Rejugando Ys Seven, el «peor de la saga» con mayores méritos

Adoro la saga y me gusta revisitar sus juegos gracias a esa propuesta de acción tan «arcade» dentro de su sistema RPG. Sin embargo, nunca me sorprendí rejugando Ys Seven, el único que me faltaba por completar mínimo una segunda vez. ¿Significa eso que es mi título menos favorito de su universo? Pues… ¿quizá?

Consejos sobre Ys, ¿por dónde empezar la saga?

El truco está en que, honestamente, ningún juego de Ys que yo haya jugado bajaría de una valoración notable y Seven no es la excepción. De hecho, su rol fue complicado, porque la llegada a Altago supuso el salto definitivo al 3D y el inicio del sistema de combate en grupo. En resumen, ¡es un título con muchos méritos! Y le estoy muy agradecido por la nueva fórmula.

Aquí me pararé para analizarlo por la experiencia que ofrece, todo ello tras completarlo por segunda vez. ¡Vamos allá!

Se nota el origen de PSP

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¡Lo bueno es que aquí todavía teníamos esos geniales opening!

A pesar de que a día de hoy se juega perfectamente en pantallas grandes, es obvio que Ys Seven está pensado para jugarse en portátil. ¡Todavía le faltaba para llegar al nivel de los juegos más modernos de la saga! De hecho, aquí no tenemos voces en los diálogos y tenemos que conformarnos con su potente banda sonora. Por suerte, con la música que ofrece esta saga, podemos perdonarle el resto.

Luego tenemos su apartado estético, una especie de punto intermedio entre el antiguo estilo artístico queriendo saltar del todo al 3D, pero sin plasmar la estética anime habitual de este tipo de JRPG. El resultado es, para mí, unos diseños de personaje que funcionan bien a pesar de su simpleza. Quizá sea la nostalgia, pero dejando a un lado la carencia de expresiones, a mí me gustan.

Al final, lo que importaba aquí es que todo fluyese al mejor rendimiento posible y lo consiguieron con creces. La primera vez que jugué Seven lo hice en un PC de sobremesa, pero ahora lo disfruté en la Rog Ally y luce genial en portátil, que es para lo que se diseñó. Eso sí, los múltiples efectos de los distintos ataques que debemos esquivar son complicados de percibir en una pantalla pequeña.

Como nota final, admito que este modelo de Adol con su armadura y bufanda me encanta. ¡Diría que es mi favorito después del de Monstrum Nox!

Toca salvar Altago

Quizá sea por nostalgia, pero tener a Dogi en el viaje es uno de los puntos fuertes de la trama

A nivel de historia estamos ante una de las aventuras más sencillas de Adol, pero que a su vez, tiene añadidos especiales que le otorgan mucho valor. Empezando por lo básico, estamos ante la clásica historia en la que nuestro héroe recién llegado (¡y sin naufragar!) se convierte en el elegido para salvar la región de Altago. ¿Por qué? Y porque no.

Sin duda, lo más flojo de la trama es nuestro icónico protagonista. Aquí no habla, como suele ser habitual, pero esa falta de expresividad e interacción resta puntos en la aventura que nos ocupa. Adol es vital para el desarrollo de la trama y sostiene relaciones importantes para el devenir de la misma. Vive ciertos sucesos que deberían afectarle a nivel personal… pero no parece creíble si solo se dedica a asentir.

En la parte positiva destacaría los buenos detalles, que hay varios. Para empezar, Dogi, el inseparable compañero de Adol, nos acompaña de forma activa y es jugable. También vuelve Geis de Ark of Napishtim para dar continuidad al personaje y a las propias gestas de nuestro protagonista. Y los antagonistas de esta obra, quizá algo desaprovechados, tienen un encanto especial y un buen final.

Por lo demás, nuestros compañeros se quedan en lo superficial la mayor parte del tiempo y solo destacaría a Aisha, que es casi protagonista junto a Adol y Dogi. Y para mi gusto, cumplieron bien tanto Mustafa como Cruxie. Valorándolo en conjunto, tenemos una historia de calidad media durante la mayor parte del tiempo, pero que deja un buen sabor de boca gracias a los detalles mencionados y su buena recta final.

Pionero del combate grupal

El sistema de vulnerabilidades y resistencia vuelve el combate más dinámico y te obliga a hacer cambios

El querido sistema de combate de los Ys más modernos empezó aquí. Este fue el primero con el triángulo de vulnerabilidades enemigas (cortante, contundente, perforante) junto al intercambio libre de control entre los tres héroes activos del grupo. Es una fórmula que me encantó y heredó Memories of Celceta, Lacrimosa of Dana y Monstrum Nox.

En Seven se nota que estaban empezando con ella, porque es la menos precisa al ejecutar ciertas habilidades de los protagonistas. También toca reconocer que se forma un caos entre el habitual daño de área y la capacidad de nuestro personaje para desplazarse rapidísimo gracias al clásico esquive. Eso, y que Adol siempre debe estar en el grupo, un tema que solucionarían en próximos juegos.

Auunque la propuesta de Seven es un poco caótica y no tan refinada como lo sería el resto, funciona muy bien y es bastante entretenido. La dificultad general todavía bebe un poco de los viejos Ys, teniendo gran relevancia estar actualizado en el equipo y el nivel de los personajes. De lo contrario, algunos jefazos podrían ser exigentes… ¡en especial ese tremendo combate final!

Con sus detalles mejorables, el juego sigue pareciéndome muy divertido, porque consiguen que dichas flaquezas formen parte del encanto de la experiencia. Creo que cualquier aficionado a este universo debería entender de dónde venimos con cada entrega y este fue un genial punto de inicio jugable para el resto de maravillas que vendrían después.

Conclusiones

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Ys Seven es un juego muy de fan de las aventuras de Adol, título que no deberíamos recomendar a un novato para adentrarse en la saga, pero que se vuelve imprescindible si acabas apreciándola y quieres descubrir los orígenes de sus mecánicas modernas. Veo mejor llegar aquí habiendo superado Ark of Napishtim, para el cual es preferible haber superado el resto. En efecto, estamos ante el peor título para empezar en Ys.

Como aventura JRPG es sencillo. Sus virtudes residen en esa puesta en escena y jugabilidad tan directas, que te ponen a matar monstruos y explorar el mapa sin demasiadas ceremonias. Tiene un puñado de momentos interesantes en su historia que impactan más a posteriori. En el momento parecen algo básicos, pero con el tiempo los recuerdas con cariño.

¡Y poco más que decir! Considero un juegazo incluso a mi aventura menos favorita de Ys, y como de todas formas necesita mucho contexto sobre la saga, solo deberían llegar hasta aquí los que la aprecien al completo. Seven tendrá sus fallos y lo seguiremos queriendo en ese nicho de jugadores que tenemos el placer de llegar hasta su turno en la saga.

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