Hyrule Warriors: La era del destierro, lo que pudo ser y nunca fue
Hoy toca exponer una opinión como mínimo curiosa por aquí, y es que Hyrule Warriors: La era del destierro era uno de mis juegos más esperados este año. El potencial que tenía me parecía tremendo, pudiendo expandir a lo grande el pedazo de historia que se vislumbró en Tears of the Kingdom. Esa época era perfecta, con personajes interesantísimos como Rauru, Ganondorf o la misma Zelda.
Opinión de la historia de Tears of the Kingdom
Yo le tenía muchas esperanzas, porque en 2022 hicieron un trabajo maravilloso con Fire Emblem Warriors: Three Hopes, y ya el anterior Hyrule Warriors de 2020 apuntaba maneras. Por desgracia y pese a haber disfrutado del que nos ocupa, sentí que no aprovechó todo su potencial. ¿Quizá es fallo mío, que esperaba demasiado de esta entrega?
Desperdicio canon y estrellas inesperadas

Si hablamos solo de la historia, este sería el aspecto que más me chirría. Nunca espero una trama elaborada o personajes complejos en la saga The Legend of Zelda, pero lo que vimos en Tears of the Kingdom tenía demasiado potencial. Sin embargo, me temo que lo visto en ese juego no se expande demasiado, por lo menos en lo que concierne a sus protagonistas.
Zelda y Rauru, los personajes que debían ser protagonistas, no destacan y se quedan en lo más básico. De la princesa esperaba poco, porque en TotK ya se lució, pero el rey de Hyrule quedó muy soso. No destriparé nada por si alguien tiene pendiente el último juego de la saga principal, pero Rauru lo tenía todo para generar conflicto o salir temporalmente del guion. Y se quedó en nada.
Sin embargo, el peor de todos fue Ganondorf y las gerudo por extensión. Nuestro villano principal es planísimo y aquí no tiene excusa, ya que es el que genera este conflicto. La trama lo hace quedar como un idiota, simple y llanamente. Su reinado con las gerudo tenía muchísimas posibilidades, pero el tema se resuelve casi al principio y luego no aporta absolutamente nada. Ni él ni las mujeres de su raza.
En vez de expandirnos ese precioso trasfondo, la trama tiró por otro lado. Los verdaderos protagonistas aquí son un gólem y un kolog, personajes con un papel importantísimo. Lo cierto es que me parecieron muy carismáticos; es un dúo que me encanta y su final es muy bonito. Pero seamos serios: no es a ellos a quienes veníamos a ver. Aun así, fueron una sorpresa agradable y lo único salvable de la historia.
Los guerreros de Hyrule

Una parte bastante importante en los musou es el tema de los personajes jugables y aquí tuvimos una sorpresa que quizá divida opiniones entre jugadores. De los 19 luchadores, solo nueve son «protagonistas» de la propia historia. Los diez restantes son distintos guerreros «anónimos» que representan las razas de su universo: dos hylianos, dos zora, dos goron, dos orni y un par de gerudos.
En mi caso, los considero personajes divertidos de controlar y no tuve problemas con su inclusión. En cierto modo, resultan apropiados para ser los estandartes de tantos «soldados raros» sin nombre que luchan por su reino, lejos del foco que tendrían líderes y protagonistas. En la propia historia, aunque apenas tengan diálogos, van formando un frente unido para defender su tierra.
Además, admitámoslo, es el precio que pagamos por tener un juego «canon». Me gustaron estos personajes, pero no creo superen la posibilidad de controlar a los luchadores que ya tuvimos durante el cataclismo. Quizá habría preferido que se abriesen un par de portales espacio-temporales para reunir a todos los héroes de Breath of the Wild y Tears of the Kingdom.
De todas formas, los propios protagonistas de La era del destierro tienen estilos de combate muy vistosos y temáticos. Los líderes de las razas están a la altura, Mineru y el kolog fueron una gratísima sorpresa. Mención especial a ese «gólem misterioso» siendo el Link de este juego a nivel jugable y el que más me gustó de todos. Pero no podemos controlar ni Sonia ni Ganondorf, algo que me parece terrible.
Musou inexplicablemente limitado

No quiero enrollarme sobre el sistema jugable, por lo menos en lo relacionado al propio combate, que a mí me gusta muchísimo. Aquí implementaron nuevos contraataques para cancelar las acciones del enemigo, mejoraron el uso de artefactos en batalla y elementos, e implementaron combinaciones de técnicas duales que son maravillosas. Eso sí, hay muy poquitas únicas y casi todas las abarcan Zelda y el gólem.
Combatir en si funciona muy bien y es entretenido, pero hay algo que me llamó la atención de La era del destierro: sus batallas tan limitadas. Dejando a un lado la gran cantidad de escaramuzas secundarias, que son cortas y lineales, no tenemos grandes escenarios en la historia principal. Y me refiero a esas multitudinarias fases de batalla de todo musou, con diferentes eventos que obligan a redistribuir a nuestros luchadores, dándole un toque estratégico al juego.
Aquí los combates de la historia principal no tienen nada especial más allá de seguir el camino y eliminar monstruos hasta el final. Quizá lo hicieron para promover el uso de técnicas duales entre personajes, pues apenas necesitamos dividir a nuestros luchadores. Pero eso, viniendo de anteriores musou y especialmente con el magnífico Dynasty Warriors: Origins a sus espaldas, es un enorme bajón.
Mis sensaciones al inicio fueron muy positivas, porque se juega bien y es muy fluido. Sin embargo y pese a continuar siendo divertido, según avanzas en la trama, las batallas no evolucionan al mismo ritmo. Los únicos que se desarrollan son los personajes, que adquieren nuevas técnicas y combos espectaculares… pero ni los monstruos, ni los escenarios ni sus jefes se sienten muy inspirados a la larga.

Valoración final
70/100
Aunque haya disfrutado de este Hyrule Warriors, está claro que tengo varias quejas al respecto. Debía expresarlo; no me quito la sensación de que esto se quedó a medias. No lo siento como el gran juego que parecía que podía ser, tanto por la premisa como por sus horas iniciales. Fue un divertido y entrañable complemento para Tears of the Kingdom, y no aporta mucho más.
Llevo unas 35 horas en el momento de escribir esto… ¡y estoy sin nuevas batallas que librar! Solo me queda repetir unas cuantas para conseguir materiales, evolucionar a ciertos personajes y poco más. El mapa al principio parecía abrumador con tantos iconos que van aparecen y el recuerdo que tenemos de lo vivido en La era del cataclismo. Sin embargo, el contenido aquí no da para tanto.
Parece que continuarán añadiendo novedades con actualizaciones gratuitas e imagino que tendrá pase de expansión, pero de salida se queda algo corto en varios sentidos, por lo menos para el género al que pertenece. Quizá sea la sombra de títulos recientes, pero ya en Fire Emblem Warriors: Three Hopes (de 2022) vimos el perfecto ejemplo de que podrían haber hecho mucho más y mejor.
Una historia mediocre al expandir la parte canon, la ausencia de Ganondorf en el plantel jugable, un bajón en la escala de sus batallas… Sí, el juego me gustó, pero también me decepcionó por mis altas expectativas. Habría preferido que gozasen de libertad creativa para crear algo «no-canon» y llenarlo de «fanservice» con viejos y nuevos protagonistas. Quizá, para la saga Zelda, ese es el camino correcto.
Mis personajes favoritos de Hyrule Warriors: La era del cataclismo
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