk 2077 sea ofrecerte una conclusión con la que te sientas cómodo. En vez de eso, se sienten agridulces o directamente amargos. Ahora, al profundizar en el relacionado con Arasaka, lo encontré poético e invita a la reflexión.

Mi problema con la historia estaría en desarrollo, especialmente por ese irregular avance en nuestra relación con Johnny. La dinámica con Silverhand me parece la parte más importante de la trama y siento que debieron suavizar un poco el progreso de su interacción en vez de apresurarlo hacia un lado o hacia otro. Por no hablar de las inconsistencias en su actitud a la hora de afrontar misiones secundarias.

Me gusta Johnny como personaje, pero creo que todo habría mejorado si consolidasen de forma creíble su aprecio (o desprecio) hacia nuestro protagonista. Si esa evolución se hubiese cuidado, los finales donde la relación entre ambos es clave habrían resultado más impactantes. De todas formas, si pasamos ese detalle por alto, seguiremos teniendo una trama muy disfrutable.

La expansión necesaria: Phantom Liberty

Cyberpunk 2077 Johnny Silverhand Phantom Liberty
A Silverhand lo tendremos de fondo, sin desaparecer por razones obvias, limitándose a ofrecer su punto de vista

No podemos dejar el tema de la historia sin abordar lo que hicieron en su expansión. Quizá la trama base tuviese sus flaquezas, pero eso es algo de lo que no adolece lo que nos cuentan en Phantom Liberty. El DLC ofrece una aventura adicional muy interesante y emocionante, también ramificada en cierto punto para elegir un «bando» y descubrir el final que encontramos en cada uno de ellos.

Aquí la intervención de Johnny es secundaria y todo se centra en la implicación de V con ciertos agentes de los Nuevos Estados Unidos tras ser contratada para un trabajo importante. El ritmo narrativo me pareció genial, con personajes creíbles y tremendamente sólidos que juegan muy bien con esa moralidad gris siempre presente en Cyberpunk.

Resultaría complicado profundizar en la historia de Phantom Liberty sin destripar nada, así que solo puedo recomendar que la juguéis a todos aquellos que disfrutasteis el juego base y todavía no os lanzasteis al DLC. Es una aventura adicional muy potente que engrandece a tu protagonista, e incluso darle un final alternativo distinto, pero que sigue la línea agridulce del juego base.

En mi caso, quedé encantado con los nuevos personajes, tanto principales como secundarios. Reed, Alex y Songbird son un trío magnífico, y la zona de Dogtown encaja muy bien con el estilo que vimos en Night City. Ya es habitual que CD Projekt ofrezca expansiones excelentes, pero nunca está de más destacarlo cada vez que recibimos una.

Personajes: leyendas y turistas de Night City

Cyberpunk 2077 Panam Palmer Badlands
Hasta los más cuerdos sienten la necesidad de plantar un par de bombas

Para mí, más que la historia como tal, lo que mejor está trabajado en Cyberpunk narrativamente hablando son sus personajes. Ya lo comenté un poco en el apartado de la ambientación, pero es que es así: la gente de Night City muestra las consecuencias de vivir en un lugar como ése. La sociedad que te rodea siempre influye en la persona en la que te conviertes. Quien no huye, acaba muerto… o adaptándose. Y hay pocas excepciones.

Si nos ponemos en ese contexto de caos y locura, no parece extraño que empaticemos con revolucionaros medio locos como el propio Johnny o entendamos las múltiples traiciones que se sufren por todos lados. Desconfiar de los demás es básico aquí, porque algo distinto suele acabar en tragedia. Y sus personajes nos lo recuerdan constantemente.

Los únicos que se salvan un poco de esa toxicidad son individuos ajenos a la ciudad como Panam y los Aldecaldo, gente que desprecia el lugar y quiere huir de ahí, como sería Judy. Y ni siquiera ese tipo de personas se libra de dejar víctimas a su paso. También hay gente respetable como Takemura, pero viven engañados por su propia experiencia e idealizando del propósito al que sirven.

De esa forma, tenemos un conjunto de personajes muy bien trabajados. Encaja bastante que nuestro protagonista vaya paseándose entre unos y otros, como buen mercenario, sin acabar de aferrarse del todo a nadie particular. ¡O así parece en la mayoría de casos! Creo que es un acierto narrativo y, a su vez, una flaqueza de la experiencia que ofrece este RPG.

Aliados: las relaciones con los compañeros

Cyberpunk 2077 Judy Álvarez romance
Algunos agradecerán los momentos más íntimos y echarán de menos esta posibilidad con otros personajes

Uno de los detalles que más aprecio en RPG es el tener un grupo de aliados en que sentirme como en casa, pudiendo conocerlos y confiar en ellos, ¡aunque luego alguno te acabe traicionando! En Cyberpunk esto no lo tenemos. Nuestro V es solitario lo queramos o no. Empieza muy unido a su amigo Jackie y tras separarse de él, nunca forma un vínculo irremplazable con nadie… salvo ciertas excepciones.

Podría señalar que las opciones de romance son los compañeros imprescindibles del protagonista, pero mentiría, porque solo Panam se preocupa e implica de verdad en la historia principal. El resto de opciones parecen más parejas temporales que se acuestan con V casi como recompensa tras solucionar todos sus problemas. Y eso es de todo menos una relación romántica memorable… pero sí, quizá realista.

En esta segunda partida, sin el romance de Panam que experimenté en la primera vuelta, sentí que mi V estaba más sola que nunca. De hecho, seguía siendo la misma Panam quien más se preocupaba por ella, aparte de Jackie. Judy (que era mi romance, por llamarlo de alguna forma), River y Kerry se comportan como turistas en la vida de V, relaciones que les convienen más a ellos que al protagonista.

Aun así, siguen pareciéndome creíbles. Y tenemos otros personajes que no ofrecen romance, pero sí un vínculo muy interesante. Me refiero a individuos como Takemura (mi favorito del juego base) o Viktor, con quienes sentí una cercanía genuina. No es que me parezca un error, ojo; contribuye a la inmersión en una ciudad como Night City. Pero yo habría preferido algo al estilo del grupo del anime Edgerunners.

Romances deseados en Cyberpunk 2077

Cyberpunk 2077 V protagonista personalizable corpo buscavidas

Valoración final

94/100

Estoy muy contento de haber rejugado Cyberpunk 2077, porque lo he disfrutado sobremanera. Mucho más de lo que esperaba, de hecho. Es uno de esos juegos generacionales a los que les cuesta envejecer y ofrecen una experiencia que difícilmente vas a encontrar en otra parte. CD Projekt Red se lució, a pesar de su turbulento lanzamiento en 2020.

También confirma lo que siempre digo: rejugar es importantísimo y valioso por demasiadas razones. Entre ellas está la que nos ocupa: otorgar segundas oportunidades a juegos que lo merecen y con los que no pudimos ser del todo justos, por una u otra razón. En 2021 me lo vi venir por las dificultades que comenté al principio y me alivia haber esperado hasta ahora para escribir la reseña.

De paso, reivindico mi recomendación: jugad Phantom Liberty si no lo habéis hecho. A mí me gustó más su historia que la principal del juego base, tanto en lo narrativo como en lo jugable. Esa experiencia me hizo desear que sacasen pronto alguna secuela o spin-off de este Cyberpunk 2077, aunque sé que va para largo. Ahora están con The Witcher 4… y no voy a ser yo el que me queje.

Wuthering Waves x Cyberpunk: Edgerunners

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