BioWare anuncia su fin, la caída de un estudio legendario
Este mismo miércoles nos llevamos una noticia desagradable al ver que BioWare anuncia su fin, cerrando el estudio y cancelando el proyecto de Mass Effect en el que (en teoría) trabajaban. ¿Qué decir? Estamos ante la confirmación de una muerte que se veía venir desde hace tiempo. El fracaso de Dragon Age: The Veilguard solo lo acabó de matar, eso sí, de la forma más fea posible.
Y a pesar de que hace muchos años que esta no es la BioWare que elevó el RPG occidental a su máximo exponente, sigue doliéndome. Estamos hablando de mi estudio favorito de videojuegos durante años, responsable de sagas legendarias como Baldur’s Gate, Dragon Age, Mass Effect y su encomiable trabajo en la franquicia Star Wars.
De todas formas, hace años que el equipo perdió a miembros tan importantes como David Gaider, cuya marcha prácticamente selló el destino de Dragon Age. Por suerte, Baldur’s Gate estaba acabado y Mass Effect terminó su trilogía con Shepard, aunque Andromeda no acabase de funcionar. Muchos dicen que la caída empezó ahí, pero yo no estoy de acuerdo.
Anthem fue el inicio del fin

Probablemente por insistencia de EA, BioWare se rindió con una hipotética continuación de Andromeda y se puso a trabajar en Anthem. Y siempre lo he dicho, el juego como tal no era malo, pero los títulos online nunca fueron el enfoque del estudio. Lo único que les funcionó en ese sentido se limitó a las opciones online en Mass Effect 3, algo que era un modo adicional y nunca se convirtió en el núcleo de su propuesta.
Con Anthem quisieron crear un Destiny con el toque narrativo de BioWare y por interesante que fuese la propuesta, jamás iba a funcionar. El público objetivo de ambos estilos de juego (RPG para un jugador y shooter-looter) simplemente no es el mismo. Y se lanzaron a la piscina mientras sus dos sagas más exitosas, Dragon Age y Mass Effect, tenían sus respectivas historias en el aire.
BioWare siempre creó RPG maravillosos a nivel jugable, eso es cierto, por mucho que algunos envejezcan peor que otros. Sin embargo, lo que caracterizaba al estudio era su talento para crear historias con decisiones importantes y personajes memorables. Dejar inconclusas las tramas de tus sagas de cabecera y ponerte con un universo online es un plan de lo más absurdo.
Recuerdo que en su época muchísimos fans les desearon suerte con Anthem, pero dejaron claro que no seguirían ese camino. Y quizá a gente como yo, tan apegada al estilo de BioWare, sí estaría dispuesta a «esperar» que volviesen a los juegos que sí sabían hacer. Por desgracia, una buena mayoría del público se desvinculó. A fin de cuentas, si Anthem salía bien, seguirían con él. Y si no, probablemente les tocaría cerrar.
Pobre Dragon Age: Dreadwolf

Las pruebas de que el estudio agonizaba se reflejaban claramente en las múltiples noticias y filtraciones de cancelaciones de su próximo Dragon Age. ¿Cuántas veces reiniciaron el proyecto, cambiando su enfoque, su temática e incluso su estilo jugable? Por no hablar de la insistencia de EA para que fuese un juego en línea, lo cual perturbaría el desarrollo con bastante frecuencia.
Tras a saber cuántos intentos, el proyecto siguió adelante, pero lo hizo durante una etapa en la que este tipo de empresas estaban obcecadas con el activismo social. ¡Y cuánto daño hizo a tantísimas sagas! Se cambió el talento por ideología nociva, la buena narrativa por propaganda anacrónica, y así nació The Veilguard. Para mi absoluta desgracia, y la de cualquier fan de la saga original.
Como conté en mi análisis cuando lo completé, el juego como tal no me parece malo. Lo terrible del asunto es que The Veilguard se traduce en un panfleto político. Y quizá lo peor, ignoraba muchísimos de los conceptos y temáticas originales de Dragon Age. Parece mala idea eso de ignorar pilares que sostuvieron la franquicia durante tres juegos, así como numerosos libros y cómics.
Salvando algún asunto rescatable, como la historia de Solas, The Veilguard acabó de hundir a Dragon Age como saga y a BioWare como estudio. A fin de cuentas estuvo desarrollado en plena era «woke», como la llaman algunos, pero se lanzó cuando muchísimos jugadores estaban ya hartos de dicha ideología. En 2024 estaba en auge el discurso contrario y si me preguntáis a mí, ambos bandos no son tan distintos… pero ese es otro tema.
Valoración de Dragon Age: The Veilguard
BioWare tras The Veilguard
El nicho perdido

Tras el desastre, anunciaron despidos y confirmaron que seguían trabajando en el nuevo Mass Effect, que se sentía tan lejano que casi ni se veía el humo. Por desgracia, a estas alturas, pocos esperaban de verdad dicho regreso y ni los fans más acérrimos del comandante Shepard confiaban en que esa BioWare fuese a hacerlo bien. Solo unos pocos quizá, aquellos que no conocían la catástrofe ocurrida en Dragon Age.
Además de eso, el RPG occidental estaba ya en otras manos. Muchos de ellos son sucesores directos de la vieja BioWare o están muy inspirados en sus juegos, pues a fin de cuentas marcaron una época. Ahora la mayoría de jugadores del género está pendiente de Larian, Owlcat, CD Projekt o incluso estudios irregulares como Blizzard o Bethesda, ¿pero quién confía en BioWare?
Y en realidad resulta obvio que ya no tienen el talento suficiente para destacar en el nicho. Las anteriormente mencionadas superaron con creces a la BioWare moderna y de vez en cuando surgen otros estudios igual de prometedores. Ahí está Rebel Wolves con ese precioso The Blood of Dawnwalker, subiéndose a la competencia. Incluso estudios no tan centrados en el toque RPG, como los responsables de Star Wars: Zero Company.
Hay tantas desarrolladoras y juegos que eclipsarían cualquier intento de un nuevo Mass Effect que, sinceramente, no me extraña su cancelación. Los universos de ciencia ficción estarán cubiertos por la propia Star Wars, el inminente Exodus, varios juegos de Warhammer 40,000 y el nuevo The Expanse de Owlcat. ¿Queda hueco para un mediocre Mass Effect 5? Lo dudo. Y casi mejor que ni lo intenten.
Conclusiones

Me entristece el cierre de BioWare, pero es una muerte que llevo llorando prácticamente desde 2019. Lo único sorprendente fue esa caída tan abrupta, para luego alargarse con años de agonizante incertidumbre sobre el futuro del estudio. En parte, me alegra que cerremos este capítulo de nuestras vidas. Nunca veremos Dragon Age terminar, pero eso debimos asumirlo desde hace tiempo.
A todos aquellos que decidieron estropear BioWare (u otros estudios) con sus políticas, mi petición es que creéis equipos con sagas propias, y lo intentéis ahí. Siempre me parecerá poco respetuoso utilizar universos ficticios ya existentes para introducir mensajes que nada tienen que ver con su temática. Hay que saber situarse, porque se juega con la ilusión y el trabajo de mucha gente.
