Suikoden I&II, experimentando clásicos en su buen remaster
¡Ahora sí! Gracias a esta versión remasterizada de Suikoden I&II, experimenté uno de los viejos clásicos a los que más ganas tenía. Existen ciertos JRPG antiguos (y juegos en general) endiosados por sus fanáticos, pero nunca sabrás si te gustarán hasta que los juegues por ti mismo. ¿Estaría la saga Suikoden a la altura de las altas expectativas que me generaron durante tantos años?
Tras haberlos experimentado, entiendo a qué se debe su fama. Son juegos de rol ambiciosos para la época, abarcando muchos personajes y otras mecánicas arriesgadas en su momento, como la base de tu ejército. Cuando se tilda de obra maestra, suele señalarse a Suikoden II, aunque resulta desaconsejable saltarse el primero. Es un paso necesario y agradable gracias a la remasterización.
Más que analizarlo, opinaré sobre varios de sus apartados abarcando ambos juegos, aunque la crítica estará algo más centrada en el segundo. Al final de todo, añadiré una pequeña parte de opinión con spoiler. Ahora empezaremos por lo obvio: su regreso.
Una remasterización casi perfecta

Como es obvio por la introducción, yo no jugué los títulos originales, pero vi unos cuántos vídeos para comparar con las nuevas versiones. ¡El cambio es evidente! No exagero si digo que uno de los detalles que más me gustó de estos Suikoden es el apartado audiovisual. Sin perder su esencia clásica, se nota el cuidado al rehacer los fondos, mejorar el sonido y adaptar el arte a tiempos modernos.
Luego está el tema de las funciones. El autoguardado es muy ocasional pero se agradece, igual que el combate automático para batallas repetitivas. La cosa mejora con la nueva fluidez del movimiento del personaje, así como la aceleración de los combates si nos apetece. Esa última es una función vital a día de hoy por la cantidad de enfrentamientos aleatorios en ciertas mazmorras.
La parte criticable reside en la traducción. En el primer juego se nota de mejor calidad, aunque la narrativa ahí esté simplificada. Sin embargo, el segundo juego aumenta la cantidad de texto y diálogos, dejando en evidencia que ese título parece traducido por una inteligencia artificial a medio entrenar. Nos sirve, porque se entiende bien, pero hay muchas partes que se notan pobres.
Con todo eso dicho, concluiría que salimos ganando con la remasterización. Podría mejorarse mucho la traducción y aprovecharse mejor ese auto-guardado, en especial por los múltiples «puntos de no retorno» de camino a los finales verdaderos. De todas formas, siendo cuidadoso con los guardados y permisivo ante ciertos diálogos de Suikoden II, estamos ante un rescate de clásicos casi perfecto.
Conseguir el final verdadero… o no

Un punto importante de la experiencia que ofrece Suikoden es la forma en que vas a tomarte la partida y para mí es clave a nivel de disfrute personal. Si quieres el «final bueno» de cada juego, debes reunir a todos los personajes. Esto no sería un problema si solo te motivase a explorar, pero hay límites durante la trama en los que perderás oportunidades con varios héroes y se bloqueará la conclusión idílica al no reclutarlos antes de seguir avanzando.
Y sí, reclutar a unos cuantos de esos héroes están claramente pensados para «vender guías», porque es muy complicado que cumplas las condiciones por tu cuenta. Por tanto, si quieres apuntar al mejor final, tocará estar pendiente de no perderte nada y eso puede generar tensión artificial durante la partida. En mi caso, por ejemplo, aborrezco usar guías porque me cortan la inmersión.
Para mí, estos juegos se disfrutan bastante más en libertad, explorando cuando apetece, sorprendiéndote con eventos o personajes que no esperabas y avanzando a ciegas en la historia. Es así como superé gran parte de ellos y es cuando mejor me lo pasé. Por lo contrario, al «cargar hacia atrás» para descubrir el final verdadero con guías, el reclutamiento me pareció una tarea pesada y tramposa en varios tramos.
De todas formas, no hay mal que por bien no venga. La posibilidad de tomar ciertas decisiones, aunque algunas solo den pie a muertes de personaje, se agradece. Me gustó incluso la posibilidad del «final precipitado» de Suikoden II. Aun así, es cierto que el segundo juego sí merece la pena de completar al 100%, porque la conclusión me pareció muy bonita y redonda. En el primero, bajo mi punto de vista, conseguirlo resulta irrelevante.
La historia, ¿vale la pena?

La temática de Suikoden se centra en la guerra, dándole un toque de misticismo con las runas especiales en las que no se profundiza mucho durante estos dos juegos. Siendo sinceros, en la primera aventura la narrativa está muy simplificada y se queda en la superficie. Se notan las limitaciones de la época a la hora de añadir diálogos, más todavía con tantísimo personaje a reclutar y antagonistas bastante vacíos.
Es en el segundo juego cuando noté el salto de calidad. Desde el principio tenemos un mejor enfoque de los personajes principales y se siente que la evolución de los mismos será importante. También hay mayor contexto en los villanos y se rescata parte de lo sucedido en Suikoden I para darle valor en retrospectiva, otorgándole continuidad a la presencia y el legado de ciertos personajes.
Aunque seguimos sufriendo las consecuencias de tener más de 100 aliados superficiales, la segunda aventura les hace interactuar un poco más durante la trama. No lo hacen demasiado y entiendo que así sea, pero hay detalles muy agradecidos que dotan de encanto a los compañeros en sus pequeñas intervenciones. Además, los protagonistas gozan de unas cuantas escenas potentes.
He llegado a leer que Suikoden II es una obra maestra por su historia y no estoy en absoluto de acuerdo, porque el nivel todavía no llega a tanto. Lo que sí es verdad es que la aventura como tal es muy entretenida y te motiva a avanzar para ver cómo acabará. El peso del protagonismo se lo reparten entre unos pocos que cumplen bien su función, sin destacar ni profundizar más allá de uno de ellos.
Buenos combates «por turnos»

En lo jugable y centrándome en las batallas, admito que al principio los combates por turnos de Suikoden no son lo mío. Ya los había visto en otros juegos: das tus órdenes a los personajes en tu turno y al acabar, ves cómo se desarrolla la acción. En lo personal, me gustan más los sistemas tradicionales en los que tienes un mayor control de cada momento y puedes elaborar mejor tus estrategias.
Dicho eso, lo que sí aprecié es que son batallas muy vistosas con hasta seis personajes activos. En el primer juego el sistema es algo simple, porque solo puedes asignar un estilo de magia a cada personaje, pero el segundo va más allá y algunos equipan hasta tres poderes distintos. Entre eso, la asignación de objetos de curación o ataque y las combinaciones entre luchadores, las opciones de personalización aumentan y la experiencia mejora mucho.
También valoré sobremanera la forma tan sencilla de poner al día a tus aliados rezagados. Con tantos personajes disponibles, ya sea porque te apetezca probar nuevos, variar o que los debas incluir por obligaciones de trama, tu formación irá cambiando todo el rato. Y me pareció genial que los luchadores de nivel bajo adquieran muchísima experiencia por combate, equilibrándose casi al instante.
Gracias a ese dinamismo en la plantilla, sentí que se aprovechaba muy bien lo de tener a tantos héroes reclutables. En términos generales, estos Suikoden son juegos sencillitos en sus combates por turnos y no tenemos jefes memorables por el desafío de sus batallas, por lo menos en dificultad normal. Sin embargo, acabé apreciando la fórmula de combate, aunque siga prefiriendo las alternativas de otros JRPG.
Conclusiones

Me gustaron mucho tanto el primero como el segundo Suikoden y comprendo a la perfección que, en su época, fuesen JRPG muy alabados. Debió ser especialmente destacable el primero, presentando un encanto y ambición envidiables, algo que el segundo solo tuvo que tomar y potenciar todavía más. A día de hoy, gracias a esta preciosa remasterización, son tremendamente disfrutables.
A la hora de considerarlos obras maestras del JRPG, todo depende de los gustos de cada uno. Existe mucho debate alrededor de los clásicos del rol japonés y Suikoden se mide con pesos pesados como los viejos Final Fantasy o Chrono Trigger. Para mí, entrar en esa competición ya me parece muy meritorio. ¿Están a la altura? Pese a las carencias que comenté, diría que sí, porque los otros también tienen sus propias flaquezas.
La nostalgia es muy poderosa y algunos JRPG mitificados merecen su fama y otros no tanto. En el caso de Suikoden, siento que cumple las expectativas, aunque cualquiera que se atreva a descubrirlos debe juzgarlo en sus propios términos. Los halagos excesivos son un arma de doble filo, porque alzan en un pedestal a ciertos títulos y a su vez corren el peligro de decepcionar a los que entran nuevos.
Opinión sobre Legend of Dragoon
Final Fantasy IV
Valkyrie Profile: Lenneth
Chrono Trigger
Star Ocean: The Second Story R
Mis personajes favoritos (SPOILERS)
No quería despedirme sin mencionar aquellos momentos y personajes que me gustaron de toda la experiencia vivida en este dúo de clásicos. Tampoco necesitaban una entrada extensa y analítica, pero sí quería dejar mis comentarios de honor hacia los detalles que más aprecié de la historia.
Suikoden I

Cleo: del grupo inicial, incluso por encima de Gremio, Ted o Pahn, me gustó Cleo. Era más sutil y secundaria, pero se notaba su implicación y preocupación por lo que estaba sucediendo. Cuando intervenía daba buenos consejos y ayudó a madurar a gente como Hix durante el secuestro de Tengaar. Luchó por lo que creía y luego se retiró en paz. Un personaje agradable y creíble en esta guerra, uno que siempre llevé en mi formación.
Mathiu: el que más destacó a nivel narrativo. Estaba retirado, odiaba la guerra y no quería saber nada de la revolución de su hermana. Sin embargo, tras la muerte de Odessa, acaba cediendo e involucrándose hasta las últimas consecuencias. No solo cargó con el peso estratégico del grupo rebelde, también sacrificó sus propios valores y preferencias para lograr la victoria. Incluso al ser traicionado por uno de sus aliados, escapándosele la vida por el cuchillazo a traición, siguió pensando en ganar a toda costa. Lo logró, aunque lo pagó con su propia vida. Una actuación muy redonda.
Flik: quizá sea un personaje bastante simple, pero se ganó mi respeto por sus sentimientos hacia Odessa. Pese a su éxito con las mujeres, nunca olvidó a su antigua pareja. Me gustaron las escenas con Nina (ya en Suikoden II) donde reafirmaba el amor que todavía sentía por ella. Y bueno, las secuencias graciosas en las que las chicas quieren estar con él funcionan bien como alivio cómico.
Viktor: otro ejemplo de personaje sencillo del que logré encariñarme sin problema. En este caso fue debido a su carisma y la sensación de que era alguien en quien podíamos confiar. Me tenía ganado desde el principio y fue genial que regresase a un rol protagónico en Suikoden II. Sin grandes alardes de profundidad, pero fue de mis favoritos. Ojalá pudiese haber tomado más en serio el tema de su arma.
Hix y Tengaar: una pareja que me cayó simpática por su relación en el primer juego y agradecí que volviesen en el segundo con esa graciosa misión secundaria. Es ahí cuando los llevé fijos en el equipo; en realidad, no hay nada más allá de esas razones.
Suikoden II

Eilie: lo que aprecié del personaje es ese interés romántico sutil que tuvo hacia el protagonista. Es un ejemplo de cómo hacer a una mujer enamorarse de nuestro personaje sin que sea evidente ni agobiante, ni rebajarse con tonterías. Solía preocuparse por el bienestar del protagonista, cuidándolo y ayudándolo cuando podía. Fue uno de los personajes que siempre llevé en la formación, precisamente por sentirla como una de las amigas más cercanas. Y eso lo consiguió con intervenciones bastante simples pero bien medidas. Ojalá haber profundizado más, por supuesto, pero tampoco lo esperaba.
Apple y Shu: el legado de Mathiu siempre presente en estos dos, que tuvieron buena dinámica y cargaron con el peso del ejército. Si bien es cierto que él tuvo más protagonismo a la larga, ella no dejó de destacar y los acabé respetando a ambos. ¿Al nivel de Mathiu? Pues, para mí, no.
Luca: un villano bastante agresivo cuya maldad se notaba que debía tener algún origen. La pista definitiva la tenemos en el asesinato de su padre, dejando claro su profundo odio hacia él por su cobardía. He leído que su historia la cuentan en material extra, pero yo no lo vi. En cualquier caso, me alivió que no fuese malvado porque sí. Tuvo una muerte bastante coherente, digna para su personaje y bien ejecutada. No destacó tantísimo como me lo habían vendido antes de jugar, claro, pero me gustó.
Nanami: además de compañera inseparable del protagonista, sirve para exteriorizar los miedos y preocupaciones más humanas que deberían tener unos jóvenes de su edad. Fue un personaje agradable que servía para, junto a Jowy, darle credibilidad y solidez a la historia de nuestro protagonista. Su momento «final» te hace sufrir y si logró importarme es porque lo hizo bien.
Jowy: el verdadero antagonista y el único que habría merecido una entrada extensa aparte. Jowy es de esos personajes que se notan bien trabajados, incluso con intervenciones y diálogos limitados. Su necesidad de proteger, la ambición e inseguridad que esconde, esas dudas a la hora de ejecutar sus planes, los arrepentimientos por las malas acciones, el querer salvar a sus seres queridos… Es el ejemplo perfecto de un «villano» que no está hecho para serlo, pero que justo por eso funciona de maravilla. Para mí, el mejor de Suikoden con diferencia.
