Clases favoritas de Diablo, top de preferencias de la saga

Llevo jugando a la saga Diablo prácticamente toda mi vida y motivado con el inminente espiritualista en The Vessel of Hatred, creo que va siendo hora de hablaros sobre mis clases favoritas. O mejor dicho, las ordenaré todas por preferencias personales con la experiencia adquirida hasta ahora. ¡Y es que las he jugado bastante durante años!

Repaso a la saga Diablo

Aun así dejaré fuera unas pocas, las del primer Diablo y las dos exclusivas de Immortal, siendo las únicas en las que no profundicé. El resto las he acabado explorando varias veces cada una, probando distintas combinaciones y forjándome una opinión a los largo de los años. ¡Ya os adelanto que ninguna me disgusta! Va a ser un top difícil…

12
Paladín
Diablo II

Alguien debía estar en el último puesto y lo cierto es que nunca me aficioné al paladín, ni en Diablo II ni durante su resurgir en Resurrected. Es sin duda la que menos jugué, aunque sí recuerdo mi pasado con el personaje y sus benditas auras, lanzando martillos voladores a mi alrededor, dando escudazos o ejecutando torpes cargas.

Sé que a muchos les encanta, pero a mí nunca me destacó en nada por si mismo. ¡En realidad, lo mejor del paladín era que tu amigo lo fuese, y beneficiarte de su aura! Creo que el monje y especialmente el cruzado de Diablo III heredaron sus mejores cualidades, llevándolas a un nuevo nivel. Pero el paladín original, pues… ¡por la nostalgia!

11
Cazador de demonios
Diablo III, Immortal

Clases favoritas de Diablo III cazadora de demonios

Nunca me quitaré de la cabeza a Illidan de Warcraft cuando la menciono, aunque compartan poco más que su odio mata-demonios. Esta clase a distancia, que desborda estilo cuando le equipamos un par de ballestas de mano, fue bastante popular durante varias épocas en Diablo III. Y a pesar de su bajo puesto, lo cierto es que yo mismo la disfruté mucho.

Suelo preferir el combate a corta distancia o la magia, pero en su juego original me hice varias cazadoras de demonios. ¡De hecho, mi único personaje incondicional lo es! Su estilo totalmente centrado en disparar junto a la gestión de las dos barras distintas de energía me parece bastante divertido. Eso por no hablar del genial aspecto de las armaduras.

Mención especial a la poderosa Valla de Heroes of the Storm, uno de los campeones más veteranos (y dañinos) del MOBA.

10
Bárbaro
Diablo II, III, IV, Immortal

Clases favoritas de Diablo III bárbara

Famoso por su táctica «spin to win», los bárbaros de la saga empezaron algo simples en el segundo juego, pero fueron escalando en variedad durante el tercero y el cuarto. Donde más jugué esta clase fue en en Diablo II, utilizándolo para «farmear» vacas en el nivel secreto mediante su incombustible torbellino. ¡Diría que era la única construcción de talentos que me gustaba!

Cuando llegó Diablo III ya tenía un poco quemada la clase, pero seguí disfrutándola a épocas. Agradecí poder crearme a la versión femenina, a la que acabé prefiriendo, así como experimentar distintas combinaciones más satisfactorias que el torbellino… ¡aunque ahí seguía! La cuarta entrega tiene un bárbaro bastante personalizable y disfrutable en niveles elevados, pero demasiado lento al inicio.

Y no me puedo dejar la mención a Sonya, toda una máquina infravalorada de Heroes of the Storm. ¡De los mejores agresores! Dejó la clase que representa bien alto en este otro juego.

9
Amazona
Diablo II

Siempre lamentaré que la clase de amazona quedase exclusiva del segundo juego, porque me encantó en su día. Era bastante compleja para la época, teniendo los diferentes estilos de la lanza, el arco o la jabalina según nuestras preferencias. Esta última siempre me pareció icónica y aunque fuese complicada al principio, me fascinaba arrojar jabalinas relampagueantes.

Pese a ser de mis favoritas de salida, con el tiempo su jugabilidad envejeció peor y ahora mismo no me divierte tanto como antaño. Aun así, siempre recordaré la mítica Buriza, la mejor ballesta del juego y el primer objeto único al que tomé apego en Diablo. Acabé obteniendo el arco Windforce, pero no sé… La Buriza era especial.

Por supuesto, toca mención a Cassia, la representante de esta clase en Heroes of the Storm… y uno de mis absolutos favoritos del MOBA. Ahora mismo, disfruto más ahí de ella que en el propio Diablo.

8
Médico brujo
Diablo III

Clases favoritas de Diablo médico brujo

Mi historia con el médico brujo me parece curiosa, porque empezó fatal. ¡Diablo III no tenía nigromante de salida, y en su lugar, nos presentaban esto! Recuerdo tenerle manía a la clase por ello y fue la última que me subí. Curiosamente, con el paso del tiempo he ido probando diferentes combinaciones, experimentando con sus matices… ¡y qué equivocado estaba!

Lo cierto es que el médico brujo es una clase magnífica, fresca y original, tomando conceptos del nigromante y adaptándolos a su estilo. El gigantón, los perros zombi, sus fetiches y esas magias chamánicas… A día de hoy me encanta jugarla y es de las más disfrutables en Diablo III. Me costó mucho posicionarla y quizá debería escalar algún puesto más… pero bueno.

Aquí debo mencionar a Nazeebo, su certera adaptación a Heroes of the Storm y uno de los personajes a los que más odio enfrentarme. Si yo decido los bloqueos, ¡ese no juega!

7
Hechicero
Diablo II, III, IV, Immortal

Clases favoritas de Diablo III maga hechicera Li-Ming

Preferí unir a todos los magos en un solo puesto y aunque comparten el nombre de la clase, lo cierto es que cada uno es especial a su manera… específicamente la hechicera de Diablo III. Al fin y al cabo, no solo es de las protagonistas más carismática de la saga (entre lo poco que hablan nuestros personajes), también se distingue por un estilo diferente de hechizos.

La clase siempre se sitúa como una de las favoritas de cada juego. En mi caso, me quedaría con la versión antes mencionada. Al poder imbuir cada magia con elementos distintos y hacer que luzcan diferente, sumado a los hechizos arcanos, el desintegrar o el agujero negro… Sinceramente, me parece la maga más completa de la saga. Aunque no me olvido de los rayos mortales de la de Diablo II.

Sabéis que toca mencionar a su representante en Heroes of the Storm, Li-Ming, adaptando su versión de Diablo III. Otro de mis personajes favoritos y tan carismática como lo era en su juego original.

6
Cruzado
Diablo III, Immortal

La mejor evolución que podía tener el concepto del paladín de Diablo II, con un buen trasfondo detrás si es que os gustan esas cosas en la saga. Pero lo importante aquí es que la clase es excepcionalmente divertida y no es de extrañar que fuese una de las novedades clave que acompañaba su magnífica expansión Reaper of Souls.

Recuerdo engancharme a la clase desde el primer día, encantado con su estética y jugabilidad. Parece una tontería, pero adoraba equipar armas «a dos manos» en una, mientras sostenía el gigantesco escudo con la otra. De ahí a lanzar escudos mágicos rebotadores, cabalgar en pleno combate y dejar caer la furia del cielo sobre los demonios, ¡todo un lujo!

Sé que no estoy aludiendo demasiado a Immortal, pero esta fue la primera clase que subí ahí, y la que más me acabó gustando. Ah, y por supuesto, mención a la bestia Johanna de Heroes of the Storm. Otra perfecta representación de su juego original.

5
Pícara
Diablo IV

Clases favoritas de Diablo IV pícara

Sabía que me gustaría la pícara cuando la vi en el primer tráiler del juego, pero no llegué a entender cuánto hasta que la controlé. Compite con el monje para ser la clase más veloz de la saga, y es de las más satisfactorias en lo que a movilidad se refiere. Cuando se pasa un buen rato «farmeando», esa es una de las características que más valoras del personaje que controlas.

Adoro la peligrosa y letal combinación de hojas retorcidas con las armas imbuidas en sombra, causando estragos en Santuario a una velocidad alarmante. El hecho de que podamos morir fácilmente si lo hacemos mal no es más que otro incentivo para afinar nuestro control. Lo único malo es… ¡que sigue siendo el único estilo de combate que me fascina de la pícara!

He probado a utilizar otras «build» y no me convencen tanto, pues la mayoría se basan en habilidades a distancia. Es un puesto complicado, porque la que utilizo me convence muchísimo, pero el resto… ¡veremos qué pasa en el futuro!

4
Asesina
Diablo II

Clases favoritas de Diablo II asesina Resurrected

Estuve muy tentado de comentarla con la pícara de Diablo IV… ¡pero no son para nada lo mismo! La asesina que vino con Lord of Destruction fue un personaje innovador que vino a ofrecer un estilo de lucha revolucionario en su propio juego. Y no exageraría si afirmase que es la más divertida de utilizar a día de hoy.

Me encanta que pueda llevar dos garras y que alterne artes marciales y trampas para abatir a sus enemigos. No puedo ser el único que se aficionó sobremanera a «farmear» mediante las trampas de rayos, haciendo que cayeran tanto monstruos, como jefes e incluso jugadores durante el PvP. ¡Y también me exploté sus combinaciones con patadas y técnicas cuerpo a cuerpo!

Al volver a jugar a Diablo II con Resurrected, fue el personaje que me subí primero y el que más me gustó a mi regreso. Toda una fiera, la asesina.

3
Monje
Diablo III, Immortal

Escogí el monje como primera clase de su juego original y no me arrepiento de nada, pues compite sin complejos por ser mi favorita. Y es que tomaba las artes marciales que ya presentó la asesina de la segunda entrega, ofreciendo para mí el mejor estilo de juego cuerpo a cuerpo de la saga. ¿Será el futuro Espiritualista de Diablo IV una evolución de esto?

Es posible que la monje (concretamente la mujer) sea el personaje que más he recreado en Diablo III. Hace poco volví a echar unas partidas y la elegí de nuevo, disfrutando de su velocidad y combinaciones de puñetazos. Mi habilidad favorita es el golpe de siete lados, que me recuerda al asesinato múltiple del pícaro en World of Warcraft.

Y por supuesto, toca destacar a Kharazim de Heroes of the Storm como representante de la clase. Diría que es casi mi único «curandero» de ese juego y sin duda otro de mis predilectos.

2
Nigromante
Diablo II, III, IV, Immortal

Clases favoritas de Diablo IV nigromante

Quizá la clase mejor valorada de la saga por derecho propio; empezó fuertísimo en Diablo II alzando siervos para que luchen por ti, con un toque de veneno y hueso para darle variedad. A partir de ahí, la tercera entrega apostó por un enfoque más vistoso y agresivo. Si ignoramos que fue una clase de pago (movimiento lamentable por parte de Blizzard), fue una incorporación muy bienvenida.

Para mi sorpresa, es la clase que más he utilizado en el último juego. Lo maravilloso del tema es que he probado todas y cada una de las combinaciones que se me ocurren o veo por Internet. ¡Y todas me encantan! Con pura invocación, lanzando huesos, sombra, enfocándome en lanzas o andanadas de sangre… de la primera a la última, siempre efectivas y divertidas.

Fue el personaje con el que empecé Diablo IV y con el primero que maté a Uber Lilith en solitario, así que el subidón de cariño se acentúa todavía más. Aquí debería mencionar a Xul, el representante de la clase en Heroes of the Storm… Y aunque el personaje ahí está muy bien en el MOBA, admito que no me parece la mejor adaptación de ningún nigromante de la saga.

1
Druida
Diablo II, IV

Clases favoritas de Diablo IV druida

El día que llegó el druida a Diablo II fue uno muy dichoso, ya que se mantuvo durante mucho tiempo como mi clase favorita de la saga. No solo cumplía uno de mis sueños (controlar un licántropo, como hacía en Baldur’s Gate II), también ofrecía más opciones, todas ellas originales e interesantes. Podíamos lanzar hechizos elementales distintos a la maga y convertirnos en hombre-oso, algo bastante rompedor.

Pues bien, Diablo IV tomó todos esos conceptos y los mejoró, ofreciéndonos un buen surtido de combinaciones divertidísimas para utilizar y mezclar, como el licántropo de tormenta o el hombre-oso con hechizos terrestres. Tampoco se olvidaron de compañeros como la liana venenosa o los lobos, volviéndolos vitales y alterando su utilidad radicalmente con objetos legendarios.

Admito que tardé bastante en tomarle el gusto (me absorbió la accesibilidad del nigromante), pero una vez le di oportunidad a sus múltiples posibilidades, descubrí que me gusta tanto el druida de Diablo IV como en su día lo hizo el del II. La única pega es que para las combinaciones más satisfactorias hace falta un equipo muy específico… ¡pero vale la pena!

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