GameBlog semanal #279, volviendo al bucle de cien días
¡Bienvenidos al GameBlog semanal, en este caso el #279! El anterior lo tenéis por aquí, si hay curiosidad.
¡Entramos en mayo! Un mes bastante tranquilo para mí en lo que a lanzamientos se refiere. Uno de mis pocos intereses es Alabaster Dawn, que pinta increíble, tal y como os comenté durante el Steam Next Fest. Empieza en acceso anticipado este mismo jueves, pero probablemente prefiera esperar a su versión 1.0. Priorizaré ponerme al día con los pendientes o regodearme en lo que ya tengo.
Hablando de eso, sigo jugando Diablo IV con su reciente expansión y me gustaría publicar algo sobre su historia al detalle. Mientras tanto, alterno eso con una agradecida rejugada a mi GOTY 2025, que me apetecía mucho y estoy disfrutándolo sin reservas.

Videojuego semanal
The Hundred Line -Last Defense Academy-
Creí que 200 horas completando el juego al 100% en Steam serían suficientes para dejarlo reposar mínimo hasta su futuro DLC… ¡pero no pude aguantarme! The Hundred Line cumplió un año y aproveché para darle una segunda vuelta, esta vez en Nintendo Switch 2. Sí, tengo sus dos versiones; es una de esas experiencias que apetece apoyar al máximo.
Mi plan original es completar la «ruta 0» y dejarlo preparado para cuando vea conveniente explorar una de mis favoritas de entre sus cien finales. Imagino que no podré resistirme a rejugar mínimo el final verdadero, porque en su conjunto me parece maravilloso y muy bien escrito. Sin embargo, repasar el resto de rutas y revisar mis opiniones es algo que prefiero hacer con calma, una a una.
Top de rutas The Hundred Line
Repaso de decisiones: camino al final verdadero
Y eso incluye esta primera ruta, la cual me parece muy entretenida y emocionante incluso en mi segunda pasada. Ahora, conociendo todo lo que hay detrás, aprecio todavía más detalles y me fijo mejor en cada personaje. Como siempre digo: rejugar es necesario y valioso si aprecias las historias de tus juegos favoritos. Ahora estoy valorando mejor la genial dinámica entre Kako e Ima, por ejemplo.
Ya sabéis que adoro la saga Danganronpa; es única y tiene sus propias virtudes, alguna de ellas sin estar presente aquí (los debates y juegos de lógica, por ejemplo). Sin embargo, siento que The Hundred Line superó esas obras en calidad general y como juego individual. Ojalá Kodaka y compañía quieran (y puedan) unir ambos universos en algún tipo de colaboración, algún día. Sería increíble.
