Valor Mortis, el Souls napoleónico en primera persona

Le toca el turno de reseña a un título que no se coló en mi lista de octubre, pero la buena pinta que tenía en sus presentaciones acabó por convencerme. ¡Y no me esperaba la gran calidad que escondía! Para quien no lo conozca, Valor Mortis (PS, Xbox, PC) es un juego de acción desafiante al estilo «souls» en primera persona. Mi plataforma aquí fue PlayStation 5.

El juego ofrece la clásica receta de estos títulos: ambientación oscura, dificultad elevada, pérdida de experiencia al morir y «hogueras» donde renacer o subir nivel. Tras completarlo, puedo afirmar que el título cumple muy bien en ser un «souls» más que competente. Por suerte, también tiene puntos diferenciales interesantes.

¡Por Napoleón!

Valor Mortis inicio Napoleon

La historia se sitúa en una versión de fantasía oscura del siglo XIX en la que encarnamos a William, un soldado al servicio de Napoleón. El giro es que la trama empieza cuando nuestro protagonista se alza entre cadáveres, envuelto por un paisaje desolador y aquejado por cierta plaga que parece haber convertido a otros soldados en monstruos.

Aprecié mucho que, además de la narrativa ambiental típica de este estilo de juegos, tuviésemos una historia bien definida que nos impulsa hasta el final. Quizá peca de ser previsible y no profundizar demasiado en sus personajes, pero sostiene la aventura para que siempre tengamos una motivación clara. Eso sí, habría apreciado una mayor presencia de sus figuras importantes.

De todas formas, lo mejor es la atmósfera que se crea con su acertada mezcla de elementos audiovisuales; está muy bien conseguida y genera una sensación de tensión constante mientras progresas. En este tipo de juegos es algo muy necesario, y aquí hay tramos donde consiguen que avances con temor por lo que te espera. Hubo varias escenas y jefes que me sorprendieron en ese sentido, presentando momentos espectaculares.

Mi única pega real es que, tras llegar al final, quedaron en el aire el destino de algunos personajes clave. Quizá fuese por no completarlo todo al 100% (me faltaron algunas misiones secundarias), pero no me quedé tan satisfecho a nivel narrativo precisamente por eso. Lo más probable es que quisieran dejarlo muy abierto por si le dedican un DLC o secuela en el futuro.

Explorando entre cadáveres

Valor Mortis granja aldea zombies

Si bien disfruté de la ambientación, no me esperaba hacerlo también durante la exploración como tal. Como muchos «souls», en Valor Mortis no tenemos un mapa claro que indique hacia dónde ir y nos toca apañarnos con nuestra memoria visual. Yo soy de perderme en este tipo de juegos cuando tienen un diseño regular o repetitivo, y es lo que más detesto de ellos. Aquí, por suerte, no pasa eso.

Resulta relativamente sencillo intuir hacia dónde tienes que dirigirte para avanzar en la misión principal, siendo el resto de desvíos alternativos un camino hacia tesoros o tareas secundarias. Y hay un buen puñado de estas misiones que apetece abordar, ya que cuentan algo que enriquece la historia y de vez en cuando te permiten tomar una decisión sobre cómo completarlas. ¡Por no hablar de las breves secciones de plataformeo!

Todo eso son pequeños detalles que te motivan a intentar buscar la mayoría de misiones, por lo menos si te está interesa lo que sucede en ese lugar. El buen diseño de todos los escenarios ayuda bastante, todo hay que decirlo. Cada zona está muy bien conectada con atajos y podemos limpiarlas de monstruos sin desgastarnos demasiado al utilizar el entorno o las armas a distancia.

En ese sentido, la exploración suele premiarnos por estar atentos, ofreciendo caminos alternativos para tomar por sorpresa a los enemigos o mínimo explotarles un barril explosivo en la cara. No es algo que suela apreciar en todos los «souls», pero aquí disfruté merodeando y curioseando por los escenarios… eso sí, con el miedo en el cuerpo. ¡Avanzar con cuidado tiene su recompensa! Y nunca lo sentí pesado.

El soldado con poderes

En el tema del combate, debo señalar que Valor Mortis es un juego bastante dependiente de la mecánica de parada. Dominar el bloqueo perfecto será lo que te permita superar la mayoría de batallas. No obstante, nuestro protagonista tendrá otras herramientas a mano, como tres tipos de armas de fuego y tres poderes mágicos que podrá utilizar en combate.

Pese a la importancia del cuerpo a cuerpo, el resto de armas son clave durante la exploración y suavizan la dificultad si aprendes a usarlas bien. Los combates entre zonas de descanso se me hicieron amenos gracias a que puedes recurrir al ingenio y el posicionamiento, en vez de centrarte solo en luchar de frente. En mi caso, morí pocas veces durante los viajes.

La dificultad elevada se nota en los jefes, aunque tampoco llegan a ser frustrantes. El más complicado fue el último, como debe ser, y ahí sí que me destrozaron más de una decena de veces. El resto de jefazos requieren que les tomes la medida a sus movimientos ofensivos, como es habitual en el género. Por suerte, ninguno llegó a atascarme demasiado la partida.

Resulta complicado comentar detalles más allá de eso sin destripar nada, porque lo bonito es que cada jefe sorprenda al jugador. De hecho, hay uno de ellos bastante atípico en este tipo de juegos y a mí me encantó. En dicho combate utilizaremos las ocasionales mecánicas de plataformeo para salir victoriosos. Sinceramente, fue de mis favoritos por darle ese toque distintivo.

Valor Mortis arte portada Napoleón William

Valoración final

80/100

En mi experiencia, Valor Mortis está lejos de ser el «souls» más difícil, pero no necesita competir con su desafío. En ese sentido, la experiencia me pareció bien equilibrada y me entró genial, enganchándome de principio a fin durante unas 18-20 horas. Sus detalles diferenciales son los ligeros toques de plataformeo, su ambientación y esa historia tan interesante de la era napoleónica que le dan su propia identidad. Ojalá estuviese mejor cerrada.

Poco me esperaba disfrutar de juegos en primera persona. Tras superar títulos como Cyberpunk 2077 o Mullet Mad Jack, estoy más que entrenado para tolerarlos. Antes me mareaban y repelían… ¡Ahora los disfruto y les veo sus propios puntos fuertes! Sigo prefiriendo la tercera persona, claro, pero agradezco estas experiencias que me sacan de mi zona de confort.

Y de regalo, otro par de recomendaciones «soulslike» con su propio toque:

The First Berserker: Khazan
Mandragora: Whispers of the Witch Tree

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