The Adventures of Elliot: The Millennium Tales, el Zelda de Square

Desde que vimos The Adventures of Ellion: The Millennium Tales, resulta inevitable compararlo con The Legend of Zelda. Y es que el título, su estilo de juego acción-aventura clásica, el protagonista, su hada, la princesa… sus similitudes son evidentes. Sin embargo, está claro que rebosa del estilo HD-2D que Square Enix utiliza en varios títulos desde el primer Octopath Traveler.

¡Y no es solo la estética! El juego goza de una estructura narrativa, personajes e historia que son un sello de calidad incuestionable. Además, su enfoque jugable está centrado en la acción y el combate, pues los puzles son bastante más ligeros que la saga en la que parece basarse. Esto lo acercaría más a aventuras como los antiguos Ys o los Mana.

Comparativas aparte, con The Adventures of Elliot estamos ante un juegazo muy disfrutable que ofrece una alternativa sólida a los famosos viajes de Link y compañía. ¡Profundicemos un poco en cada uno de sus apartados!

Historia: aventuras a través del tiempo

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales princesa Heuria

El viaje de nuestro protagonista empieza de la forma más clásica posible. Él es un aventurero y el rey le pide ayuda para investigar ciertas ruinas. A partir de ahí viviremos una gran aventura que girará en torno a la capacidad de Elliot para viajar en el tiempo a través de ciertas puertas que lo trasladan a distintas épocas del mismo reino. Y debo señalar que es tan preciosa como entrañable.

La historia del reino durante las cuatro eras que visitamos es tan importante como la del propio Elliot. Según hagamos misiones principales y secundarias, las consecuencias irán reflejándose en otras épocas. En ese sentido el mundo es reactivo, todo mediante diálogos y detalles que podrán apreciarse si el jugador tiene suficiente curiosidad como para fijarse o volver a ciertos sitios en el momento preciso.

Sus personajes también son el punto fuerte de la trama. Tengan más o menos protagonismo, cada uno de ellos tiene encanto, con su papel y conexiones en esta historia según la época en la que vivan. Existe la posibilidad de ignorar la mayoría de misiones secundarias, por supuesto, pero es muy recomendable completarlas todas para tener todo el contexto posible.

Además de eso, el juego ofrece hasta tres finales según lo que hayamos descubierto y completado. Lo interesante del asunto es que dichas conclusiones están conectadas entre si. Aunque podríamos alcanzar y quedarnos solo con el «final verdadero», los otros dos cuentan una pequeña parte de lo que nos llevaría hasta él. En definitiva, estamos ante una historia muy clásica, pero tan bien contada que resulta satisfactoria de vivir.

Y sí, está en español

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales Mao Carter

Una de las quejas del último título del estilo, Octopath Traveler 0, es que nos vino solo en inglés. La aventura de Elliot está en español, con una traducción de textos quizá muy libre, pero bien adaptada a lo que estamos viviendo. Por ejemplo, los personajes hablan distinto según la época y es una diferencia agradable en lo que a inmersión se refiere. Aunque sí, ciertas expresiones de otros se sientan a veces muy «modernas».

Por lo demás, las voces están en japonés e inglés. La japonesa con esa calidad habitual de sus talentosos seiyu, pero por lo poco que escuché de la inglesa, también parece decente. Si unimos eso a la genial música que nos acompaña, estamos bien servidos en estos temas.

Exploración: libertad en un mundo limitado

Quizá mi mayor queja reside en su propio mundo a nivel jugable. Para empezar, los inicios son bastante limitados y resulta contraproducente explorar más allá del camino principal, porque estarás obligado a dejarte cosas (como los gatos) con las que no podrás interactuar hasta tener la misión o el objeto de turno. Y tocará volver en el futuro.

Esto no sería molesto en un caso normal, pero en The Adventures of Elliot exploramos el mismo mundo en cuatro épocas distintas. En principio la idea suena potente, pero la diferencia entre ellas no es tan pronunciada como podríamos esperar. Cuando queramos completar todo el mapa, es más que probable que se sienta repetitivo a la hora de recorrer los mismos lugares hasta cuatro veces.

Esa sensación de «cambio escaso» se fortalece con el bestiario tan poco variado que nos ofrecen. Veremos siempre a los mismos monstruos, algo que en combate no es molesto, pero sí a nivel de inmersión. Entre una cosa y otra, explorar todas las épocas es una experiencia casi idéntica y la idea de «viajar en el tiempo» pierde bastante fuerza en términos jugables.

De todas formas, el hecho de que no estemos ante un mundo tan grande y que la duración del juego sea «corta» (unas 30 horas al 100%) contribuye a que la experiencia resulte agradable de todas formas. Más que lamentar que resulte repetitivo, me apena el enorme potencial que decidieron no aprovechar. Debieron plantear más cambios en el terreno o una evolución de los monstruos según la época. Lo único que cambia con claridad es la ciudad principal.

Combate: el acierto ARPG clásico

The Adventures of Elliot: The Millennium Talesjefe Custos Maximus

A pesar de su aparente simpleza, una de las cosas que más me sorprendió del juego es el combate. De primeras parece simple por su acercamiento a un estilo clásico, pero poco a poco van añadiéndole una generosa variedad. De hecho, Elliot llega a contar con dos armas activas a elegir entre espada, lanza, martillo, gancho, bombas, búmeran y arco. Y eso sin contar los poderes de su hada Faie.

Una de las mecánicas clave a la hora de luchar es el bloqueo con el escudo, potenciado además por la propia historia. Aquí no tenemos un botón para «esquivar», por lo que evitaremos daño moviéndonos antes de que nos golpeen o deteniendo el ataque con el escudo. Y sí, hay «parada perfecta», acción bastante necesaria si queremos sobrevivir en dificultades altas.

Eso sí, aunque el juego lo avisa en su selector de dificultad, debo aconsejar a los habituados a este tipo de juegos que escojan el modo «difícil», que sería como el más equilibrado en títulos similares. La opción de dificultad normal es demasiado sencilla, restándole emoción y peligrosidad al viaje. Luego tenemos el «modo extremo» para los más valientes, donde ni siquiera nuestra hada podrá resucitarnos.

A mí me encantó luchar en este juego y solo podría mejorarse con un bestiario más extenso, como comenté antes. Por suerte, nos saldrán al paso un número de jefes apropiado con mecánicas distintas que tocará aprenderse si no queremos morir. También existen unos cuantos retos de combate opcionales que merece la pena completar. No son muy difíciles, pero sí bastante disfrutables.

Las habilidades de Faie

Antes de abandonar el tema, quería dedicarle un pequeño espacio a los poderes del hada. Y es que llegamos a tener cinco de ellos que parecen enfocados en la exploración, pero también son muy útiles en combate. Por ejemplo, a falta de un botón de esquive, podemos evadir golpes con un acelerón de Faie o directamente teletransportarnos a su ubicación con un botón.

El resto de habilidades como quemar, crear una copia de Elliot o atraer objetos en un remolino también son bastante útiles en batalla, ¡solo hay que ser creativos! Si bien las múltiples posibilidades de potenciar a Elliot y utilizar su hada vuelven el juego un tanto más fácil, al final nos queda un personaje muy divertido de controlar. Y en buena parte es también gracias a Faie.

Y otra cosa: en el menú de Faie accederemos a una serie de prácticas (uno por habilidad) donde experimentar con sus poderes. Me parece destacable, porque son cinco mini-juegos entretenidos con su propio sistema de puntuación. Si bien no son necesarios (podemos completar el juego sin siquiera probarlos), se agradecen y suman otro punto más a la experiencia.

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales Heuria Faie arte promocional

Valoración final

85/100

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales demuestra la forma de rendir homenaje a los juegos clásicos sin renunciar a la complejidad moderna. Lo prueba con su historia y personajes bien cuidados, un sistema de combate satisfactorio y por supuesto, ese adorable apartado audiovisual para cualquier amante de la oleada de títulos HD-2D.

Mi única pega con la experiencia es que desaprovecharon el potencial de las cuatro eras en lo jugable. Ojalá hubiésemos tenido más diferencias en el mundo, los monstruos y las mazmorras según la época en la que estuviésemos. La ciudad principal cambia muchísimo en cada momento, pero el resto de escenarios son demasiado similares. Ahí faltó trabajo.

He leído quejas por ahí sobre que el hada Faie habla mucho, y cosas similares. A mí no me lo pareció, pero en cualquier caso, existen opciones para reducir las intervenciones del hada, igual que nos dejan activar o desactivar indicadores de misiones, las pistas o la propia dificultad. Así que sí, la experiencia es muy personalizable y quien se queja probablemente no revisó bien el menú.

¡Y poco más! La calidad de los HD-2D de Square Enix avanza y aunque prefiero propuestas como Triangle Strategy u Octopath Traveler, me encantó descubrir The Adventures of Elliot. Se nota que cuidan cada vez más el tema visual, con esos agradecidísimos artes tan expresivos de cada personaje durante las conversaciones, por ejemplo. ¿Cómo saldrá el siguiente, Final Fantasy Resonance?

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