Final Fantasy X en 2026, analizando el mejor juego de su saga

¿Cuánto llovió desde la salida del juego base en PlayStation 2? ¡Pues nada menos que 25 años! Me apetecía celebrar su aniversario con algo que a día de hoy parece ya absurdo: analizar Final Fantasy X en pleno 2026. Muchos afirman (me incluyo) que este es el mejor juego de su saga, o mínimo de los mejores. ¡Y nunca me paré a valorarlo al detalle!

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Eso es justo lo que haremos aquí. Separándolo en distintas secciones, dejaré mi opinión de cada apartado del juego aprovechando ahora que lo tengo muy fresco. ¿Dará la talla incluso a día de hoy? Seguro que muchos os imagináis mi respuesta final, pero vamos paso a paso. Primero me centraré en los temas jugables, que ahí tranquilos, estarán libres de destripes argumentales.

No obstante, profundizaré un poco cuando lleguemos al par de secciones dedicadas exclusivamente a su historia. Evitaré desvelar nada trascendental, pero sí habrá algún dato que quizá prefiráis evitar si sois neuvos. ¡Tenedlo presente antes de leer!

Apartado audiovisual: ¿controvertido en remasterización?

Debemos empezar por lo obvio y es que sí, estamos ante un juego antiguo, por mucho que haya recibido su revisión de alta definición. De hecho, los cambios en los modelos de personaje respecto a su primera versión siempre fueron polémicos y puedo entender el motivo; opino que algunos rostros lucían mejor antes. Sin embargo, dejando la nostalgia a un lado, sigue viéndose muy bien y aguanta genial el tipo.

Me encanta el estilo artístico que eligieron para Final Fantasy X, porque a primera vista parecería de los más alegres y vivos debido al diseño de personajes y escenarios. Sin embargo, la temática del juego ofrece un maravilloso contraste que le sienta genial y encaja perfecto con la hipocresía del dogma que rige su mundo. ¡Evitaré entrar en detalles, por si todavía no lo jugasteis!

El caso es que la aventura rebosa personalidad en lo visual y está completamente a la altura en el sonido. Quizá no sea mi Final Fantasy favorito en cuestión de banda sonora, pero tiene muchísimas piezas memorables que quedan grabadas para siempre. Desde el mítico Otherworld de la introducción, pasando por el Himno del Orador y tantas otras melodías que escuchamos a lo largo del juego.

Recordemos también que este fue el primer título que nos llegó con voces en los diálogos. Para mí, el gran fallo de la remasterización es que continúa impidiéndonos elegir el idioma de las voces, a no ser que lo juguemos en PC y trasteemos con herramientas ajenas. Pese a ello, reconozco que me conformo con las actuaciones en inglés. Tidus me encaja genial, por ejemplo, y se agradece el nivel de calidad general.

Exploración: la linealidad bien planteada

Final Fantasy X en 2026Tidus Zanarkand

Existan algunos detractores de los juegos «pasilleros» y sí, Final Fantasy X es uno de ellos en gran parte de su trama principal. Su linealidad no es negativa, todo lo contrario: favorece la necesaria inmersión narrativa en el viaje de Tidus y compañía. El ritmo de misterios, revelaciones y evolución de sus personajes está muy bien llevado y le perjudicaría un diseño abierto en la aventura.

De todas formas, el camino ofrece los suficientes desvíos con tesoros, secretos y escenas adicionales como para ofrecer variedad y recompensar al jugador curioso. Si solo vamos hacia delante sin más, podemos perdernos momentos con personajes como Luzzu y Gatta, conversaciones interesantes en las ciudades o datos curiosos que dan credibilidad a ese mundo.

En mi opinión, esta estructura funciona mucho mejor que en los juegos antiguos, donde los desvíos tempranos por el mapamundi solo ofrecen una falsa sensación de libertad que suele traducirse en pérdidas de tiempo. Si no conoces la saga o los JRPG clásicos en general, lleva a una más que comprensible frustración. En ese sentido, creo que Final Fantasy X hizo un trabajo perfecto de accesibilidad.

Aun así, como es habitual en la marca, llegados a cierto punto el juego ofrece libertad para viajar a los diferentes rincones de Spira para explorar, completar eventos extra y profundizar en el trasfondo de su mundo. Las actividades son muy variadas y proponen los suficientes desafíos como para satisfacer al jugador completista.

Retos extra: una de cal y otra de arena

Final Fantasy X en 2026 Yuna Hermanas Magus

Aprovecho el tema anterior para enlazar directamente con esas actividades que pueden hacerse antes del final del juego y donde residen sus retos más duros. Aquí tengo sensaciones encontradas, porque buena parte de ellos me parecen disfrutables, pero otra generosa porción me resulta aborrecible. En realidad, solo llegué a completar el 100% una vez y nunca tuve ganas de repetir.

Empezando con lo bueno, tenemos los eventos adicionales en los que encontramos al resto de eones de Yuna, que me parece la parte más entretenida y disfrutable. Además de las nuevas invocaciones, hay historias interesantes que descubrir ahí, como profundizar en los orígenes de Ánima, averiguar qué ocurre en la cueva de Yojimbo o completar los combates de Belgemine.

En la escala intermedia estaría obtener las mejores armas para cada personaje. Ahí encontramos de todo: pruebas que requieren dedicación al estilo la carrera de chocobo en la Llanura de la Calma o la caza de monstruos, y tareas odiosas como esquivar doscientos rayos para obtener el dichoso emblema de Venus. No es necesario conseguir todas las armas, pero si eres completista… ¡sufrirás!

Y acabo con la peor tarea: derrotar a los Eones Oscuros. La subtrama no está mal y en cierto modo resulta interesante, pero completarla requiere que entrenemos a nuestros personajes hasta el máximo de sus capacidades. Incluso lográndolo, las batallas resultan frustrantes y excesivamente largas, así que lo considero uno de los extra más tediosos de la saga. A no ser que utilices «trucos», claro.

Progresión: el Tablero de Esferas

Final Fantasy X en 2026 Tidus Tablero de Esferas

Escuché todo tipo de opiniones sobre la subida de nivel de Final Fantasy, que consiste en desbloquear habilidades y potenciadores con cada personaje en un amplio tablero. Al principio, para quien no lo conozca, quizá le cueste orientarse con dicho sistema. Más todavía teniendo en cuenta que el juego ofrece las opciones de usar el «básico» o el «avanzado», algo que no puedes cambiar a posteriori.

De todas formas, superada la impresión inicial, lo considero una mecánica de progresión bastante correcta y funcional. El tablero básico ofrece un camino específico para cada personaje, que adquirirá un rol muy marcado en batalla. Si queremos personalizarlos un poco podremos hacerlo utilizando esferas especiales, que obtendremos avanzada la partida.

Por su parte, el tablero avanzado es en esencia lo mismo, pero con una libertad inicial mucho mayor para que nuestros héroes se potencien a nuestro gusto. Para mí, la gracia es que cada héroe tenga su papel «canónico» en combate, así que siempre recomiendo el básico. El avanzado refresca un poco la fórmula y está bien, pero siento que debieron ofrecer una sola alternativa para no liarnos innecesariamente.

En el resto de aspectos y si ignoramos la titánica tarea de los Eones Oscuros, el juego está bien equilibrado en su aventura principal. Siempre que no huyamos de demasiados combates y utilicemos a todos los personajes, estaremos a la altura del desafío. Eso sí, existen ciertos «caminos de entrenamiento» repetitivos como el de Miihen o Djose, con muchas batallas aleatorias que a veces apetece ahorrarse.

Combate: el clásico sistema de turnos

Aunque Final Fantasy experimenta con distintas fórmulas de turnos activos o la acción en sus últimos títulos, la décima entrega es puro combate por turnos. El juego es honesto en ese punto, mostrando el momento de atacar de rivales y aliados, dando lugar a moldear la estrategia a nuestro ritmo. Esto es algo que se potencia gracias a la posibilidad de cambiar entre personajes en pleno combate.

Para mí, es un sistema que funciona a las mil maravillas. Pierde emoción e impacto cuando te conoces la aventura, como toda propuesta de turnos estática, pero aguanta bien el tipo incluso a día de hoy. Es gran parte del motivo por el que este juego es tan accesible,; consiguieron que se sintiera justo en el desafío, variado por los roles de los luchadores y ágil en el ritmo general.

Es una aventura con una generosa cantidad de jefes con distintas mecánicas para que superarlos nunca se sienta repetitivo y, prescindiendo de guías, siempre estará presente la tensión para adaptarse a cada uno de ellos. Tengo recuerdos maravillosos de mi versión más joven intentando ganar cada combate e intercambiando anécdotas con mis amigos sobre el tema.

Además, debo destacar el sistema de invocación mediante Yuna, que permite sumergirnos mejor en su rol de invocadora. Aquí no solo llamaremos al eón para un super-ataque; lo controlaremos, decidiendo cuándo atacar, lanzar magia, defendernos o acumular energía para la habilidad definitiva. No está tan explotado como me hubiese gustado, pero se utiliza muy bien en ciertas partes de la aventura.

Historia: el peregrinaje de Yuna

Final Fantasy X en 2026 Yuna Kilika envío

Llegamos a la parte de los destripes ligeros; si no habéis jugado, ¡cuidado a partir de este punto! La trama de Final Fantasy X podría tildarse de básica en un primer vistazo, pues se centra en el viaje de una invocadora por los distintos templos, entrenando sus habilidades hasta llegar al reto final y salvar el mundo. Una estructura clásica del JRPG que se utiliza como base infinidad de veces.

Lo que potencia la narrativa es que vivimos esa historia desde la perspectiva de Tidus, alguien ajeno al mundo de Spira. Acompañándolo en su ignorancia, descubriremos la cultura de Spira, la forma de pensar de sus gentes y los misterios que esconde la dominante religión de Yevon. Gracias precisamente a ese protagonista, la historia resulta sencilla de seguir y empatizaremos fácilmente con cada situación.

En lo personal, me parece una obra maestra por lo bien contado que está y la forma en que cada secreto desvelado encaja con las actitudes de todos los personajes que conocemos a lo largo del juego. No hay nada al azar en la espiral de muerte que es Spira y está llena de referencias a problemas sociales muy reales que, por desgracia, abundan en nuestro propio mundo.

Por supuesto que su historia no sería tan buena sin sus personajes principales. Tidus y Yuna son los protagonistas indiscutibles, pero cada uno de sus acompañantes tiene importancia y contribuye a la narrativa de una u otra forma. Nadie se queda atrás y justo por eso, llegar al final genera esa sensación agridulce que se siente tan satisfactoria.

Los villanos: ¿nos falta un Sephiroth?

Final Fantasy X en 2026 Seymour Guado

Una de las críticas negativas más famosas sobre el juego está centrada en Seymour Guado, uno de los antagonistas de la aventura. Suele ponerse en el mismo escalón que otros villanos como Sephiroth, Kuja o Kefka, solo para infravalorarlo en dicha comparación. Debo aclarar algo y no es la primera vez que lo hago: Seymour no tiene el mismo rol que esos personajes.

El «villano» de esta aventura es bastante más complejo y no está representado en un personaje como tal. Aquí entra en juego el ciclo eterno donde una serie de ideas, mentiras y toda una estructura religiosa domina a sus habitantes, de la que ciertos individuos se aprovechan. Derrotar al «mal» de Spira es más complicado que vencer al antagonista en combate. Requiere que nuestros héroes acepten verdades incómodas y tengan el valor de enfrentarse a ellas.

De hecho, Seymour es un personaje trágico que ejerce tanto de verdugo como de víctima en el sistema de Spira. Él participa de ese ciclo enfermizo, pero también busca erradicarlo a su manera. Al final, se trata de un producto más del mundo en el que vive. Quizá sea el antagonista más vistoso por su aspecto y papel en la trama, además de sus múltiples enfrentamientos, pero ni mucho menos es el rival principal.

Al final Seymour, Sinh y la propia doctrina de Yevon forman parte de un problema mayor que nuestros protagonistas deben afrontar. Y lo hacen a través de sus experiencias, abriendo los ojos, creciendo como individuos y apartándose del camino que se supone que debían recorrer para seguir el suyo propio. Esto no es ni mejor ni peor que otras propuestas narrativas de villanos de la saga: solo una más, y bastante buena.

Conclusiones

Final Fantasy X en 2026 Tidus Yuna

Pues sí, continúo considerando Final Fantasy X el mejor juego de su saga. No es perfecto, como ninguno, pero para mí es el que más se acerca y siempre será uno de mis indiscutibles juegos favoritos de la historia. No sabéis lo mucho que disfruto cada vez que vuelvo, ¡y ya ni llevo la cuenta de las veces que he completado esta aventura! Por cierto, sí, la puntuación para mí sería un 10 sobre 10.

Querría hablar un poco más de otros temas sin cortarme con los destripes, como la increíble evolución de Wakka, la maravilla del personaje de Auron o tantos otros temas interesantes que pueden discutirse sobre este juego. Si me corto al hacerlo es, porque como ocurre con otras cosas, siento que son temas que se han discutido hasta la saciedad. Pero quizá nunca sobra y por eso, de vez en cuando, me aventuro.

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