Primera ruta The Hundred Line, lo mejor de los 100 días iniciales
La primera ruta, esa que sirve de base para lo que vendrá después, suele omitirse en las conversaciones sobre The Hundred Line. Y es normal, supongo, ¡a partir de ahí tenemos 100 finales a explorar! Sin embargo, esa «ruta 0» es importantísima y rebosa calidad. ¡Recuerdo mi primera partida con mucho cariño! Hace poco quise revivirla con la rejugada.
Valoración The Hundred Line
Top de todas las rutas/ending
Repaso de decisiones hacia el final verdadero
Hoy hablaré de lo que más destacable de esta ruta según mi criterio, misión complicada, ya que casi todo el rato están sucediendo cosas importantes. Obviamente, iré con todo en lo referente a SPOILERS, así que evitad leer esto sin haber completado el juego. ¡Avisados estáis!
Los primeros en luchar

Antes que nada, quería destacar el papel de un personaje que pasaría muy desapercibido en la primera partida y no valoraríamos su papel hasta explorar la ruta Retsnom. ¡Sí, estoy hablando de Darumi! Cuando empieza el juego y conocemos a los primeros protagonistas, no todos aceptan luchar ante la orden de Sirei. Los primeros defensores son Takemaru, Hiruko, Darumi y el propio Takumi.
Los motivos del protagonista nos quedan claro gracias a su personalidad y el aliciente de proteger a Karua. Takemaru es un trozo de pan aunque al principio no lo parezca y Hiruko viene ya habituada a combatir, además de parecerle una decisión obvia debido a su pragmatismo. No obstante, ¿por qué lucha Darumi? ¿Tenía ganas de matar, fue algo gratuito o acaso no le importa morir?
No hay nada confirmado y esas tres razones mentadas podrían ser totalmente válidas. En mi caso, yo lo asocio a su deseo genuino de contribuir, aunque sea a costa de si misma. Se nota cuando es la primera en lanzarse a atacar a Muvrum, el jefazo, y morir. Darumi es un personaje más complejo de lo que aparenta y solo la conoceremos de verdad en las rutas de Retsnom y Killing Game.
Igual que sus constantes comentarios que podrían llegar a sentirse cansinos, su disposición para luchar de las primeras esconde precisamente eso: la voluntad de sumar, enmascarada en su excentricidad. A mí me gusta pensar que es así, ya que en general los personajes están muy bien cuidados. De hecho, la que podría parecer menos trabajada es Darumi… a no ser que tengamos el contexto completo.
Bribón tras las cámaras

¿Y qué hay del siguiente en sumarse a la batalla? La firme oposición de Eito a Sirei, sumado a su temporal fuga de la Academia cobran mucho sentido cuando finalizamos esta ruta. Mientras la jugamos, solo estamos viendo a un tipo que en realidad parece bastante coherente. Y cuando Takumi, Takemaru y Darumi lo rescatan, se muestra agradecido y parece que se forma el clásico vínculo de amistad entre ellos.
Ahí está la magia. Lo que realmente hizo Eito fue destruir a Sirei y salir a deshacerse de sus restos. Cuando Takumi consigue rescatarlo, lo único que logra es permitirle continuar con el sabotaje. Esto me encanta, porque en ningún caso despierta el típico apego por su salvador, todo lo contrario. Contrasta de forma genial con su habitual discurso de amistad endulzada que utiliza como máscara.
A partir de aquí, lo de Eito es un no parar. Sin ser particularmente poderoso, escala hasta convertirse en un peor enemigo que V’ehxness. Mata a Hiruko a traición cuando ella intentaba encauzar al grupo, luego estropea la comida de la Academia, deja inconsciente a Takumi durante una de las salidas, libera a Eva cuando el grupo la atrapa… Si lo sumamos todo, el caos que llega a causar es una locura.
Su traición fue una sorpresa magnífica. Empezamos a sospechar de verdad cuando parece el responsable de filtrar el secreto de Nozomi, ya para el final, y luego insiste en ir a ver qué hay escondido en la sala de defensa. Sin lo de Nozomi, yo no habría previsto que el tipo fuese el causante de todos los sabotajes. La sombra de un traidor entre el grupo siempre estaba ahí y que fuese Eito me pareció una genialidad.
El plan terrícola casi infalible

Si lo pensamos bien, la ocupación terrestre en Futurm estaría garantizada durante la primera ruta de no ser por Eito, cuya «construcción» seguramente fue alterada por la facción humana rebelde. ¿Y hasta qué punto tendrían razón…? En cualquier caso, pese al constante sabotaje, nuestros protagonistas llegan al final y derrotan a V’ehxness sin apenas bajas.
Con Eito de su lado, además de su propia contribución, habrían tenido a Hiruko (la más fuerte y su potencial líder) junto a la guía de Sirei, que quizá habría salvado también a Moko enterándose de las dificultades que sufrían al otro lado. Si pese a todo, el grupo perdió únicamente a Moko, Ima y Nozomi por parte de la gente de Futurum… ¿habrían evitado todas las bajas? Es muy probable.
Al fin y al cabo, la primera ruta tiene una diferencia fundamental con el resto: la corrupción de V’ehxness. Ahí la villana todavía no pervirtió del todo su doctrina; no absorbió a nadie ni fabricó armas problemáticas, como sí haría tras el reinicio. Además, nuestros protagonistas no «humanizaban» tanto a sus enemigos, porque no se comprendían entre ellos debido al idioma.
Con todo eso sobre el papel, la aniquilación de los habitantes de Futurum y la ocupación por parte de los humanos me parece más que factible. Que luego sobrevivieran a las distintas amenazas como las G’ie es otra historia, ¿erradicarían las llamas de Shion a esas criaturas encerradas en sus cajas? ¿Vendrían más desde su planeta natal? Los de Futurum pudieron contenerlas, pero no sé si los humanos tendrían tanta suerte.
Secundarios necesarios

Con tantos personajes involucrados (más cuando sumamos los de la Segunda Academia) era imposible que destacasen todos, pero quería pararme a nombrarlos antes de continuar con los principales. Las menos relevantes serían Darumi y Kyoshika, dedicándose por ahora a ser recursos humorísticos. Otros en los que no profundizan pero sí resultan muy útiles para el grupo son Tsubasa y Yugamu, además de Takemaru por defenderlos desde el principio.
Con Kurara introdujeron el elemento polémico en cuanto a la convivencia y me pareció más que apropiado, porque que todos se llevaran bien sería tan ilógico como aburrido. Aun así, su choque con Shouma es quizá mi parte menos favorita de la ruta, probablemente por culpa del pequeñín y fortalecimiento mágico. Sentí más interesante el roce final de Kurara con Nozomi.
A Gaku ya lo conocemos bastante bien aquí, porque tampoco está pensado para destacar, todo lo contrario. Sin embargo, su presencia aporta cierta «normalidad» y reacciones de «cobardía» coherentes en las que el resto no suele regodearse. Y él también contribuye bastante con la preparación de eventos. Parece poca cosa, pero son muy importantes a la hora de fomentar la unión del grupo.
Con eso, de los más secundarios quedaría Moko, y su parte me encantó… ¡solo que realmente no era ella! La infiltración de la comandante Zen’ta estuvo genial y me gustó que fuese repelida debido a la genuina preocupación de Nozomi por su amiga. La insistencia de la chica en cuidar a sus seres queridos frustró los planes del enemigo y eso quedó muy poético. Ojalá hubiesen utilizado más y mejor a Zen’ta en otras rutas…
Estrellas inesperadas: Kako e Ima

Los hermanos se hicieron de rogar hasta que acabaron uniéndose a la batalla, pero estuvieron lejos de ser secundarios. De hecho, su conflicto se desarrolla desde el principio y va escalando conforme pasan los días. Kako quería aportar algo, pero Ima la censuraba en su afán por protegerla, siempre intentando ponerse de perfil ante los problemas del grupo.
Siento que no mucha gente es capaz de empatizar con Ima y lo desprecia, porque lleva su sobreprotección al extremo, pero a mí me encanta la forma en que gestionan el tema. Lleva toda su vida cuidando de su hermana (o eso cree), es la única familia que tiene y está dispuesto a cualquier cosa para garantizar su bienestar. Y Kako, sin luchar activamente por su independencia, no es capaz de romper esa dinámica.
La prueba de que Ima no sería tan intransigente está en ambas rutas. Cada vez que Kako le planta cara de verdad, su hermano se obliga a reflexionar y acaba siendo el más coherente. Pero también es cierto que continuará con sus extremos si sigue creyendo que la chica necesita protección, como demostró su fea puñalada a Takemaru. Fue una suerte para él que apuntase al único que lo podría tolerar.
Kako e Ima merecen una entrada para ellos solos; su relación es muy interesante y consegue que ambos se sientan entrañables. En mi caso, sentí debilidad por el chico cuando entendí lo vacía que parecía su existencia sin su hermana. Me encanta la escena en la que Takemaru le perdona la puñalada sin consecuencias. Aunque no lo dice, ese gesto llega al alma de Ima. A partir de ahí, cambia y se convierte en un miembro fundamental para el grupo, no solo para Kako.
Nozomi, mi gran heroína

Junto a Eito, Nozomi es mi gran favorita del juego. Parece la clásica chica bondadosa, pero su personaje es bastante más complejo que eso y queda lejos de ser el clásico interés amoroso. De hecho, diría que es el activo más valioso de la Academia: motiva a sus compañeros desde el principio, fomenta la unidad, cuida del resto y se lanza a salvar a sus amigos sin importarle las consecuencias.
Esta primera ruta muestra grandes escenas donde resulta esencial, incluido el propio combate, ¡cuando ella es básicamente la más débil del grupo! La secuencia más destacable y definitoria de su personaje es en la que bebe el veneno de Yugamu y se deja devorar por la comandante Szanshin, una jugada arriesgada en la que rescata a Kyoshika y compañía.
Por otra parte, funciona muy bien como elemento de misterio, porque estamos constantemente preguntándonos qué conexión tiene con Karua. La verdadera explicación me parece una maravilla que debo cubrir en alguna entrada aparte, pero la conexión que Takumi establece entre ambas resulta muy interesante. Las diferencias que las separan resultan clave para entender lo buen personaje que es.
Me encanta el paralelismo que existe entre el tramo final de esta ruta con la verdadera conclusión de la historia. Evitaré profundizar sobre lo que pasaría después, pero su muerte aquí me parece más que coherente. Takumi tiene una misión complicada al comprometerse a proteger a Nozomi, entre su vulnerabilidad y la determinación de su amiga. Eso por no hablar de la preciosa relación entre ambos, perfectamente desarrollada durante las rutas principales.
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El gran… ¿final?

Siempre he pensado que The Hundred Line debió incluir la conclusión de esta ruta como un final alternativo, pero Takumi resulta incapaz de dejar escapar a su Karua. O así es en las rutas principales, porque durante las alternativas suele olvidarse a conveniencia del guion. En cualquier caso, el final de estos primeros cien días me encantó; intenso y emocional hasta el extremo en todos los sentidos.
Eso sí, deja muchas preguntas sin respuesta pendientes para el futuro. A todos nos habría gustado ver a los supervivientes llegando al satélite e interactuando con los humanos. El propio juego predice nuestra curiosidad y casi se burla de ella, con esa última escena con la voz de Takemaru, Tsubasa y compañía intentando contactar con Takumi para evitar su viaje temporal
En cualquier caso, la traición de Eito y la muerte de Shion deja a nuestro protagonista sin muchas opciones. Y el chico de las llamas es otro muy buen personaje que aquí sirve como elemento de misterio, pero se expone mejor en rutas posteriores. Ni siquiera me atrevo a tildarlo como secundario; aunque no salga tanto, resulta vital en la trama y muestra detalles muy interesantes. No solo por lo que es, sino por cómo es a nivel personal.
A pesar de los cabos sueltos, el final de la ruta resulta tan emocionante que a mí me dejó bastante satisfecho incluso sin conocer todos los secretos. Ese falso clímax con V’ehxness, la muerte de Nozomi, el verdadero combate final contra Eito y la brizna de esperanza que Shion otorga a Takumi… Lo gracioso del tema es que estábamos ante uno de los finales más «felices» para nuestros protagonistas.
Conclusiones

La «ruta 0» en The Hundred Line es uno de sus mejores tramos, maravillosamente trabajado y sirviendo como una excelente base para todo lo que vendría después. Estamos ante una de las claves del éxito de esta historia, porque esta primera experiencia de Takumi lo haría crecer muchísimo como personaje. Y jamás podríamos imaginar, tras tanto contenido, todo lo que nos quedaría por descubrir.
Disfruté muchísimo rejugándola y conseguí valorarla mejor que la primera vez. Al volver a vivirla, detecté y aprecié los múltiples matices que podrían escapárseme en 2025. Los magníficos paralelismos, el inmenso trabajo de sus personajes principales e incluso el papel de aquellos secundarios que fueron mucho más de lo que parecían.
A ver si continúo repasando las distintas rutas más allá del top que ya les dediqué, porque varias de ellas merecen su propia sección, como las de Killing Game o Cult of Takumi. Ya os adelanto que ninguna me parece tan buena como esta o el final verdadero. En casi todas tengo alguna que otra pega, ¡pero es que eso debería ser lo normal!
Repaso a la ruta de Eva, mi primer final en The Hundred Line
