Grim Trials, uno de los roguelite hijos de Hades
Tuve la oportunidad de jugar Grim Trials (PC, NSW, PS, Xbox) de forma anticipada y vengo a dar mi opinión, ¡como siempre! A primera vista, estamos ante un roguelite de acción claramente inspirado en Hades. Su premisa, la estructura e incluso varios elementos visuales recuerdan muchísimo a la obra de Supergiant. Esto puede ser bueno, porque llama la atención… y malo si caes en las inevitables comparaciones.
Grim Trials toma mucho de Hades, pero ofrece una experiencia más limitada, con su propio ritmo y mecánicas a la hora de combatir. Por suerte, ambos juegos no son excluyentes y puede disfrutarse perfectamente como un roguelite más corto que puedes completar en alrededor de 10 horas. ¡Vamos a desmenuzarlo un poco!
El entrenamiento de la Segadora

Empezando por la historia, nuestra protagonista es Avelin, quien acaba de morir y es elegida para convertirse en una segadora (o como queráis traducir el clásico «Grim Reaper»). Para ello deberá superar unas pruebas de purificación, pero la mujer todavía está aferrada a su vida pasada y concretamente a su antigua pareja, queriendo regresar junto a él.
La trama se dedica a poco más que acompañar nuestro viaje jugable, pero el desarrollo mediante diálogos tiene su encanto. Conoceremos a otros personajes que nos ayudarán a fortalecernos para superar las pruebas y de paso, aprenderemos detalles sobre sus respectivos trasfondos. Todo ese conjunto va influyendo en la protagonista y la gracia está en descubrir qué ocurrirá cuando complete su entrenamiento.
Llegados al final, admito que me gustó, aunque habría apreciado conocer más detalles del destino de Avelin. ¡Quizá sea porque esperaba otra cosa o un giro distinto en la historia! Aun así, me alegró que me sorprendiesen. El suceso tras los créditos me pareció interesante y me dejó con la curiosidad sobre lo que realmente sentiría Avelin al respecto. ¡Una secuela encajaría genial!
Otro tipo de «Hades»

Al ponernos a jugar, se nota que Grim Trials se desmarca de Hades en varios aspectos. El primero es el ritmo de la acción, porque predominan armas con ataques pesados como el hacha y el martillo, que nos obligan a calcular mejor los ataques. Además, disponemos de un arma a distancia que servirá mejor o peor dependiendo de nuestro equipo.
Y esa es otra de las diferencias: el equipamiento de la protagonista y la fabricación del mismo en la base. Resolveremos un mini-juego sencillo para, con los materiales que recogemos en las expediciones, confeccionar armas y armaduras. En particular, las armaduras cuentan con bonificaciones de conjunto muy relevantes según el que elijamos equipar.
Lo que marca de verdad la diferencia en Grim Trials es la preparación. Las bonificaciones de los set de armadura son muy poderosas y marcarán nuestro estilo de combate. Sumado a eso, podremos crear pociones para consumir durante la incursión, con efectos que ayudan bastante a sobrevivir (más todavía con su propio set). Todo eso, junto a unas mejoras más limitadas durante la exploración, vuelven a este roguelite una experiencia bastante más accesible de lo habitual.
De hecho, como en varios juegos del estilo, tenemos alguna combinación «rota» que nos permite banalizar las mecánicas y completar sus desafíos sin demasiado problema. En Grim Trials diría que el truco reside en el conjunto de arma a distancia, uno que enseñan en las misiones secundarias y nos hace descubrir el gran poder que esconde nuestra ballesta.
Accesible, pero divertido

Más allá de la posibilidad de completar fácilmente el juego mediante ciertas combinaciones, para mí lo divertido es equiparnos el hacha o la guadaña y combatir cuerpo a cuerpo. Es a corta distancia cuando debemos medir nuestros pasos para sobrevivir, esquivar a tiempo y buscar el mejor hueco para atacar al enemigo. Y eso es, en realidad, lo que suelo apreciar en este tipo de experiencias.
Grim Trials ofrece un total de siete jefes, cada uno al final de la expedición de turno. A diferencia de otros juegos, aquí finalizaremos nuestra excursión si logramos matar al jefe del escenario, tras lo cual volveremos a la base para avanzar en la historia y prepararnos de cara al siguiente desafío. Esa estructura favorece bastante las partidas cortas sin tanto compromiso y a su vez, la muerte o el fracaso duelen menos.
De todas formas, a poco que tengáis experiencia en roguelite y hayáis pillado el truco a combatir controlando a Avelin, los jefes no supondrán un desafío muy exigente. La excepción está en el final de todos, una sucesión de dos batallas con bastante peligro para las cuales no podremos potenciarnos con el recorrido previo. El salto de dificultad respecto a los retos anteriores se les fue un poco de las manos.
Por supuesto, si tenemos problemas, siempre está la alternativa de correr mientras los acribillamos con el arma a distancia… pero se siente una forma de ganar bastante injusta. ¡O esa fue mi sensación!
Conclusiones

Grim Trials es un juego divertido de completar y satisfactorio tras llegar al final. Es una experiencia bastante más limitada que otros juegos de su género, pero también es cierto que debemos valorarla por lo que es. Bajo mi punto de vista, su parecido a Hades en la primera impresión le hace un flaco favor, pues abre la puerta a inevitables comparaciones.
Por lo demás, si sois conscientes de esas limitaciones y queréis una experiencia roguelite más corta y accesible, vale la pena echarle un vistazo a Grim Trials. Hasta donde yo sé, sigue con una demo disponible y muestra bastante su estilo de juego, por lo que resulta sencillo salir de dudas.
