Code Vein II, el cuestionable regreso de los Resucitados
Hoy vamos con un juego complicado de valorar que me generó sensaciones muy distintas desde que se anunció y se acentuaron al tenerlo en mis manos. Code Vein II propone una nueva aventura de estilo souls similar al primer título, pero desligado de su historia y estructura jugable al apostar por el mundo abierto. Y ese fue un cambio que no nos salió gratis.
Quería dejar mi opinión detallada sobre la experiencia en sus distintos apartados, porque este es uno de esos casos difíciles de resumir. Code Vein II es sumamente imperfecto y me quejaré de varios aspectos del juego. Aun así, es imposible negar que me ha gustado en términos generales. Empezaremos por lo malo e iremos escalando…
Sí, le faltaba un buen pulido

Lo peor del juego es la forma en que salió, con un rendimiento muy pobre en consola e incluso PC, algo que puedo comentar porque lo probé en ambos sistemas. Al final me decanté por la versión de Steam, ya que ahí no daba tantos bajones en plena acción… pero seguían estando ahí. Es algo mucho más notorio en las secciones de mundo abierto, tanto explorando como combatiendo.
La reciente actualización parece suavizar ese fallo y espero que continúen trabajando para perfeccionarlo, pues es molesto en un juego de acción desafiante. Y es que a esos tirones ocasionales se suma la cámara, siempre tan rebelde, que durante el fijado de enemigos nos complicará la vida. De hecho, en este Code Vein los rivales grandes o «voladores» suponen un verdadero caos.
Si a esto añadimos los errores visuales tan comunes de un juego que nos permite personalizar de forma tan libre a nuestro personaje, nos queda una experiencia que suele resentirse a nivel visual. Esto era algo que venía heredado ya del primer título, pero aquí se nota más por el aumento de opciones personalizables y cinemáticas en las que nuestro personaje es el protagonista.
Pasando por alto todo eso, algo a lo que nos habituaremos con el tiempo, estamos ante un juego generalmente llamativo. La ambientación es lo que más me gustó, así como los diseños de la mayoría de protagonistas y de varios jefes. Es cierto que otros me parecieron más simplones, pero al final ese es un tema bastante subjetivo.
Sacrificios de mundo abierto

Ofrecernos un mundo abierto de Code Vein era algo que no vi venir y admito que me gustó a nivel estético. Siempre es agradable recorrer los escenarios de un juego cuya ambientación te gusta y aquí podemos hacerlo subidos en nuestra moto, aunque no sea precisamente todoterreno. Me encanta tener un mapa grande con mazmorras explorables con su propio diseño.
El problema (aparte del rendimiento) es que se sacrificó el esfuerzo en las propias mazmorras. La mayoría son muy simples y excepto un par de la historia principal (diría que las de Lyle y Zenon), el resto no tienen demasiado misterio. Si bien lo compensa con una mayor cantidad de lugares a visitar, creo que lo ofrecido en escenarios por el primer Code Vein fue superior en calidad.
Y es que si el mundo abierto valiese la pena por su propio diseño, lo aceptaría, pero no es el caso. No creo que tenga un encanto especial más allá del estilo visual y tampoco contamos con demasiados alicientes para explorar. Digo más: el mundo abierto trastoca la dificultad del juego, porque mejoraremos nuestra curación a través de los coleccionables y suavizará demasiado los riesgos de la «exploración souls».
Luego está el tema de la moto, el vehículo que utilizaremos para desplazarnos, que solo valdrá la pena utilizar cuando encontremos una carretera. En el resto de escenarios, la moto será contraproducente por su poca y torpe adaptabilidad. Aquí es cuando debieron fijarse en el caballo de Elden Ring, por ejemplo. En cualquier caso, una vez aprendamos cuándo usarla, resulta agradable durante los cortos tramos en los que toca viajar.
Dificultad: ¿otro Souls accesible?

Otro tema candente al estar encasillado en una jugabilidad souls. En este caso, pienso que estamos ante una aventura de acción desafiante a un nivel de dificultad similar al de su precuela. De hecho, diría que un punto más sencilla, pero por las razones equivocadas. Al fin y al cabo, el inicio de Code Vein II puede ser tan emocionante como retante, o eso parece por sus dos primeros jefazos.
Superado ese bache, que considero la parte más divertida en lo jugable, el resto va facilitándose de forma gradual. Primero, porque vamos consolidando nuestro estilo de juego y set de habilidades, además de aumentar el potencial para curarnos. Hasta ahí es más o menos lógico. Lo grave viene con otro de los defectos graves de la aventura: el reciclaje de enemigos.
La dificultad desciende en gran parte porque toparemos una y otra vez a los mismos rivales, de vez en cuando con un aspecto distinto. Llevando varias horas disputando enfrentamientos tan similares, derrotarlos es algo que se simplifica cada vez más, por lo menos si utilizamos las mismas tácticas. Y esto también se aplica a algunos jefes, ya que varios aparecen en distintas versiones, pero haciendo lo mismo.
Este apartado es complicado de solucionar y me apena, porque los jefazos relacionados con los héroes están muy bien. En mi caso, opté por cambiar mi propia arma y técnicas para darle variedad a la aventura; la amplia personalización en nuestro estilo de combate sí es de agradecer. Quizá es un tema que se tolera mejor con la dificultad añadida del Nuevo Juego+, pero me falta probarlo. Aquí os hablo de la experiencia base.
Salvar el mundo con viajes temporales

Y llegamos a la historia, que sin ser en absoluto revolucionaria, es lo que más me gustó del juego. En concreto su tono melancólico y los personajes que la protagonizan. La mayoría pecan de quedarse en lo superficial, pero profundidad narrativa no le hace falta a un Code Vein. Lo importante es que funciona y te sumerge en la experiencia, motivándote a avanzar.
La pieza clave de la trama será nuestra compañera Lou, con la que nos embarcaremos en una misión para salvar ese mundo gracias a su poder para viajar al pasado. En dichas épocas conoceremos héroes trascendentales para ese mundo y debemos colaborar con ellos. Tenemos una pequeña trama por cada uno de esos personajes, así como varias secundarias opcionales para conocerlos mejor.
Admito que a mí me acabaron gustando todos, con especial énfasis en Josée y Holly. Con la primera realmente empecé a disfrutar de verdad de la historia y luego hice la trama de la segunda, ambas atrapándome en su justa medida y ofreciendo grandes batallas. Y es que, tras el tramo inicial del juego, nos permitirán decidir la historia que queremos explorar en el orden que elijamos.
También existe la opción de cambiar el pasado, algo que nos acercará al verdadero final del juego. Y ahí es cuando viene mi queja: a Code Vein II le quedaba mucho mejor el tono dramático que el esperanzador. Los primeros compases se sienten genial, pero cuando el juego se acerca a su conclusión real, se vuelve predecible y le resta emoción al asunto. Siento que los finales debieron trabajarse mejor.

Valoración final
65/100
Estamos ante un juego con muy buena base, ideas potentes y un entorno postapocalíptico embriagador. La jugabilidad de acción desafiante no es revolucionaria a día de hoy, pero funciona muy bien gracias a la extensa personalización de nuestro propio estilo de combate. El problema de Code Vein II son sus múltiples defectos técnicos, la falta de pulido y el reiterado reciclaje de enemigos.
A pesar de sus flaquezas, me gustó mucho superar la aventura en las 35 horas que me duró, completando tanto la principal como las secundarias y explorando todo el mapa. Quizá es un poco sencillo para el «subgénero souls», pero a mí eso me parece una virtud que lo convierte en una experiencia más relajada. Y quién sabe, quizá el Nuevo Juego+ ofrece un desafío exigente, un modo que probaré en el futuro.
Me duele admitir que no es la secuela directa de Code Vein que esperaba, pero no negaré que lo disfruté y ahora le tengo tanto cariño a Lou, Josée, Noah, Holly y compañía como a Io, Mia, Louis y Yakumo en su día. Siento que los de este juego tienen un potencial mayor, aunque en algunos casos no se explotase del todo.
Dicho esto, sigo deseando que Bandai Namco continúe con esta franquicia y priorice una mayor calidad en futuras entregas. Igual que con Scarlet Nexus, siento que los mundos que proponen son muy disfrutables y necesitan tener más presencia entre las prioridades de la compañía. Ojalá que así sea.
