Inicio de Midnight, sobre la nueva historia de World of Warcraft

Va tocando dar mis impresiones de la nueva expansión de World of Warcraft: Midnight, que me gusta ofrecer ese primer vistazo tras superar la campaña inicial y ver la deriva en la que nos lleva antes de la banda. Debo decir que, aunque no me tiene tan emocionado como antiguas expansiones, sí me gusta más que el principio de The War Within.

Impresiones The War Within
Opinión completa The War Within

Es fácil compararlas, porque Midnight es muy continuista en temas jugables y ofrece una estructura similar. Sin embargo, mientras la anterior centraba mucho su atractivo en su mundo y la presentación de nuevas ambientaciones a través de secundarias, aquí se hizo mayor enfoque en la campaña principal. Todo ello sin dejar de lado lo secundario en sus nuevas zonas, por supuesto.

Más allá del pulido de las mazmorras en las profundidades, los nuevos sistemas del mundo abierto como las presas o la mecánica opcional del «housing», lo puramente jugable no evolucionó demasiado. Por ello y si me lo permitís, centraré la crítica en su historia, que es lo que me sumergió un poco más en la propuesta. ¡Ojo SPOILERS del inicio de Midnight!

El regreso a Quel’thalas

Inicio de Midnight World of Warcraft arte promocional Xal'atath Lor'themar

Mi parte favorita es la primera, sin duda. Siempre aprecio el trabajo de renovación y potenciación de viejas zonas como ocurrió de forma masiva en Cataclysm, así que agradezco el trabajo en territorio de los elfos de sangre. ¡Es una de mis razas favoritas, así que estoy encantado! Volver a Lunargenta y recorrer el bosque de la Canción Eterna fue todo un placer. Un tramo reminiscente de otra época.

Y no solo lo digo por la zona o los elfos en si. En Midnight, la Alianza y el ejército de la Luz se unen a la defensa de Lunargenta, estableciéndose ahí y provocando las tensiones que debían estar presentes. Si bien estamos en etapa de alianzas, consejos y amistad ilimitada (y ahí seguimos, no os engañéis), se agradece mucho el choque de culturas e ideologías. Eso es lo que fue siempre World of Warcraft.

El tema de la Alianza se toca de forma superficial, quizá para que nadie se ofenda. Sin embargo, en lo que sí se regodean es en el ejército de la Luz, una de las claves principales de la expansión. Tenemos escenas de tensión entre los miembros de dicho grupo y ciudadanos que no comulgan con su presencia. Incluso vemos intentos de arresto hacia brujos o ren’dorei.

Ignoro hasta qué punto explotarán el enfrentamiento entre la Luz y el Vacío o de qué forma explorarán el acercamiento radical de «los buenos» en su lucha contra «el mal». Se trata de un tema necesario a día de hoy y justo por eso me gustó verlo reflejado en el juego. La forma en que una buena causa llevada al extremo se desvía, en la ceguera de sus supuestos representantes y que, simplemente, nada es tan sencillo como para esgrimir argumentos totalitarios.

Arator, representando la nueva generación

Inicio de Midnight World of Warcraft Arator Liadrin

Sé que la elección del casi protagonista de Midnight (por lo menos de inicio) es polémica, pero yo estoy a favor. Primero, porque Alleria y Turalyon son una pareja muy interesante independientemente de lo bien que te caigan. Y bueno, ¡este es su hijo! Aunque ya esté crecidito, vive en una generación muy distinta y sus padres no se sienten cercanos ni son un gran ejemplo a seguir.

Arator carece de esa dilatada experiencia en la guerra, por lo que es incapaz de conectar con su obsesión con el deber y la incapacidad de dejar de luchar. Es sencillo empatizar con él por su situación, pero también somos capaces de notar la hipocresía involuntaria en el hecho de juzgar a sus padres sin el contexto adecuado. Eso sí, aunque ambos son cuestionables en su moralidad, aquí se centran en Turalyon.

Los seguidores de la Luz están radicalizándose, algo que no es nuevo en Azeroth y nos adelantó la misión del Draenor alternativo con Yrel. Esto involucra a Arator, ya que es un paladín y siente la ira de la Luz en sus propias carnes. Sí, quizá la escena en él queda un poco forzada, pero nos sirve para entender lo que está pasando con Turalyon.

Su padre y el ejército de la Luz están plenamente sumergidos en su misión y empiezan a validar sacrificios en beneficio de cumplir objetivos. Pierden progresivamente la «humanidad», endureciéndose en su inmisericorde lucha contra el Vacío. Es algo que más adelante veremos mejor reflejado en Lothraxion, pero el padre de Arator no está ya lejos de ese nivel.

«Hijo, hay cosas que son irredimibles.»

El inesperado protagonismo de Alonsus Faol

Inicio de Midnight World of Warcraft Turalyon

«La Luz se canaliza a través de la fe y la convicción. Aunque estén desviadas.»

Si bien agradecí que la situación nos trajese de vuelta a secundarios como Velen, Taelia Fordragon o Faerin Lothar, lo que no esperaba era el buen papel de Alonsus Faol. El sacerdote no-muerto intenta hacerse cargo del pesar del joven Arator y más allá del fracaso de su plan, creo que consigue mostrarnos un punto de vista interesante de la situación.

La lección de Alonsus a Arator consiste básicamente en demostrar que todos, incluido su padre, suelen partir con buenas intenciones al iniciarse en la causa de la Luz. Con ejemplos de héroes del pasado, vemos que muchos empezaron de forma genuina y bondadosa incluso en tareas más mundanas, aunque luego acabasen obligados a esgrimir su martillo de guerra.

Al final, es el tiempo y las experiencias los que tuercen a los servidores de la Luz, igual que la instrumentalización de su fe para motivar una causa egoísta. El ejemplo más negativo reside en la Cruzada Escarlata, pero el moderno y forjado en el campo de batalla, lo tenemos en el ejército de la Luz. No es lo mismo defenderse del enemigo con la experiencia de Arator, que el punto de vista de un veterano de mil conflictos como Turalyon.

Y eso es lo que me gustó de la lección de Alonsus. Pese a ser muy válida, certera y valiosa, no sirve para arreglar la relación entre Arator y Turalyon. Sin embargo, le otorga al chico mayor contexto de la situación para prepararse de cara sus propios dilemas, unos que seguro le tocará afrontar en el futuro. No podemos cambiar lo sucedido, pero sí la forma en que nos sentimos al respecto.

«La Luz puede dar poder a sus seguidores, pero la moral y la ética de esta fuerza provienen de nuestro interior.»

Harandar y el hueco para la nueva raza

Llegamos al que, para mí, es el «punto débil» de la campaña principal. Y no lo digo porque los Haranir estén mal, tienen un trasfondo interesante. Aun así, siento que ese estilo de raza lo he visto ya unas cuantas veces. Me ocurre un poco como con los enanos pétreos, que encajan en Azeroth, pero me interesa más profundizar en lo que ya tenemos.

Una de las flaquezas de la parte de Harandar es lo apresurado de la unión de los Haranir a la causa. Quizá sea por incluir la raza jugable. A nivel narrativo no se siente realista que una gente tan recluida tarde tan poco en suavizar sus recelos, por mucho que tengamos a Orweyna de nuestra parte. En mi opinión, debimos empezar a trabajar con la raza en su conjunto desde The War Within.

El caso es que ahí están, escritos de aquella manera, aunque tampoco me quejaré demasiado al respecto. Hubiese preferido algo parecido a los nerubianos, cuya gestión me gustó bastante más en la anterior expansión. Aquí, de momento, veo Harandar como algo transitorio o un pequeño receso antes de continuar con la verdadera trama.

¡Por loh Amani!

Y así es como llegamos a Zul’aman con los trols Amani, cuyo conflicto con los elfos tiene todo el sentido. La disputa territorial enraizada en el pasado sigue presente y la representa el bueno de Zul’jan, mientras que quienes desean evitar que el pasado los condicione tienen su campeona en Zul’jarra. Son conceptos básicos, pero coherentes. Ambos son nietos de Zul’jin, para darle más salsa al asunto.

Siento que el camino recorrido por Zul’jarra para suavizar su agresividad y acercarse a los Loa está algo forzado, conectando demasiado con la nueva época pacifista de World of Warcraft. Aun así, el resultado es factible a largo plazo y disfrutamos de una elfa veterana para acompañar dicho desarrollo: Liadrin. El valor de la paladina para adentrarse «a solas» en Zul’aman es digno de mención.

A pesar de la brevedad de la trama, creo que gestionaron bien la relación de Liadrin y Zul’jarra. La trol es más joven y pese a su actitud, está abierta a nuevas ideas. En cuanto a la elfa, tiene batallas y decepciones encima. Me gusta que admita no ser capaz de perdonar a los trol por su pasado. Pero alguien como ella puede mirar hacia delante y pensar en el futuro.

Sin ser brillante y pecando de sentirse algo repetitivo en el tema de cada Loa, la trama en Zul’amanestuvo bien. Me gustaron las conversaciones opcionales entre sus protagonistas, en especial porque aprecio las intervenciones y el nuevo protagonismo de Liadrin. También opino que Zul’jan, anclado en el pasado y con la tirante relación con su hermana, tuvo buen papel y potencial para el futuro… si lo aprovechan.

A Lothraxion se lo llevó la Tormenta

Inicio de Midnight World of Warcraft Lothraxion Alleria Decimus

La última parte me dejó sensaciones mixtas, porque efectivamente, me gusta bastante el área de Tormenta del Vacío, con el protagonismo de los ren’dorei y su impredecible líder. Por desgracia, Lothraxion también me gustaba, le veía potencial para ser un rival muy digno de la expansión… Y quedó como algo fugaz resuelto en una mazmorra, similar a Devos en Shadowlands.

En este tramo volvemos al conflicto con los actos radicales del ejército de la Luz encarnados en Lothraxion, alguien brusco y agresivo, pero al que podemos entender por su dilatada experiencia. No le falta razón en su recelo ante las artimañas de los seres del Vacío. De todas formas, vemos que está dispuesto a sacrificar toda Lunargenta si es por erradicar al enemigo.

Me pareció un conflicto emocionante sin una respuesta fácil, como suele sugerir el inocente buenismo de Arator. Creí que la presencia de Alleria, alguien al tanto de esos extremos, serviría para apaciguar o aplazar el conflicto final con Lothraxion. Por desgracia y una vez más, la hermana de Sylvanas me decepcionó con su hipocresía, llevando la batalla hasta las últimas consecuencias.

Alleria es un personaje difícil de valorar para mí. Me falta contexto sobre ella, porque todavía no leí sus novelas e ignoro si lo acabaré haciendo. Teniendo en cuenta lo visto en el juego y en el libro de Sylvanas, me parece un personaje bien escrito, pero bastante hipócrita y un poco repetitivo a estas alturas. Agradezco que su protagonismo en Midnight se rebaje; va tocando darle cierre o aparcarla un poco.

Conclusiones

Inicio de Midnight World of Warcraft Xal'atath cinemática

La historia acaba justo cuando aparece Turalyon y yo quería ver ese dilema de Arator y Alleria para contarle que mataron a su milenario compañero al seguir las directrices de un bicho del vacío que acababan de conocer. En cualquier caso, nos deja con ganas de más y espero fervientemente que no desaprovechen el potencial de ese conflicto.

En resumidas cuentas, Midnight tuvo un inicio entretenido con buenos temas en su historia, un breve retorno a las viejas tensiones y problemas cuya resolución no deberían dejar a nadie indiferente. La batalla entre la Luz y el Vacío es algo que sabíamos que estaría ahí y agradezco que no pinten el lado luminoso como perfecto e inmaculado. Le da profundidad y credibilidad a la trama.

Respecto a los personajes, por mucho que a los veteranos nos guste ver a nuestros viejos habituales, está bien darle paso a nuevas caras que crezcan con nosotros y tomen su merecido protagonismo. Con Xal’atath salió bien y aquí veo a dos héroes (Arator, Zul’jarra) y un potencial villano (Zul’jan) que deberían seguir trabajándose, por lo menos para el propio Midnight.

Veremos qué tal avanza. Ignoro si seguiré cubriendo la historia a medida que se actualice o lo dejaré para la reseña final, porque hay demasiado a lo que jugar como para centrarme en un MMORPG. Aun así, se intentará… si es que vale la pena.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *