WoW: Midnight primeros parches, ¿qué tal avanzó la historia?
Aunque no jugué los primeros parches de contenido de Midnight según se lanzaban, aproveché la mensualidad actual destinada a WoW: Forever para también ponerme al día con la historia de la expansión de Retail. Justo de eso hablaré hoy, de forma similar a cuando lo hice durante el inicio de esta segunda parte de la saga Alma Mundo.
Inicio de Midnight parte 1
Parte 2
Parte 3
En resumen, sentí que empezaron bastante bien pese a ciertos detalles cuestionables o mejorables. La historia tenía potencial. Por desgracia, el nivel de calidad bajó en el importante evento de la «Marcha a Quel’danas», durante el cual se apresuraron acontecimientos demasiado importantes y se forzó el protagonismo de Arator hasta volverlo pesado.
Ahora tenemos las tramas del 12.1 y 12.5 respectivamente, profundizando en la temática de los trol Amani y su relación con los elfos. Si os soy sincero, me gustó la ambientación y los villanos en su concepto, pero he ido viendo varios fallos o torpezas a la hora de narrar la historia. Tomaron ciertas decisiones que considero, como mínimo, desacertadas.
Haranir, el origen de elfos y trol

Con solo ver el aspecto de la nueva raza (a los que cariñosamente llamo «trolelfos») y contarnos más o menos de dónde vienen, resultaba sencillo intuir que eran los ancestros de elfos y trol por igual. Es una nueva pieza del trasfondo de Azeroth, y una importante, pero ni mucho menos descabellada. Resulta coherente e interesante si se aborda con mucho cuidado. La pega es que no se hizo de forma correcta.
La improvisada reunión en Harandar donde Hagar les cuenta a los representantes de dichas razas de dónde venían me parece desastrosa. En primer lugar, porque no se entiende ni el momento ni la forma tan descafeinada de revelar una información así de impactante. Y luego, por las extrañas e incluso tibias reacciones de la mayoría de los allí presentes, con honrosas excepciones.
En general, la gestión de la raza haranir me parece de las peor llevadas a nivel narrativo. Están en segundo plano desde que asomaron la cabeza en The War Within y lo único que hace Blizzard es pasear a Orweyna de un lado a otro para intentar integrarla en la historia. De momento demostró ser un personaje bastante simple, algo extraño para la relevancia que debería tener tanto ella como su pueblo.
Es la propia Orweyna quien luego, por alguna razón y en teoría con buena intención, ofrece a Zul’jan la pieza de información que empuja al trol a investigar el origen de Ula’tek. Ambos movimientos, el de Hagar y el de Orweyna, se sienten demasiado forzados para poner las cartas sobre la mesa y que la historia avance. Lo malo es que sí, avanza, pero de una forma nada orgánica.
Zul’jan y la muerte del interés

No creo estar solo al parecerme Zul’jan de los mejores personajes entre los nuevos que presentó World of Warcraft en esta saga. Su conexión con Zul’jin, el rechazo a los loa, sus motivaciones para devolver la gloria a los Amani y esa relación con su hermana daban mucho juego. Y en general lo gestionaron bien, porque era un personaje complejo con dilemas morales interesantes.
Era previsible que se dejaría manipular por Malacrass para buscar la solución, claro. Me gustó mucho que, ante la tesitura de alcanzar la meta o salvar a su hermana de la herida que él mismo le hizo accidentalmente, se decantase por Zul’jarra. Es un antagonista imperfecto y coherente que decide echarse atrás por el cariño hacia su hermana, aunque sea demasiado tarde. Ese apego entre ambos también lo refleja Zul’jarra, por lo que encajan a la perfección.
El caso es que Zul’jan tenía muchísimo más interés y espacio para evolucionar que Zul’jarra. La trol es un personaje bastante básico y el tipo de lideresa clásica con la que la Blizzard moderna nos bombardea últimamente. Su muerte, no obstante, habría ayudado a Zul’jan a desarrollarse y encaminarse poco a poco hacia algo mejor. Tenía el potencial de ser un gran personaje con una trayectoria cuidada que empezaría aquí.
Pero Blizzard decidió tomar la decisión cobarde y aburrida. Se desprendieron del trol, un personaje incómodo, y se quedaron con Zul’jarra. Amigos, para eso ya teníamos a Talanji, que es mejor y no han utilizado desde su propia expansión. Zul’jan era el tipo de protagonista que la historia y la Horda necesitaban para darle variedad e interés. No nos sobran personajes interesantes para seguir matándolos y dejar vivos a los simplones.
¿Por qué Liadrin?

Si la anterior decisión me parecía errónea, la que vino en el siguiente parche fue letal. A Blizzard no se le ocurrió otra cosa que matar a Liadrin, uno de los pocos líderes carismáticos y con buen trasfondo que nos quedaba en la Horda. Cuando por fin le otorgan mayor protagonismo decidieron matarla de la forma más anticlimática posible.
No estoy en contra de matar personajes, ojo; es un recurso clave y tiene diferentes propósitos narrativos. Sin embargo, incluso habiéndolo ejecutado bien como un icono de la paz entre elfos y trol, no nos habría servido: Warcraft está escaso de personajes icónicos y Liadrin debía ser uno de ellos. Es una muerte que simplemente no podíamos permitirnos. Si os soy sincero, preferiría que cayese Lor’themar.
Por mucho que Liadrin muriese protegiendo al grupo de una amenaza mayor y luchando por sus ideales hasta el final, la escena fue cutre y el enemigo totalmente indigno. Como mínimo, si querían matarla, debieron utilizar a Xal’atath durante una batalla verdaderamente importante en la que el impacto de Liadrin no quedase tan forzado como con Kith’ix.
Sé que algunos, más optimistas, endulzarán su muerte justificándola como el cierre de un ciclo donde el personaje cumplió su propósito. Y no podría estar más en desacuerdo. De forma voluntaria o por pura torpeza, Blizzard está matando el interés por la historia de World of Warcraft quitándose de encima a personajes clave y sustituyéndolos por otros que no tienen ni la mitad de su valor.
Conclusiones

Habría preferido redactar un análisis más detallado de cada suceso de la historia hasta ahora, profundizando en sus personajes. Por desgracia, opino que no lo merece. Blizzard está tomando decisiones absurdas y presentando historias de forma muy aleatoria. La calidad narrativa decae, los pocos protagonistas potentes desaparecen y está quedándoles una trama demasiado plana.
Ni siquiera con el ejercicio mental de ignorar los temas de Horda y Alianza (algo que intento desde Dragonflight) consigo disfrutar de lo que estoy viviendo, porque muertes como la de Liadrin me recuerdan lo patética y descuidada que está la facción actual. Contrasta muchísimo con el impacto de expansiones como Forsaken Kingdom de Warcraft III, que potencian la idea contraria.
Además, lo poco interesante que surge lo mutilan o simplifican, como el auge de los trol Amani y el personaje de Zul’jan. En lugar de dicho trol o Liadrin, tenemos a Zul’jarra y Arator… ¡Salimos perdiendo! Midnight sigue el patrón de expansiones anteriores: un inicio con potencial que cae en poco tiempo en temas narrativos. Y ahora, a pesar de que volverá Xal’atath, mi interés por continuar está bajo mínimos.
Mis razas favoritas de World of Warcraft
Favoritos generales de Warcraft
Repaso a las etapas del MMORPG
Serie comentada de Warcraft III
