Absolum, otra maravilla del roguelite de 2025
No me cabe duda de que 2025 fue uno de los mejores años para el género roguelite, o por lo menos el momento en que alcanzó el pico de calidad más elevado en su estructura. Eso es algo que demostró la excelencia de Hades II o propuestas muy competentes como The Rogue Prince of Persia. Y ahora sé que una de las mejores también fue Absolum.
Ya pude disfrutar a mis anchas de este beat’em up con esencia roguelite, una propuesta que me llamó la atención durante el Steam Next Fest de junio y por fin comprobé de primera mano la calidad de su versión final. Claro que, viendo que su anterior trabajo fue Streets of Rage 4, resulta evidente que sabían lo que hacían.
Roguelite al rescate

Si algo necesitaba la típica fórmula de «partidas rápidas» de los clásicos beat’em up eran nuevos incentivos para seguir jugando, más allá de mejorar puntuaciones. Aquí es cuando interviene el componente roguelite, donde cada incursión se siente algo distinta por las diferentes rutas, posibles mejoras de cada personaje o los diferentes eventos y misiones que podemos encontrar.
Absolum nos propone una aventura que podemos disfrutar solos o en compañía (con cooperativo online) eligiendo a uno de sus dos protagonistas, pero poco después incrementando la cifra de personajes a cuatro. Cada héroe tiene sus propias habilidades y fortalezas. Por ejemplo, al enano se le da bien lanzar a los enemigos y la pícara tiene opción de especializarse en el uso de objetos arrojadizos.
A eso le sumamos un sistema de combate sencillamente maravilloso donde, además de combinar golpes rápidos, técnicas y habilidades, debemos tener en cuenta los esquives, desvíos e incluso choques donde atacamos a la vez que el rival para bloquear el golpe y tomar ventaja. La variedad de sus mecánicas, enemigos y jefes consiguen que la experiencia tarde mucho en resultar repetitiva.
En cuanto al nivel de exigencia, el desafío de Absolum está bastante bien medido y lo bien que responden sus controles consigue que sintamos nuestros propios fallos como únicos responsables de cada derrota. Sin embargo, debo señalar que no se tarda demasiado en habituarse y entender las mejores tácticas y «builds» para arrasar con el héroe que más nos guste. No, no es el roguelite más difícil.
¿El mejor de 2025?

A veces leía o escuchaba gente a la que Absolum le gustó más que Hades II y, comprobada la calidad del título de Supergiant de primera mano, me costaba creerlo. Sin embargo, experimentados ambos, puedo entender las comparaciones. Ninguno es necesariamente mejor que el otro; pese a sus similitudes, las diferencias entre ambos los vuelven fáciles de compaginar.
Igual que Hades, Absolum tiene a su favor un apartado audiovisual único y llamativo, dándole un encanto especial a su mundo de fantasía. Tras unas cuantas horas en el que nos ocupa, puedo decir que la historia y sus personajes como tal no son precisamente revolucionarios, pero sus virtudes jugables y la opción de disfrutarlo en cooperativo lo ponen a la altura de su «competencia».
En mi experiencia, disfruto cada incursión independientemente del personaje que escoja, y eso me parece importante. Por ejemplo, en Streets of Rage 4 no conseguían convencerme con todos sus luchadores y aquí lograron que tuviese ganas de utilizarlos a todos. Especial mención al delicioso caos que se forma en una partida online con las diferentes técnicas y lanzamientos de cada personaje.
Por todo eso y a pesar de que prefiera Hades II, considero Absolum a la altura del podio y una experiencia imprescindible para los amantes de cualquiera de sus dos géneros. Siento que es una muy buena puerta de entrada para quien le apetezca sumergirse en uno de ellos, o en ambos, pues la mezcla es tan buena que la extrañaré en cualquier otro beat’em up.

Valoración final
90/100
Está claro que Absolum me encantó, siendo desde ya uno de mis roguelite y beat’em up favoritos. Tardé unas diez horas en llegar al final verdadero, pero el juego guarda más desafíos en sus logros, así como misiones para completar en el mapa y cuatro personajes que explotar. En resumen, es perfecto para echar partidas ocasionales cuando apetezca, similar a lo que me ocurría con el viejo Dragon’s Crown.
Si tuviese que sacarle una pega, apostaría por la aleatoriedad del botín y las bendiciones especiales, incluso para un roguelite; no encontré un método para tener más de control sobre las «build», pero quizá es cosa mía y más adelante se resuelve. Aun así, pese a que algunas partidas pueda sentirme bastante más poderoso que en otras, para mí esa «suerte» forma parte de la experiencia.
Con este tipo de roguelite tan elaborados en el mercado, me cuesta imaginar la próxima evolución del género, más allá de continuar mezclándolo con otras fórmulas jugables. ¿Alcanzaron su techo y seguirán llegando juegos demasiado similares, o todavía pueden dar un paso adelante? Veremos qué pasa. Lo que está claro es que yo quiero un trasgo jugable, ¡por favor y gracias!
