Beast of Reincarnation, apuesta irregular con un estilo interesante

Pensaba que tardaría más en darle su oportunidad a Beast of Reincarnation; admito que lo nuevo de Game Freak no me llamaba mucho la atención. Sin embargo, decidí probarlo y a pesar de que mis primeras sensaciones fueron muy mejorables, quise continuar un poco más. ¡Y no tardé mucho en empezar a disfrutarlo de verdad! A veces, algunas experiencias requieren forzar un poco al inicio.

Beast of Reincarnation me parece de esos juegos difíciles de valorar. Es una experiencia a la que se le notan las flaquezas y aun así, fue capaz de engancharme con las horas y que apreciase el tiempo que invertí en la aventura. De todas formas, aquí voy a detallar mi opinión que como imaginaréis, no es del todo positiva. ¡Vamos a ello!

A la caza de la Bestia

Beast of Reincarnation Emma Violet Administrador historia

Quizá parezca una especie de Nier (y tiene similitudes), pero la historia aquí es bastante más sencilla. Nos situamos en un mundo postapocalíptico y controlamos a Emma, una guerrera centrada en su misión cuyo objetivo final es acabar con la Bestia de la Reencarnación y salvar ese mundo. Los detalles van revelándose con el tiempo, aunque no es nada ajeno a temáticas que hemos visto ya varias veces.

La premisa como tal ofrecería mucho espacio para contar historias, pero la trama del juego es bastante directa y sus pequeños giros se narran con explicaciones largas en ciertos puntos de la aventura. De hecho, el ritmo de la historia y la presentación de sus mejores momentos es uno de los puntos débiles de la experiencia, por lo menos si valoras la parte narrativa. Eso sí, me gustó el final y me hizo valorar mucho más a la protagonista por su última decisión.

Por el lado positivo, la previsible evolución de Emma tiene su encanto, igual que la dinámica con el resto de personajes con los que comparte su viaje. En lo personal, me gustó el bucle de volver a la base móvil tras explorar y hablar con los personajes, gestionar cultivos e investigaciones, para luego volver a la acción. Son descansos agradecidos que te conectan un poco más con tus compañeros.

Y ya hablando de lo mejor en este sentido, diría que el mayor logro se lo lleva al ambientación, así como el estilo y diseño de los personajes principales. Me gustó mucho Emma en lo estético, igual que su fiel compañero Koo, con esas partes «corruptas» en sus colas en forma de plantas. De la misma forma, sus habilidades y animaciones son bastante llamativas a nivel visual.

Explorando un mundo desierto

Beast of Reincarnation Emma Ko ambientación exploración

Por lo general, la estructura de avance en el juego es clara: llegamos a una zona, cumplimos el objetivo (matar a un jefe) y toca volver al vehículo para que nos lleve a la siguiente. Podemos centrarnos en eso mientras disfrutamos de la historia o desviarnos un poco para explorar, recogiendo objetos y recursos, además de eliminando algún que otro enemigo de élite opcional.

De esta parte, lo que me gustó es la fluidez del movimiento de Emma. Utilizaremos sus raíces para impulsarnos, llegando a lugares elevados para alcanzar objetos sin demasiados problemas. Además, el lobo Koo nos marcará cada objeto de forma precisa, por lo que sabremos exactamente dónde nos espera el botín. El problema es que dicho proceso es muy repetitivo.

Según avanzamos, Koo irá marcando un montón de objetos aunque estén fuera de la vista, tras una pared o en una sala cercana con difícil acceso. La parte negativa de ese enorme instinto de búsqueda es que, si nos obsesionamos con recoger al instante todos los objetos que nos marca, habrá momentos en los que no sabremos cómo alcanzar el marcador y nos romperá el ritmo de la partida.

Más allá de los bonitos paisajes que ofrece cada zona (varios con entornos similares, pero bueno), la exploración no me ofreció demasiados alicientes para profundizar en ella. No nos recompensan tanto por recogerlo o descubrirlo todo y al final acabas prefiriendo avanzar hacia el objetivo principal, desviándote ocasionalmente solo si te apetece hacerlo.

Combatiendo malefactos

Pasando ya al combate, estamos ante un sistema bastante efectivo. Al principio recuerda mucho a la mayoría de juegos de acción, pero encuentra su propio estilo gracias a las técnicas que vamos aprendiendo. Según avancemos en el árbol de habilidades, podremos ir personalizando un poco nuestro estilo de juego, combinando el cuerpo a cuerpo, las armas a distancia y los poderes de Koo.

Debe tenerse en cuenta que, independientemente de la forma en la que queramos progresar, el combate depende mucho de las paradas. Sin embargo, a diferencia de títulos más desafiantes, aquí son bastante laxos con el tiempo exacto en el que realizar una parada perfecta y no nos penalizan mucho por fallar. Es un sistema fácil de dominar y que recompensa muchísimo al bloquear ataques.

También hay que tener en cuenta las debilidades elementales de los enemigos, que explotaremos mediante katanas o proyectiles elementales, al igual que con las habilidades de Koo. No es imprescindible en una dificultad normal, pero hacerlo bien puede conseguir que varios enfrentamientos contra jefes se resuelvan incluso más rápido de lo habitual.

Para mí, este combate tan accesible fue una parte positiva de la experiencia, hasta el punto en que me pareció una experiencia relajante incluso a la hora de explorar. La fórmula me convenció y las batallas se sentían satisfactorias. Al acabar el juego se desbloquea la típica Nueva Partida+ con una dificultad más elevada y al probarla, noté que también le sienta bien un desafío más exigente. Sin ser excepcionalmente profundo, admito que los combates me gustaron.

Beast of Reincarnation Emma Koo arte portada

Valoración final

66/100

A pesar de varias pegas, tiranteces ocasionales en lo técnico y elementos repetitivos, conseguí disfrutar bastante de Beast of Reincarnation. Entiendo que es un juego divisivo e impacta de forma distinta según te lo tomes. En mi caso, me costó un par de horas adaptarme a su fórmula, pero acabé jugándolo en una dinámica de partidas cortas sin presiones que me encajó bien con el viaje de Emma.

Día a día, dedicándole alrededor de un par de horas a avanzar sin prisas, me descubrí llegando al final y quedándome contento con la experiencia. Sus virtudes destacaron más que sus defectos y me encariñé controlando a Emma y Koo. Ojalá hubiese estado más pulido o tuviese una historia mejor narrada, pero qué le haremos.

Al final, títulos como Beast of Reincarnation nos recuerdan que incluso juegos tan imperfectos pueden llegar a ser muy disfrutables si conectan contigo. Para mí la experiencia estuvo cerca del notable y aunque no destacará sobremanera este año, me alegra que Game Freak intente tomarse ciertas licencias creativas propias.

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