Serie Diablo IV Acto VIII: Señor del Odio
¡Santuario nos espera! Damos un repaso a la expansión en la serie de Diablo IV con su Acto VIII: «Señor del Odio». Y antes de sumergirnos en eso, ahí tenéis todos los capítulos:
«III: La creación de los monstruos«
«V: Secretos revelados, destinos vendidos«
«Epílogo: La herida que supuró«
«VIII: Señor del Odio«
Acto VIII: Señor del Odio

Encontramos a Lorath tras un tiempo ausente y nos lleva ante el cadáver de Neyrelle, que luchó hasta el final para descubrir el punto débil de Mefisto, hasta ser asesinada por él. Nos enteramos de que el enemigo partió a Skovos transformado en el falso Akarat, así que vamos tras él pasando por encima de sus súbditos. Una vez en la isla, Lorath intenta apelar a su vieja amiga Adreona, líder de las amazonas. Pero ambos son engañados por Mefisto.
Gracias a la ayuda del Oráculo, conseguimos establecer contacto con la esencia de Lilith en el interior de nuestro protagonista y pese a la tirantez, establecemos una alianza para acabar con su padre. Para ello, necesitaremos un arma hecha con su propio hueso que en su día regaló a su hijo Rathma. Y es tan poderosa como para desterrar a Mefisto. Pero Rathma la rompió y dividió en tres fragmentos.
Buscamos las tres partes del arma en distintas localizaciones mientras nos empapamos del trasfondo de Rathma, Lilith, Inarius y la propia Skovos. En el momento más bajo de Lorath aparece Tyrael, quien se une para ayudar en nuestra misión para completar el arma y acabar con Mefisto antes de que corrompa los Pozos de la Creación.
Por desgracia, pagamos el precio de la vida de Lorath. Es asesinado por su antigua amante Adreona, que está totalmente embaucada por el falso Akarat. Nosotros llegamos tarde, pero tomamos venganza y luego alcanzamos a Mefisto, al que desterramos gracias a la ayuda y el sacrificio de Lilith. La última misión nos lleva al Árbol de los Susurros junto a Tyrael, quien hace posible que le prendamos fuego para destruirlo y darle paz a todas sus víctimas, Lorath entre ellos.
Opinión general
Expuse el resumen del resumen, uno que no le hace justicia a la gran cantidad de escenas emotivas y tristes, ni a las grandes piezas de trasfondo sobre el mundo de Diablo, con todo lo que envuelve a Lilith y compañía. Me pareció una experiencia sencillamente maravillosa como fan de la saga, además de muy satisfactoria poniendo fin al viaje que empezamos en 2023.
Mis únicas pegas residen en ciertas conveniencias muy centradas en Lorath, que aparece y desaparece según le viene bien al guion. Y así fue como Adreona pudo cazarlo solo… aunque como la traición de la amazona tiene sentido, estoy dispuesto a tolerarlo. Por lo demás, estoy encantado y hay mil detalles que comentar. Será imposible abarcarlo todo. ¡Menudo viaje!
Una auténtica Horadrim

Descubrí tu mayor miedo. Y se lo contaré a todo el mundo.
Neyrelle, plantando cara a Mefisto
Admito que me ilusioné cuando conseguimos rescatar a Neyrelle de su aciago destino en la expansión anterior. ¡Creí que sería el personaje que nos acompañaría a partir de entonces! Era joven, talentosa, tenía la mente despierta y estaba muy dedicada a su misión. Era más que digna de convertirse en una Horadrim… y eso tiene consecuencias. Reconozco que me dolió…
En vez de pensar en su seguridad, Neyrelle aprovechó la terrible experiencia que la vinculó a Mefisto para buscar su debilidad. A pesar del sufrimiento que esa conexión le conlleva, logró encontrar aquello que más temía y compartir esa información para que otros la utilizasen. No solo eso, también fue ella quien consiguió contactar con Tyrael y motivarlo para que volviese donde debía estar.
La muerte de Neyrelle se siente cruda, abrupta e injusta. En la anterior expansión la salvamos… solo para que pudiese luchar un poco más. Así es el mundo de Diablo. Es el destino de los que se oponen a los males que amenazan Santuario. Me dio mucha pena verla caer en su impresionante cinemática y que la aventura empezase con su cadáver. De la misma forma, sentí orgullo y me pareció un acierto que fuese su legado el que nos guiase por el camino correcto hacia la victoria.
Sigo pensando que habría podido durar viva un poco más, la verdad. Aun así, como personaje cumplió de sobra y se convirtió en uno de los mejores de la saga. Murió muy joven, utilizando su vida para transformarse (¡metafóricamente!) en una lanza mortal en el corazón de nada más y nada menos que Mefisto. Nunca se rindió y miró al Odio de frente. Nosotros lo desterramos, pero no olvidaremos quién dio el primer golpe.
Tyrael regresa

Tomó una decisión, a pesar de lo que le costaría. Al igual que todos los Horadrim, y, por eso, los amaba.
Tyrael, reflexionando sobre sus amigos caídos mientras el Árbol arde
El regreso de Tyrael se siente como una de las pocas buenas noticias que tenemos a lo largo de la difícil batalla a contrarreloj contra Mefisto. Es el ángel que creyó en los humanos y decidió luchar junto a ellos, por lo que encajó perfectamente que nos acompañase durante el clímax de esta guerra. Su contribución es importante, pero no ensombrece las aportaciones del resto.
La reacción de Lorath al volver a verlo lo dice todo, recuperándose casi al instante de sus horas más bajas. Creo que los jugadores veteranos podemos empatizar con ese sentimiento; Tyrael representa la esperanza para los que conocemos la saga, aquél que siempre elige tendernos la mano y luchar a nuestro lado.
Ignoro las capacidades que tiene este Tyrael en forma humana, algo que ya ocurría en Diablo III. Sospecho que reservan esa información para atribuirle poderes según convenga al guion, siendo ahora el momento más llamativo la quema sin consecuencias del Árbol de los Susurros. En este caso no me parece mal llevado y se quitaron de encima una pieza de trasfondo difícil de gestionar. ¡Además de darle paz a Lorath!
Fue acertado porque evitaron utilizarlo para salvar milagrosamente la vida de Neyrelle, Lorath o cualquier otro. En vez de eso, su contribución clave consistió en otorgarle paz al último Horadrim. Aquél que luchó contra el Mal sin esperar recompensa, y no la obtuvo… pero, como mínimo, conseguimos que escapase a su lóbrego destino y descansase en paz. Gracias, Tyrael.
El último Horadrim

Pese a todas mis oportunidades, he fallado a mi pueblo y a mi deber como Horadrim… No merezco la marca.
Lorath en su momento más bajo, atormentado por el remordimiento y la culpa
A lo largo de la serie critiqué varias las decisiones de Lorath, porque las creía estúpidas o temerarias. Las más destacables fueron su confesión a Inarius (con el consiguiente robo de la Piedra de Alma por parte del ángel) y su pacto con el Árbol. Son errores de un hombre desesperado, fáciles de juzgar desde nuestro sillón. Sin embargo, mirándolo en retrospectiva, para nada está mal escrito.
Lorath es alguien imperfecto y sumergido en una lucha que no buscó liderar. No es el más audaz, ni siquiera es poderoso o tiene recursos especiales como otros Horadrim. Lo que le hacía especial era su determinación incorruptible, la forma en que luchaba por lo que creía correcto, para bien y para mal. Llegó tan lejos como pudo… y pagó por su necedad. Pero también se ganó nuestro cariño.
Aprecio que la historia aplique consecuencias a los fallos del personaje y el propio Lorath sea muy consciente de no ser el más apto. Perdió a Elias y temía que Neyrelle se volviese como él. Intentó protegerla, pero no lo consiguió y acabó muerta. Tampoco salvó a Donan. Trató de apelar a una vieja amiga y amante, pero le salió al revés y acabó muerto por mano de esa misma mujer.
A pesar de todo eso, lo incuestionable es que tenía buena voluntad, era el corazón del grupo y luchó contra Mefisto hasta las últimas consecuencias. Me encanta que nuestro protagonista (más asertivo que nunca) reflejase su enfado ante lo injusta que pudo sentirse su muerte. Quizá fuese menos capaz que Donan o Neyrelle y aun así, sigue siendo un muy buen personaje. Su pérdida encaja en el tono de esta historia, como si debiésemos pagar con nuestro último amigo en el camino para vencer al Odio.
La despedida de Lilith

Es la única inmortal que se ha preocupado de verdad por Santuario y ve a su gente tal y como es.
Tyrael, hablando sobre Lilith
Ay, Lilith. Su «muerte» se siente muy triste a pesar de ser una de las villanas de esta historia. Me llegó al alma esa última secuencia antes de su desaparición, con una expresión más relajada al observar a nuestro protagonista mientras desaparecía. Probablemente estaba orgullosa de que uno de sus «hijos» fuese a lograr una victoria sobre padre, aunque fuese esa misma persona quien frustró sus propios planes en el pasado.
Para mí, la hija del Odio es el mejor personaje de Diablo IV. Estuvo muy bien trabajada desde el principio y nunca traicionó su esencia. A pesar de lo «humana» que se sentía, jamás dejó de ser un demonio y actuar como tal, pero con sus propios ideales y preferencias. Fue valiente y acertado que jamás quisieran lavarnos su imagen. La mostraron tal y como era, sin trucos, para que apreciásemos cada matiz de su personalidad.
Esa complejidad del personaje es un detalle que siempre agradeceré y valoraré por parte. Su papel de «madre» es esencial hasta el último tramo, tanto en los momentos buenos como en los malos. Son muy abiertos a la hora de mostrar su decepción o desdén hacia sus hijos, sin que eso corte el vínculo que tiene con ellos. El ejemplo perfecto es Rathma, obviamente, con quien compartía una conexión más directa. Y luego nosotros mismos como protagonistas.
Lo único que echaré en falta de Lilith será explorar más su relación con Inarius. Me gustó mucho la parte en que cuenta amargamente la trampa que le tendió el ángel y cómo recuerda con rencor el destierro que sufrió. Es ahí cuando entendemos muchísimo mejor su desprecio hacia Inarius. No obstante, me habría fascinado explorar más sobre él. ¿A nadie más le dio pena verlo sufrir a manos de Mefisto, hasta que logró quebrarlo? A Lilith no, desde luego.
Señor del Odio

¡Yo hice de ti lo que eres! Yo soy… eterno…
Mefisto en sus últimos momentos, antes de ser desterrado
En mi mente de fan acérrimo, la campaña de Mefisto en la piel de Akarat daba para un juego entero. ¡Y sigo creyéndolo! La fachada del salvador que se montó fue capaz de movilizar a todo Skovos en tiempo récord, llenándola de fanáticos. Y la cinemática en la que engaña a Lorath para que mate a Adreona sin querer y él pueda curarla ante todos es el resumen perfecto de su plan maestro.
Consideré apropiado que gran parte de la caída de Mefisto se deba a su propia soberbia, subestimando a alguien tan peligroso como Neyrelle y luego al resto de sus amigos, quienes ahora conocían su única debilidad («¡que vengan!», decía en su cinemática). En vez de tomar cartas en el asunto directamente, continuó adelante con sus planes, poniéndonos obstáculos a través de sus súbditos mientras él seguía con sus propias artimañas como Akarat.
Este villano es una entidad que se cree (y es) inmortal, por lo que nunca juzgará a meros humanos como problemas reales. Lo único que amenazaba su existencia era su hija y solo ahí se llegó a involucrar, guiando a nuestro protagonista en su propósito y manipulándonos para que le quitásemos a Lilith del medio. ¡No le salió bien, pero lo intentó!
Me encantó el vínculo que se forja con Mefisto como gran villano final. Empezamos nuestra aventura en 2023 creyendo que Lilith sería la verdadera enemiga, y a pesar de ser una de ellas, el que estuvo detrás de todo era el Lobo Ensangrentado. Una maravilla de principio a fin, ofreciendo dos grandes combates en ambas expansiones que ya son historia de esta saga. Y bueno, en realidad, sí trastocó el plan de Lilith, ¿no? Le dejó el listón altísimo a sus hermanos demoníacos.
Conclusiones

Y todos murieron, ¡fin! Bueno, la mayoría, porque tenemos ahí un breve diálogo con Taissa en el epílogo (me habría gustado verla más) y a Tyrael, a quien supongo que volverán a utilizar como nexo de unión de cara a una hipotética continuación. Me sorprendió que jamás utilizasen de nuevo la conexión de la bruja con Andariel y espero que la tengan en mente de cara al futuro.
No sé si llegarán a dedicarle un trabajo de esta magnitud (o superior) a Diablo o Baal. Ojalá que así sea y el próximo gran proyecto a futuro de la saga consista en centrarse en uno de estos dos. De todas formas, que no tengamos más Horadrim resulta preocupante, ¿se acabará el tema de la orden? ¿Tyrael reclutará a gente nueva o se formará otro tipo de organización?
También me preocupa que solo utilicen expansiones para contar esas futuras historias. Que nuestro protagonista cortase su conexión con Lilith lo libera de forma muy conveniente para poder empezar de nuevo y enfrentar al resto de demonios. A mí me gustaría más que apostasen por un juego distinto, un Diablo V, para continuar con la saga. Pero no soy tan ingenuo como para sorprenderme si continúan expandiendo lo que ya tienen hecho.
El futuro es un lienzo en blanco. Por suerte, lo que tuvimos hasta ahora me pareció una maravilla. De ese entusiasmo nació esta serie en 2023 y me alegro muchísimo de haberla concluido sin ningún tipo de remordimiento. La historia de Diablo IV es la mejor contada, la más personal y profunda. Eso, entre otras cosas, lo convirtió en mi juego favorito de su saga. ¡Ojalá sigamos en esta línea!
