Rover y Aemeath en Wuthering Waves 3.1, la soledad del héroe
La última actualización 3.1 de Wuthering Waves fue buenísima en varios aspectos, especialmente en su historia, con el gran protagonismo de Rover y Aemeath. Y no lo digo solo por su calidad narrativa, manteniéndose interesante de principio a fin. Es que la llenaron de canciones, cinemáticas e incluso una sección estilo anime preciosa. ¡Una mejora sustancial del inicio de la 3.0, que ya apuntaba maneras!
Wuthering Waves 3.0, introducción de Laha-Roi
Algo que valoré muchísimo de la trama es que no se centra solo en resaltar a la nueva resonadora, Aemeath. De hecho, se esforzaron en destacar a Rover al mismo nivel, dándonos uno de los tramos clave para entender al protagonista y su relación más personal hasta la fecha. Hoy hablaré de eso, así que si no habéis jugado todavía la primera parte del 3.1, ¡alerta SPOILERS!
El héroe de todos

«El hecho de que decidiera actuar así, incluso sin mis recuerdos… prueba quién soy. Alguien que no puede estar de brazos cruzados mientras el Lamento causa sufrimiento. Este mundo es realmente importante para mí.»
Igual que le ocurre a muchos protagonistas, en especial los que pretenden representarnos dentro del juego, Rover siempre es el héroe que resuelve la situación. Sin embargo, poco a poco, Wuthering Waves fue definiendo al personaje y separándolo de ser un simple «avatar». Arrancó de verdad en el arco de Cartethyia, pero fue con Phrolova que empezó a distinguirse de verdad.
Phrolova, el gran acierto del 2.5
Gracias al punto de vista de Aemeath, confirmamos del todo el complejo de héroe de Rover, aclarándonos que está aquí cumpliendo la misión que le encomendaron. Y más allá de «las órdenes», está en su naturaleza ser alguien altruista, protegiendo Solaris y salvando a quien lo necesite. Es lo que lleva haciendo desde que lo conocemos, incluso sin recordar que ése era precisamente su objetivo.
Con el contexto que nos da la 3.1, podemos repasar la trayectoria de nuestro protagonista y confirmar esa dinámica. Rover va de un lado a otro resolviendo problemas y, aunque en parte lo hace porque obedece la estructura de este tipo de juegos, se agradece que le den motivos más sólido que el de «ser el protagonista».
También contribuye el hecho de que Rover ni siquiera sea de ese mundo. Es alguien diferente y especial que vino de otro lugar, detalle que ayuda a que nos creamos que sobresalga constantemente. El héroe que controlamos hasta ahora fue forjando su nueva vida con la experiencia que le vimos adquirir, ¿pero qué hay de su versión anterior, la que no conocemos?
Rover del pasado

«No estoy triste, es solo que… Bueno, supongo que extraño mi tierra natal. No puedo volver.»
Uno de los misterios clave de la historia siempre fue la identidad de Rover, quién era antes de renunciar a sus recuerdos y porqué lo hizo, entre otras cosas. Son respuestas que imagino llegarán a lo largo de futuras actualizaciones, pero aquí tuvimos un buen vistazo de algo importante: su lado humano. Porque sí, lejos de ser un héroe imbatible, nuestro protagonista tenía momentos vulnerables y se sentía solo.
A través de los ojos de una joven Aemeath, vemos que Rover siempre priorizaba su objetivo de salvar el mundo, pero también sufría por echar de menos su hogar. No solo eso, descubrimos que intentó volver aunque fuese un momento, pero sus ¿superiores? rechazaron la idea al considerarlo «innecesario». Dicho de otro modo, quienes enviaron a Rover a Solaris lo veían como una herramienta que debía cumplir su propósito. Sin distracciones.
Y a pesar de todo, nuestro protagonista se tragaba sus sentimientos y seguía firme en su misión. Como narra Aemeath en el cuento del gato y su caja, todos se benefician del héroe, ¿pero quién mira por el propio Rover? Si nos fijamos, aunque algunos personajes sí intentaron acercarse, en general sus problemas se resolvían y luego seguían adelante con su vida, dejándolo marchar.
Cualquiera con cierto nivel de empatía puede ver lo injusto de la situación. Y eso es lo que hace Aemeath, más motivada todavía por el hecho de que Rover es importantísimo para ella. Fue quien la salvó y cuidó, dándole alegría a su vida. Es obvio que desease hacer algo al respecto. La chica del momento, a diferencia de la mayoría, tenía el conocimiento y las herramientas para hacerlo. Y no iba a pedir permiso.
Aemeath al rescate

«Quería volver a casa, pero nadie lo recordaba. La caja estaba cerrada, y quienes lo metieron dentro le habían dado al espalda.»
Aemeath parece ser la única que conoce en parte la situación personal de Rover y lo ve como una persona normal. Extraordinario, sí, pero no invencible; tenía días malos, su deber le pasaba factura y echaba de menos su hogar. La mayoría veía al protagonista como el héroe que siempre vencería, sin entender que también podía ser vulnerable… pero no ella, menos todavía tras convivir un tiempo.
Es increíblemente complicado ayudar a una persona tan altruista como Rover, por lo que Aemeath tuvo que actuar por su cuenta y sin esperar aprobación o sabía que su amigo lo rechazaría. Es una de mis partes favoritas de este tramo de la historia; en Wuthering Waves vimos a muchos héroes, pero ninguno que actuase como tal exclusivamente por nuestro protagonista.
Si bien Aemeath valoró y apreció Laha-Roi y a su gente con el tiempo, está claro que hizo lo que hizo por Rover. Para quitarle un peso de encima, aligerando la enorme carga del protagonista y en última instancia, para imitarlo y que también esté orgulloso de ella. Me encantó porque la frase de «salvar al mundo» de Aemeath no era un simple cliché: lo hizo inspirada por Rover y también en su beneficio.
Me gustó mucho que esta vez (por lo menos de momento), Rover no pudiese hacer nada por evitarlo. Las acciones de Aemeath salvaron Laha-Roi, pero también tuvieron consecuencias: su «muerte». Por una vez está bien que el protagonista se vea incapaz de resolver la situación él solo. Sé que probablemente Aemeath «reviva» con la brizna de esperanza que dejan caer al final y todo se resolverá para bien… pero ahora mismo les quedó un personaje magnífico.
«Solo yo puedo hacerlo. Tenía que ser yo. Al igual que Rover, no puedo dar la espalda a una responsabilidad como esta.»
Conclusiones

Uno de los mejores tramos en la historia de Wuthering Waves y quizá de los más importantes. Aemeath parece de los personajes más cercanos a Rover y, gracias a su parte de historia, pudimos ver la parte humana y vulnerable de nuestro protagonista. Sí, es el héroe del juego y seguirá siéndolo hasta el final, pero está muy bien que disfrutemos de cierta complejidad en su personaje.
Estoy encantado con la decisión de potenciar el papel de Rover en la historia; antaño era de los puntos débiles y están convirtiéndolo en todo lo contrario. Y lo hacen de una forma que, en retrospectiva, queda incluso bien con lo ya vivido. Todavía hay mucho que descubrir; aquí vimos una parte más personal, pero quizá sepamos más de su lado pragmático en el próximo parche con Luuk y el plan que ambos tenían.
En cualquier caso, me alegra que la calidad narrativa de la tercera gran versión esté siendo tan alta. Ojalá no decaiga y esté igual o mejor que la época de Rinascita, porque de esa forma estaremos ante otro gran año para esta aventura. Nunca me imaginé cubriendo tanto tiempo un título «gacha», pero aquí me tenéis… Lo merece, por lo menos hasta ahora, ¡que ya es bastante!
